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	<title>freedom|Biblioteca Brincar</title>
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	<description>Fundación BRINCAR - por un Autismo Feliz</description>
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		<title>¿Por qué se autolesionan algunas personas con autismo?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[freedom]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Nov 2020 13:44:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación y conducta]]></category>
		<category><![CDATA[autoagresiones]]></category>
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					<description><![CDATA[Aproximadamente el 50% de las personas con autismo, en algún momento de su vida, presenta algún tipo de autoagresión. De ellos, el 14% lo hace de manera repetida y con un nivel de intensidad alto. A pesar de las consecuencias negativas de este comportamiento (daño físico, cronicidad, impacto en la calidad de vida de la persona con TEA y de su familia), aún no hay una explicación certera al por qué de las autolesiones.]]></description>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;"><span>Aproximadamente el 50% de las personas con autismo, en algún momento de su vida, presenta algún tipo de autoagresión. De ellos, el 14% lo hace de manera repetida y con un nivel de intensidad alto. A pesar de las consecuencias negativas de este comportamiento (daño físico, cronicidad, impacto en la calidad de vida de la persona con TEA y de su familia), aún no hay una explicación certera al por qué de las autolesiones.</span></p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">Algunas de las particularidades que caracterizan la autolesión en el autismo</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li style="text-align: left;">El comportamiento provoca daño físico como moretones, arañazos, mordeduras, etc.</li>
<li style="text-align: left;">El comportamiento se basa en un movimiento rítmico, repetitivo y constante con el que pueden provocarse varios golpes por minuto; por ejemplo, golpearse con la mano en la cabeza una y otra vez</li>
<li style="text-align: left;">La autolesión no está predeterminada</li>
<li style="text-align: left;">Puede producirse una explosión después de largos períodos sin autolesiones</li>
<li style="text-align: left;">A menudo se llevan a cabo en aparente ausencia de dolor</li>
<li style="text-align: left;">Se relacionan con niveles de autismo más profundo y/o con discapacidad intelectual</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">El porqué de la autolesión en las personas con autismo no parece tener una explicación simple ni única. En este momento hay más suposiciones que evidencias científica, por lo que cuando los padres recurren al profesional, es dificil recibir una respuesta segura.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Algunas de las posibles causas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Se plantear dos posibles hipótesis:<br /> 1. El procesamiento somatosensorial atípico se asocia con una posible hiperactividad del sistema opioidérgico. Con la autolesión, la persona libera y aumenta la producción de endorfinas, provocando la analgesia y la reducción de la percepción de los estímulos sensoriales. Se provoca un efecto anestésico a corto plazo, de manera que la persona deja de sentir dolor al autolesionarse. La hipótesis sostiene que hay una sensación de placer que refuerza el comportamiento autolesivo y da lugar a un aumento de la probabilidad de recurrencia.</p>
<p style="text-align: justify;">2. La autolesión aumenta la conciencia de la posición del cuerpo en el espacio producto de una pobre sensación propioceptiva; por ejemplo, dándose pellizcos en la piel, frotándose o rascándose hasta hacerse sangre. Una autolesión repetitiva puede aumentar la conciencia somatosensorial, por lo que la persona con autismo busca activamente esa estimulación propioceptiva y táctil. Dicha autoestimulación puede acabar convirtiéndose en autolesión. Esto se relacionaría también con la hiporreactividad a estímulos sensoriales que conduce a la persona con autismo a sentir la necesidad de buscar estimulación sensorial, especialmente en ausencia de factores desencadenantes ambientales.</p>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Dificultades en la comunicación</em></p>
<p style="text-align: justify;">Las dificultades en la comunicación y la frustración que provocan, también se consideran generadores de autoagresiones. Se sabe que una comunicación receptiva y expresiva deficitaria está ligada a niveles más altos de autolesión y se cree que muchas veces utilizan este comportampiesnto para comunicarse con los demás. Hay dos interpretaciones:</p>
<ol>
<li style="text-align: justify;">el refuerzo social negativo, con el que la persona evita o escapa de una demanda interpersonal;</li>
<li style="text-align: justify;">y el refuerzo social positivo, con el que la autolesión ayuda a la persona a obtener la atención de los demás o el acceso a objetos y actividades.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Malestar físico </em></p>
<p style="text-align: justify;">Relacionado a las difcultades en la comunicación, hay evidencias indirectas que confirman que la persona con autismo también puede autolesionarse cuando siente un malestar o dolor físico y no escapaz de expresarlo. Hay dolores internos del cuerpo que son difíciles de explicar, por lo que los problemas de salud y el dolor asociado a éstos son una dificultad añadida para las personas con autismo, especialmente las no verbales. Por ejemplo, los dolores de cabeza o infecciones del oído medio pueden provocar comportamientos como golpearse la cabeza con los puños y las manos o darse cabezazos. Del mismo modo, el dolor ocular puede conducir a la presión en los ojos; una infección de muelas o una sinusitis pueden conducir a presionarse la cabeza, la cara o la mandíbula.<br /> Los problemas gastrointestinales (reflujo gastroesofágico, gastritis, esofagitis, constipación, etc) merecen un punto a parte, ya que son muy comunes en las personas con TEA y pueden ser el motivo por lo que la persona se autolesiona aunque su comportamiento no esté relacionado directamente con el malestar. Se sugiere que ante la presencia de una autolesion se realice un control médico completo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Falta de regulación emocional</em></p>
<p style="text-align: justify;">La falta de regulación emocional en autismo, o las dificulatdes para autoregularse pueden provocar “crisis nerviosas”, a veces acompañadas por autolesiones. La ansiedad es la comorbilidad más prevalente en las personas que manifiestan autolesión. Muchas veces existe una sobrecarga cognitiva o sensorial que los hace estallar. Después de desregularse, producto de su alta reactividad emocional, vuelven a su línea base de manera más lenta. Muchos de ellos encuentran en la autolesión un alivio para regularse emocionalmente.</p>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<p><em>Alexitimia</em></p>
<p>La alexitimia también es una característica común en las personas que se autolesionan. Al ser personas menos propensas a reconocer estados de malestar y lo que les conduce a ellos, hacen un uso insuficiente de estrategias para pedir apoyo enfrascándose en comportamientos que denominados ‘disruptivos’, pero que en realidad son signos con los que transmiten que están angustiados, al mismo tiempo que actúan como mecanismos autorregulatorios para recuperar un cierto nivel de bienestar físico y emocional.</p>
<p>Si bien aun no hay una explicación clara ni única, es importante que la intervención sea coherente con la causa que provoca el comportamiento autolesivo. Algunas de las estrategias son: una dieta sensorial; autoregulacion de la ansiedad; aprendizaje de sistemas alternativos y aumentativos de comunicación; y, por supuesto, descartar cualquier tipo de problema médico. Cuando la autolesión está fuertemente instaurada y el peligro físico para la persona es muy alto se pueden utilizar dispositivos de protección y, en los casos en los que sea necesario, con control médico, se recurre al uso de psicofármacos.</p>
<p>La persona que se está lastimando así misma tiene un nivel de angustia alto y la autolesión es un síntoma de un problema subyacente. Este tipo de comportamiento se considerarla un recurso para expresar que necesita ayuda y no un intento por manipular. La contención, física o farmacológica, no basta. ‘Deshacerse del dolor sin dirigirse a la causa más profunda sería como apagar una alarma de incendios mientras aún hay fuego’ .</p>
<p>Los resultados de distintos trabajos de investigación sugieren que los factores psicológicos, cognitivos y de comportamiento por sí solos no explican adecuadamente el motivo del comportamiento autolesivo y ponen de relieve la necesidad de seguir investigando.</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><span><strong>Modificado de: </strong>Paula-Perez I, Artigas-Pallarez J. 2006.<strong> </strong>Vulnerabilidad a la autolesion en autismo. Rev neurol 62: 527-532</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span><strong>Foto</strong>: <a class="o5rIVb irc_hol i3724 irc_lth" href="https://www.dealwithautism.com/news/do-children-with-autism-feel-less-pain-than-neurotypicals/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-noload="" data-ved="2ahUKEwiJ1Kv4o5zcAhXrQ98KHeFHA8gQjB16BAgBEAQ" tabindex="0"><span class="irc_ho" dir="ltr">AutisMag</span></a></span></p></div>
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		<title>Identificación, evaluación y manejo de niños en el espectro autista: Guía actualizada de la Academia Americana de pediatría</title>
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		<dc:creator><![CDATA[freedom]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Nov 2020 01:41:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Atención primaria de la salud]]></category>
		<category><![CDATA[destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Diagnóstico]]></category>
		<category><![CDATA[diagnósticos]]></category>
		<category><![CDATA[Guía]]></category>
		<category><![CDATA[Información General]]></category>
		<category><![CDATA[prevalencia]]></category>
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					<description><![CDATA[Este artículo se basa en la Actualización del 2020 de la guía de la Academia Americana de Pediatría (AAP). Las guías de la AAP expiran cinco años después de su publicación y no pretenden marcar un único curso de acción.

Con la tasa de prevalencia actual reportada de 1: 59 niños (aproximadamente 1,7%), todos los proveedores de atención primaria deben esperar tener entre sus pacientes niños y jóvenes con TEA en sus prácticas clínicas habituales. Así, este documento se vuelve indispensable para pediatras y agentes de atención primaria de la salud. En esta primera parte se hará una pequeña introducción, y se hablara sobre la prevalencia y los síntomas clínicos.]]></description>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">Este artículo se basa en la Actualización del 2020 de la guía de la Academia Americana de Pediatría (AAP). Las guías de la AAP expiran cinco años después de su publicación y no pretenden marcar un único curso de acción.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la tasa de prevalencia actual reportada de 1: 59 niños (aproximadamente 1,7%), todos los proveedores de atención primaria deben esperar tener entre sus pacientes niños y jóvenes con TEA en sus prácticas clínicas habituales. Así, este documento se vuelve indispensable para pediatras y agentes de atención primaria de la salud. En esta primera parte se hará una pequeña introducción, y se hablara sobre la prevalencia y los síntomas clínicos.</p></div>
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				<span class="et_pb_image_wrap has-box-shadow-overlay"><div class="box-shadow-overlay"></div><img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="507" src="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2020/01/Identificacion-evaluacion-y-manejo-de-ninos-en-el-espectro-autista-Guia-actualizada-de-la-Academia-Americana-de-pediatria-Parte-1.jpg" alt="" title="Identificación, evaluación y manejo de niños en el espectro autista Guía actualizada de la Academia Americana de pediatría (Parte 1)" srcset="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2020/01/Identificacion-evaluacion-y-manejo-de-ninos-en-el-espectro-autista-Guia-actualizada-de-la-Academia-Americana-de-pediatria-Parte-1.jpg 760w, https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2020/01/Identificacion-evaluacion-y-manejo-de-ninos-en-el-espectro-autista-Guia-actualizada-de-la-Academia-Americana-de-pediatria-Parte-1-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 760px, 100vw" class="wp-image-12441" /></span>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">Los Trastornos de Espectro Autista (TEA) son un tipo de trastornos del neurodesarrollo que se caracterizan por dificultades en la sociabilizacion, comunicación y presencia de intereses restringidos y conductas estereotipadas. Los niños en el espectro autista tienen necesidades significativas de cuidado que afectan también a los padres y hermanos, y requieren recursos comunitarios y económicos sustanciales. El costo de por vida de la educación, la salud y otras necesidades de servicio para una persona con TEA oscila entre $1.4 y $2.4 millones de dólares, dependiendo de si la persona tiene o no discapacidad intelectual.</p>
<p style="text-align: justify;">Los proveedores de atención primaria deben conocer las necesidades de las personas con TEA y sus familias. Los TEA se diagnostican más comúnmente ahora que en el pasado, y las necesidades significativas de salud, educación y sociales de las personas con TEA y sus familias constituyen un área de necesidad crítica de recursos, investigación y educación profesional.</p>
<p style="text-align: justify;">En los últimos 12 años las tasas de prevalencia del TEA han aumentado, la comprensión de los posibles factores de riesgo, las comorbilidades y la contribución genética a la etiología ha mejorado, y el cuerpo de investigación que apoya la evidencia intervenciones ha crecido sustancialmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Este informe clínico actualizado refleja los cambios en los criterios de diagnóstico después de la publicación del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Quinta Edición (DSM5) en 2013. El DSM-5 estableció una sola categoría de TEA para reemplazar los subtipos de trastorno autista, síndrome de Asperger y trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otro modo en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Cuarta Edición, Texto Revisión (DSM-IV-TR).</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Con la tasa de prevalencia actual reportada de 1: 59 niños (aproximadamente 1,7%), todos los proveedores de atención primaria deben esperar tener entre sus pacientes niños y jóvenes con TEA en sus prácticas clínicas habituales. Asi, este documento se vuelve indispensable para pediatras y agentes de atención primaria de la salud.</b></p>
<p style="text-align: justify;">Los proveedores de atención primaria tienen un rol clave en identificar los síntomas del TEA en la primera infancia, apoyar a la familia a través del proceso de diagnóstico e intervención y ayudar a las familias a entender cómo interpretar la evidencia que apoya diferentes intervenciones para que puedan participar efectivamente en la toma de decisiones compartidas, y manejar las condiciones médicas co-ocurrentes que pueden influir en el resultado y afectar la función diaria.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Prevalencia</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">La incidencia es el inicio de nuevos diagnósticos a lo largo del tiempo en una cohorte seleccionada. Debido a la heterogeneidad de los síntomas y la gravedad en el TEA, se puede diagnosticar en niños a diferentes edades. Así, lo que se informa es la edad en el reconocimiento de los síntomas, no el inicio real. Como resultado, la prevalencia se reporta más típicamente que la incidencia, lo que refleja las tasas de TEA en la población en un momento dado.</p>
<p style="text-align: justify;">La prevalencia reportada de niños con TEA ha aumentado con el tiempo. Este aumento puede atribuirse a varios factores, entre ellos la ampliación de los criterios de diagnóstico con revisiones en curso del DSM, la definición más inclusiva del trastorno generalizado del desarrollo con la adopción del DSM-IV en 1994, mayor conciencia pública del trastorno y sus síntomas, recomendaciones para el cribado universal de TEA, y mayor disponibilidad de servicios de intervención temprana y en la escuela para niños con TEA. En parte, el creciente número de niños con un diagnóstico de TEA puede reflejar la sustitución diagnóstica, el reconocimiento del TEA en niños previamente diagnosticados principalmente con discapacidad intelectual o un síndrome genético concurrente. Un verdadero aumento de la prevalencia de TEA puede estar asociado con otros factores de riesgo biológicos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las tasas de prevalencia en USA son similares a las de otros países industrializados, pero se registran tasas más bajas en los países de menores recursos, donde los datos epidemiológicos son más difíciles de recopilar. Los últimos datos sugieren que la prevalencia del TEA se está estabilizando. En 2000, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) establecieron la Red de Monitoreo del Autismo y las Discapacidades del Desarrollo (ADDM) como un sistema de vigilancia de la salud pública basado en la población para estimar la prevalencia del TEA en<strong> niños de 8 años</strong>. Los informes de ADDM publicados en 2014 y 2016 revelaron tasas de prevalencia comparables (aproximadamente 1 de cada 68), pero el informe publicado en 2018 reveló un ligero aumento de la tasa (<strong>1 de cada 59</strong>). Los informes también revelaron algunas variaciones en las tasas de prevalencia en los estados participantes, con incidencias más altas en lugares donde se disponía de aplicación estandarizada de criterios de diagnóstico. La variación regional en la prevalencia también puede reflejar la disponibilidad de servicios, las prácticas de proveedores locales para la detección de TEA, las políticas educativas, los recursos escolares y/o comunitarios y los mandatos de seguros, entre otros factores.</p>
<p style="text-align: justify;">El CDC también publicó datos sobre la prevalencia de TEA en niños de 4 años en el 2010 que mostraron una tasa de prevalencia más baja (1,34% aproximadamente un 30% menos que en los niños de 8 años). La menor prevalencia identificada puede ser atribuibles, en parte, a que el diagnóstico de TEA en niños sin discapacidad intelectual ni retraso en el lenguaje sea mas tardío y se considera que el diagnóstico posterior a los 6 años ocurre en un tercio a la mitad de los niños con TEA.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los niños blancos no hispanos tienen aproximadamente un 20% más de probabilidades de ser identificados con TEA antes que los afroamericanos y 50% más que los niños hispanos.</strong> <strong>Estos datos revelan un retraso en el diagnostico en estas poblaciones.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los estudios de asociación entre raza y edad en el diagnóstico son contradictorios, pero <strong>el diagnóstico temprano de TEA se asocia con un mayor estatus socioeconómico y acceso a los servicios.</strong> Los niños afroamericanos e hispanos diagnosticados con TEA a los 4 años mas frecuentemente presentaban discapacidad intelectual que los niños sajones. Esto sugiere que algunos niños afroamericanos e hispanos con TEA sin discapacidad intelectual aun no hayan sido  identificados.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Síntomas Clínicos</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de los avances en la comprensión de la neurobiología y la genética, el diagnóstico de TEA continúa basándose en la identificación de síntomas clínicos definidos por el comportamiento. Los desafíos para determinar las tasas de prevalencia precisas, en parte, se relacionan con la necesidad de coherencia en el diagnóstico clínico de un trastorno muy heterogéneo. En 2013, el DSM-5 consolidó el diagnóstico de TEA en una sola categoría y destacó la importancia de identificar trastornos y síntomas del desarrollo coexistentes.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Síntomas principales</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Aunque los síntomas de TEA tienen una base neurológica, se manifiestan como dificultades conductuales que se presentan de manera diferente dependiendo de la edad, el nivel del lenguaje y las capacidades cognitivas. Los síntomas principales se agrupan en 2 dominios: <strong>comunicación/interacción socia</strong>l y <strong>patrones de comportamiento restringidos y repetitivos</strong>, como se describe en el DSM5. El desarrollo atípico en varias áreas funcionales contribuye a los síntomas del TEA. Las anomalías en la comprensión de la intención de los demás, la disminución del contacto visual interactivo y el uso y la comprensión atípicos de los gestos presajan el desarrollo atípico de la comunicación social y el juego simulado, así como el interés en otros niños. Los síntomas del TEA se configuran aún más por el déficit en la imitación y en el procesamiento de la información a través de las modalidades sensoriales, como la visión (gesto) y la audición (lenguaje). Los comportamientos repetitivos y la perseverancia pueden ser compulsiones primarias, pero también pueden estar relacionadas con el procesamiento atípico de información sensorial o pueden reflejar el deseo de inculcar previsibilidad cuando un individuo no entiende la intención de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Recursos web para identificar signos de alerta incluyen:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>El CDC &#8220;Aprende los signos: El sitio web de <a href="https://www.cdc.gov/ncbddd/actearly/">ACT EARLY&#8221;</a></li>
<li><a href="http://www.autismnavigator.com">AUTISM NAVIGATOR</a> tiene un glosario de video de los primeros síntomas en los niños pequeños.</li>
<li>RedEA / <a href="http://www.mirame.org.ar" target="_blank" rel="noopener noreferrer">MIRAME</a></li>
<li>Cuadernillo de Fundación Brincar<a href="https://www.brincar.org.ar/alertas-del-desarrollo/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"> ALERTAS DEL DESARROLLO </a></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Aproximadamente una cuarta parte de los niños con TEA tienen una regresión en el lenguaje o las habilidades sociales, por lo general entre los 18 y los 24 meses de edad. La razón de esta pérdida de hitos previamente adquiridos aún no se conoce. Las teorías actuales incluyen la &#8220;sobrepodación&#8221; sináptica en respuesta a factores genéticos.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong><em>Criterios Diagnósticos</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">El DSM ha sido fundamental en el establecimiento de criterios para el diagnóstico de trastornos mentales y conductuales. La publicación del DSM IV en 1994 amplió el diagnóstico a un espectro de síntomas llamados trastornos generalizados del desarrollo (TGD o PDD en ingles), que incluían los diagnósticos de trastorno autista, trastorno de Asperger, trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otro modo (TGD-NE), trastorno desintegrador infantil y trastorno de Rett. Los TGD incluían individuos con habilidades cognitivas de menor y mayor funcionamiento. TGD-NE era una categoría de diagnóstico que requería algunos, pero no todos, de los síntomas principales necesarios para otros diagnósticos en esta categoría. Investigaciones posteriores han demostrado que los subagrupamientos dentro de TGD no eran reproducibles entre sitios de investigación utilizando los mismos datos de diagnóstico y no eran estables en el tiempo. Por este motivo se decide consolidar los diferentes subgrupos en una categoría de diagnóstico, TEA, en el DSM-5.</p>
<p style="text-align: justify;">El DSM-IV dividió los síntomas del TEA en 3 áreas: deterioro cualitativo de la reciprocidad social, deterioro cualitativo de la comunicación y comportamientos restringidos y repetitivos. En el DSM-5, los síntomas principales se dividieron en 2 dominios: comunicación e interacción sociales y patrones de comportamiento restrictivos y repetitivos. Para cumplir con los criterios de diagnóstico para el TEA mediante el uso del DSM-5, los 3 síntomas de la diferencia afectiva social deben estar presentes además de 2 de 4 síntomas relacionados con comportamientos restrictivos y repetitivos. El reconocimiento de los síntomas del TEA relacionados con el procesamiento sensorial condujo a la inclusión de síntomas sensoriales, como hiper- o hiporeactividad sensorial o intereses inusuales en aspectos sensoriales del entorno. Algunos ejemplos son la aparente indiferencia al dolor o a la temperatura; sensibilidad al sonido, sabor o texturas; y un intenso interés visual por los objetos o el movimiento. El DSM-5 señala que un diagnóstico se puede hacer a edades mayores, cuando las demandas del entorno social o escolar pueden resultar en deterioro funcional. Casi todas las personas con un diagnóstico de trastorno autista o síndrome de Asperger mediante el uso de criterios DSM-IV serían diagnosticadas con TEA mediante el uso de criterios DSM-5 (Tabla 1).</p>
<p><a href="https://www.freepik.com/free-photos-vectors/hand"></a></p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">El DSM-5 también introdujo un enfoque para la clasificación de severidad, que se resume en la Tabla 2. Esta, refleja la gravedad de los síntomas y las necesidades de apoyo resultantes en la persona con TEA. En la practica clínica, a menudo refleja el impacto de las limitaciones cognitivas. Se han publicado otras escalas que intentan medir la severidad de los síntomas de TEA y permitan determinar mejoría con la intervención. Hasta la fecha, ninguna escala refleja adecuadamente la combinación de gravedad médica, conductual y educativa de una manera que ayude a los médicos y las familias a determinar el progreso con la intervención en múltiples dominios funcionales.<br /> Los trastornos médicos coexistentes también afectan la percepción de la gravedad y el pronóstico de los niños con un diagnóstico de TEA.</p>
<p>&nbsp;</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El DSM-5 incluye especificadores de curso que ayudan a describir la variación en los síntomas de las personas con TEA. Los especificadores del curso incluyen:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>la presencia o ausencia de discapacidad intelectual</li>
<li>deterioro del lenguaje</li>
<li>catatonia</li>
<li>condiciones médicas</li>
<li>factores etiológicos genéticos o ambientales conocidos</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Los pacientes con síndrome de Rett ya no se consideran que tienen un diagnóstico de TEA según el DSM-5, aunque las personas con este trastorno neurogenético también pueden cumplir con los criterios de diagnóstico para el TEA. Las causas genéticas específicas del TEA deben registrarse como especificadores para las personas con TEA cuando se identifican.</p>
<p style="text-align: justify;">El trastorno pragmático de la comunicación social es un nuevo diagnóstico descrito en el DSM-5 que describe a las personas que presentan síntomas que afectan funcionalmente el uso del lenguaje social pero no tienen comportamientos repetitivos y/o intereses restringidos</p>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;"><em>Comorbilidades</em></span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las comorbilidades son comunes en los niños con TEA y pueden tener grandes efectos en el funcionamiento infantil y familiar y el manejo clínico.<br /> <strong>Algunos ejemplos son las afecciones médicas, como trastornos gastrointestinales, del sueño y convulsiones; trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ansiedad y trastornos del estado de ánimo; y los trastornos del comportamiento, como la negación de alimentos, la autolesión y la agresión. Aproximadamente el 30% de los niños con diagnóstico de TEA también tendrán discapacidad intelectual, y el 30% son mínimamente verbales.</strong> Cada vez más, los investigadores y los médicos reconocen cómo las comorbilidades puede influir en el pronóstico y la elección de las intervenciones.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;"><em>Pronóstico</em></span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La trayectoria del desarrollo de un niño pequeño diagnosticado con TEA por lo general no se puede predecir en el momento del diagnóstico</strong>. Sin embargo, la mayoría de los niños (80%) que son diagnosticados con TEA después de una evaluación integral a menos de 3 años han conservado su diagnóstico.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo del desarrollo de la primera infancia, las habilidades de comunicación y los síntomas afectivos sociales pueden mejorar, mientras que los comportamientos repetitivos pueden cambiar, posiblemente reflejando la maduración y/o la intervención. En general, los niños pequeños con TEA con compromiso del lenguaje y/o discapacidad intelectual parecen tener más dificultades sociales que los niños con TEA sin impedimento del lenguaje.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Aproximadamente un 9% de los niños que son diagnosticados con TEA en la primera infancia pueden no cumplir con los criterios de diagnóstico para el TEA en la edad adulta joven.</strong> Los jóvenes que pierden el diagnostico presentaban mayores habilidades cognitivas a los 2 años, participaron en servicios de intervención mas tempranamente, y demostraron una disminución de sus comportamientos repetitivos a lo largo del tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Un cambio en el diagnóstico clínico (por ejemplo, al TDAH o al trastorno obsesivo compulsivo [TOC]) es más probable en niños que fueron diagnosticados con TEA antes de los 30 meses o que tuvieron un diagnóstico de TGD-NE (por los niveles de gravedad DSMIV) y mayor aumento en el CI verbal. Las dificultades de la función ejecutiva se asocian con resultados adaptativos más pobres, independientemente del CI.</p>
<p style="text-align: justify;">La inteligencia medida (por ejemplo, el coeficiente intelectual) y la capacidad del lenguaje en la infancia tienden a predecir el resultado en la edad adulta. Sin embargo, <strong>la calidad de vida reportada en adultos de alto funcionamiento con TEA se asoció más con la presencia de apoyos familiares y comunitarios que a los síntomas relacionados con el TEA</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Cribado</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">El cribado específico para autismo complementa el examen general de desarrollo recomendado a los 9, 18 y 30 meses de edad. Las herramientas de cribado están diseñadas para ayudar a los cuidadores a identificar e informar síntomas observados en niños con alto riesgo de TEA. Estos síntomas tempranos que pueden alertar  sobre riesgo de TEA se han llamado &#8220;<a href="https://www.brincar.org.ar/alertas-del-desarrollo/">banderas rojas</a>&#8220;.</p>
<p style="text-align: justify;">La vigilancia del desarrollo por sí sola no es suficiente para identificar a los niños que necesitan una evaluación adicional porque los niños con TEA pueden no demostrar síntomas característicos en las breves visitas al consultorio y los cuidadores pueden no referir sus preocupaciones a menos que se les pregunte específicamente.</p>
<p style="text-align: justify;">El uso de una herramienta de detección estandarizada para TEA puede ayudar  a identificar síntomas potenciales. En un gran estudio que evaluó el cribado universal con M-CHAT, la sensibilidad del M-CHAT cuando se utilizó como se indica en esta población de bajo riesgo fue de 0.91.</p>
<p style="text-align: justify;">El objetivo del cribado universal, incluido el cribado para TEA, ha sido apoyado por las agencias de salud pública y las organizaciones de familias.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los resultados de una prueba de cribado no son diagnósticos</strong>; ayudan al proveedor de atención primaria a identificar a los niños que están en riesgo de un diagnóstico de TEA y requieren una evaluación adicional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las herramientas de cribado del desarrollo global utilizadas a las edades de 9, 18 y 30 meses identifican retrasos en el lenguaje, cognitivos y motores, pero no son sensibles a las dificultades sociales.</strong> Esta limitación asociada con el cribado general del desarrollo es la razón por la que se necesitan herramientas específicas de TEA  capturar las diferencias en las interacción, el juego y los comportamientos repetitivos.</p>
<p style="text-align: justify;">Los cuestionarios completados por los padres son las pruebas de detección más comunes utilizadas en la atención primaria. Las herramientas de cribado específicas del autismo de uso común se basan en cuestionarios y observaciones. Muchas pruebas de detección administradas por médicos requieren capacitación específica (por ejemplo, la herramienta de detección para el autismo en niños pequeños y niños pequeños [STAT]).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cribado por edad</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Menores de 18 meses </em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El diagnóstico temprano de TEA permite un tratamiento más temprano</strong>.<br /> El M-CHAT es la herramienta más estudiada y utilizada para la detección de niños pequeños para TEA. Se están investigando herramientas adicionales. Por ejemplo el retraso del lenguaje se puede identificar mediante el uso de la<strong> Lista de verificación para bebés y niños pequeños</strong> (cuestionario para padres) entre los 12 y 18 meses de edad. Otras herramientas pueden permitir la detección de niños de tan solo 12 meses como el <strong>Perfil de Desarrollo de Escalas de Comportamiento Simbólico y comunicación</strong> y la Lista de verificación para bebés y niños pequeños. Es importante identificar todos los retrasos clínicamente significativos (no solo autismo) en niños y realizar una rápida derivación para una evaluación e intervención diagnóstica apropiada.<br /> Los problemas de sueño, la alimentación, el estreñimiento y la regulación emocional son comunes en la población general, pero pueden ser particularmente desafiantes en niños pequeños con TEA. Los pediatras pueden ayudar a las familias con el manejo de estos síntomas.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Niños de 18 a 30 meses</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">El M-CHAT es la herramienta de cribado más utilizada y está mejor validada para esta edad, con una puntuación modificada para facilitar la administración a niños de 16 a 30 meses. La lista de verificación modificada para el autismo en los niños pequeños, revisada con seguimiento (preguntas) (M-CHAT-R/F) elimina 3 preguntas de la versión anterior. Los niños que puntúan &gt; 8 tienen un alto riesgo de TEA u otro trastorno del desarrollo y deben ser referidos inmediatamente para la evaluación diagnóstica<br /> Para los niños con puntuaciones de 3 a 7, se requieren preguntas adicionales. Los niños que siguen teniendo de 3 a 7 elementos positivos para el diagnóstico de TEA después de aclarar las preguntas de seguimiento tienen un 47% de riesgo de tener TEA diagnosticado y un 95% de probabilidades de ser identificados con algún otro retraso en el desarrollo que se beneficiaría de la intervención.<br /> Los niños examinados con el M-CHAT-R/F se identifican con TEA a edades más tempranas de lo previsto en las estadísticas nacionales. Los niños que no pasan las pruebas de detección de TEA o que puntúan como en riesgo de un diagnóstico deben ser referidos para los servicios de evaluación diagnóstica e intervención. <strong>No es necesario un diagnóstico definitivo formal para iniciar servicios de intervención temprana o servicios escolares. </strong><br /> Aunque el M-CHAT-R/F parece ser útil para el cribado general de diversas poblaciones es importante trabajar para disminuir las disparidades culturales y lingüísticas que pueden interferir en el diagnóstico precoz en ciertas poblaciones.<br /> El uso de esta u otras herramientas de detección puede combinarse con el apoyo de un glosario de video de síntomas de TEA, como el de <a href="http://www autismnavigator.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Autism Navigator</a>.<br /> La AAP recomienda el cribado universal entre los 18 y 24 meses. La estabilidad diagnóstica es alta para los niños que son diagnosticados con TEA a los 18 a 36 meses de edad. <strong>Es importante aclarar que el cribado temprano no identifica a muchos niños con síntomas más leves; por lo tanto, sigue siendo necesaria una vigilancia continua del desarrollo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Niños mayores de 30 meses</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">No hay herramientas de detección validadas disponibles para su uso en la práctica pediátrica, ni hay recomendaciones actuales de la AAP para la detección universal de TEA en este grupo de edad. El Cuestionario de Comunicación Social (SCQ) se ha estudiado en diferentes poblaciones, y parece tener propiedades psicométricas razonables. Sin embargo, pueden identificar síntomas que se superponen con otras condiciones, como el TDAH. <strong> Se recomienda la vigilancia continua en el contexto de la atención primaria</strong>. Algunos niños que luego son diagnosticados con TEA, suelen tener lenguaje precoz, lectura, o habilidades matemáticas, y los síntomas del lenguaje social se vuelven problemáticos ante las demandas sociales de la escuela. También se ha sugerido que las niñas pueden tener menor intensidad de síntomas y menos comportamientos de externalización. Estas diferencias pueden, en parte, resultar en un subdiagnóstico en las niñas.<br /> <strong>Las comorbilidades pueden impedir que los médicos reconozcan los síntomas del TEA en la primera infancia</strong>. Por ejemplo, 1 estudio reveló que los niños que fueron identificados inicialmente con TDAH en la atención primaria fueron diagnosticados con TEA 3 años más tarde en comparación con niños que no tenían síntomas más tempranos de TDAH.<br /> También existen barreras de lenguaje, como traducciones inexactas o una baja alfabetización parental que pueden comprometer el uso de cuestionarios completados por los padres. Por parte de los agentes salud la falta de comprensión de las diferencias culturales de diferentes familias y la falta de confianza en el proveedor de atención médica pueden limitar aún más la identificación y la notificación de los síntomas del autismo. <strong>Es necesario desarrollar herramientas de detección para poblaciones de personas cuyo idioma principal no es el inglés y que también son sensibles a las barreras culturales que pueden limitar la notificación de los síntomas de la TEA.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Evaluación Diagnóstica</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">Una vez que se determina que un niño está en riesgo de un diagnóstico de TEA, ya sea mediante cribado o vigilancia, esta indicada la derivación para la evaluación diagnóstica formal e iniciar intervención temprana o servicios escolares, dependiendo de la edad del niño. <strong>El inicio de las intervenciones no requiere el diagnostico formal de TEA</strong><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es función del pediatra acompañar a la familia en el proceso diagnostico y asesorarlos acerca de los diferentes servicios disponibles. Aunque para una evaluación diagnóstica, la mayoría de los niños necesitarán ver a un especialista, como un pediatra especializado en neuro-desarrollo, psicólogo, neurólogo o psiquiatra, los pediatras generales y psicólogos infantiles que estén familiarizados con la aplicación de los criterios DSM-5 pueden hacer un diagnóstico clínico inicial. Tener un diagnóstico clínico puede facilitar el inicio de los servicios.</p>
<p style="text-align: justify;">En este momento, no hay pruebas de laboratorio que puedan ser utilizadas para hacer un diagnóstico de TEA, por lo que es necesario una revisión cuidadosa de la historia del comportamiento del niño y la observación directa de los síntomas. Para cumplir con los criterios de diagnóstico, los síntomas deben afectar la funcionalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La evaluación formal de las capacidades del lenguaje, cognitivas y adaptativas y el estado sensorial es un componente importante del proceso de diagnóstico. La historia clínica debe reflejar los efectos de los síntomas en la capacidad del paciente para funcionar en entornos familiares, de pares y escolares. Esta historia se obtiene por entrevistas con el paciente y los cuidadores, informes de otros ambientes (como la escuela) y descripciones de comportamiento durante las pruebas formales. Los antecedentes de síntomas de TEA pueden ser apoyados por cuestionarios como el SCQ o la Escala de Responsabilidad Social (SRS). Ninguno de estos cuestionarios es suficiente por sí solo para hacer un diagnóstico de TEA, pero todos proporcionan un enfoque estructurado para obtener síntomas de TEA.</p>
<p style="text-align: justify;">Escalas como el Sistema de Evaluación del Comportamiento para Niños, Entrevista Diagnóstica para Trastornos Sociales y de Comunicación (DISCO), y la Lista de Verificación de Comportamiento Infantil se utilizan para evaluar a los niños y jóvenes para otras condiciones de salud mental, pero pueden también identificar perfiles de comportamiento consistentes con TEA. En algunos entornos se utiliza el Inventario de Diagnóstico del Autismo Revisado (ADI-R), una larga entrevista semiestructurada para padres. EL SCQ es similar al ADI-R pero mas abreviado. El SRS es un cuestionario de 65 elementos que puede utilizarse para medir rasgos autistas.  Las puntuaciones elevadas pueden verse con mayor gravedad de los síntomas del TEA, así como con discapacidad intelectual, dificultades de comunicación y desafíos de comportamiento.</p>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Observación estructurada de síntomas</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Es útil para informar la aplicación diagnóstica de los criterios DSM-5. Las herramientas de validadas utilizadas para confirmar el diagnóstico incluyen el Programa de Observación de Diagnóstico del Autismo, Segunda Edición (ADOS-2) y la Escala de Calificación del Autismo Infantil, Segunda Edición (CARS-2). <strong>No hay una sola herramienta apropiada para todos los entornos clínicos.</strong> El ADOS-2 fue desarrollado para evaluar comunicación social y comportamientos atípicos. Tiene módulos específicos para su uso desde niños pequeños hasta adultos. El ADOS-2 requiere un entrenamiento especifico intensivo para administrar y puntuar con precisión y tarda de 30 a 45 minutos en administrarse. El CARS-2 es otro enfoque estructurado que un médico podría utilizar para apoyar un diagnóstico clínico de TEA. El médico completa una escala de 15 puntos que se basa en la historia y la observación.<br /> El ADOS-2, CARS-2 y SRS (Padre y Maestro) califican a los niños de manera similar en aproximadamente la mitad de los casos identificados. La integración de la información histórica y la observación objetiva por parte de un médico capacitado para diagnosticar autismo es el elemento crítico para la evaluación diagnóstica de los TEA.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Evaluación de comorbilidades</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los pacientes con TEA pueden tener discapacidades intelectuales, trastornos de aprendizaje, TDAH, trastornos de ansiedad o trastornos del habla y del lenguaje, entre otros. Estas afecciones pueden influir en la presentación de los síntomas de TEA.<br /> La evaluación de la capacidad cognitiva y del lenguaje es un componente importante de la evaluación diagnóstica. En los Estados Unidos, los servicios de intervención temprana y los sistemas escolares evaluarán a los niños en estos ámbitos para evaluar las necesidades educativas.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Pruebas cognitivas</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Se utiliza una serie de medidas estandarizadas para determinar los niveles de desarrollo de los niños más pequeños y el coeficiente intelectual en niños mayores de 3 años. La prueba de inteligencia seleccionada por el psicólogo dependerá de la edad y el nivel de idioma del niño. Hay pruebas válidas que se pueden utilizar en niños que no son verbales. Aunque la prevalencia de un diagnóstico de TEA aumenta en niños con discapacidad intelectual, otros niños diagnosticados con discapacidad intelectual pueden tener algunos síntomas de TEA sin cumplir con los criterios de diagnóstico del trastorno. La evaluación formal de la comunicación por un terapista del lenguaje en el momento del diagnóstico debe incluir la documentación de las habilidades del lenguaje expresiva y receptiva, así como el uso pragmático o conversacional del lenguaje</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Pruebas de función adaptativa</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Un informe del cuidador y/o informe del profesor de funcionamiento adaptativo complementa las pruebas cognitivas objetivas. Determinar la medida en que el TEA afecta la función diaria es necesario para establecer la elegibilidad para algunos programas financiados con fondos públicos, así como para identificar y monitorear los objetivos de desarrollo para el tratamiento. Los comportamientos adaptativos suelen retrasarse en las personas que tienen discapacidad intelectual con TEA, pero pueden verse afectados en personas con TEA y un coeficiente intelectual de rango medio. Las medidas adaptativas de uso común incluyen las escalas de comportamiento adaptativo vineland y el sistema de evaluación del comportamiento adaptativo.<br /> Los niños con TEA son más propensos a tener retrasos leves en las habilidades motoras gruesas y la coordinación en comparación con los niños en la población general. Las pruebas generales pueden sugerir retrasos motores que se beneficiarían de la evaluación formal por parte de un terapeuta ocupacional o físico. Se ha propuesto una relación entre los primeros retrasos motores y el posterior lenguaje y el desarrollo adaptativo en niños con TEA.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Evaluación sensorial</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>1) Evaluación auditiva</strong>: los niños con retraso del lenguaje deben tener una evaluación de su audición como parte de su evaluación inicial. La pérdida auditiva puede coexistir con el TEA y debe considerarse en niños con retrasos del lenguaje, problemas de comportamiento o falta de atención.<br /> <strong>2) Función Visual </strong>: debe considerarse en los niños que están visualmente inatentos, tienen comportamientos estereotipados (como pinchar los ojos o un escrutinio visual cercano) o no hacen contacto visual. La disminución de la agudeza visual puede afectar la mirada interactiva y requerir adaptaciones en el entorno educativo. Los niños con discapacidad visual también pueden demostrar comportamientos motores estereotipados.<br /> <strong>3) Procesamiento sensorial</strong>: el DSM-5 incluye síntomas sensoriales en los criterios de diagnóstico para el TEA. Las herramientas de evaluación de uso común cuantifican la percepción de los padres de las diferencias sensoriales en relación con el olfato, el gusto, la visión, la audición y el tacto. Los síntomas sensoriales pueden ser más evidentes a edades más tempranas y pueden definir subtipos del trastorno.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em><span style="color: #000000;">Evaluación etiológica </span></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Genética:</strong> </em>Los niños con diagnóstico de TEA deben ser evaluados para  tratar de detectar una posible etiología y condiciones médicas comunes coexistentes. En el  2007 se recomendaba solo cariotipo y pruebas de ADN para el síndrome X frágil. Poco después, el microarray cromosómico (CMA) fue recomendado como la prueba inicial más adecuada para la evaluación etiológica de niños con TEA. <strong>La identificación de una etiología genética proporciona a los médicos más información para dar a las familias sobre el pronóstico y el riesgo de recurrencia y puede ayudar a identificar y tratar o prevenir afecciones médicas co-ocurrentes, guiar a los pacientes y las familias a recursos y apoyos, y evitar ordenar pruebas innecesarias</strong>. La mayoría de los padres consideran que esta información es útil. Además, a medida que avanzan la investigación, las pruebas genéticas pueden contribuir a identificar intervenciones eficaces relacionadas con etiologías específicas.</p>
<p style="text-align: justify;">La investigación etiológica comienza con una cuidadosa historia médica, del desarrollo y familiar y un examen físico y neurológico exhaustivo. La historia debe incluir una posible exposición prenatal a teratógenos (como medicamentos, alcohol, medicamentos) y otros factores que aumentan el riesgo de TEA. El examen físico debe incluir la evaluación del crecimiento en relación con las curvas típicas (incluida la circunferencia de la cabeza), las características dismórficas, la organomegalia, las manifestaciones cutáneas de (por ejemplo, esclerosis tuberosa y neurofibromatosis) y anomalías neurológicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Se debe recomendar y ofrecer una evaluación genética a todas las familias como parte del estudio etiológico. La presencia de características dismórficas o discapacidad intelectual se asocia generalmente con un aumento en la posibilidad de encontrar una anormalidad genetica. En algunos casos, las personas con síndromes genéticos clínicos, como el síndrome X frágil, el complejo de esclerosis tuberosa y otros también cumplen con los criterios para la TEA.  Cuando un síndrome específico o trastorno metabólico se sospecha, el médico debe proceder con las pruebas dirigidas apropiadas o la derivación a un genetista pediátrico o neurólogo. Por ejemplo, una niña con retrasos significativos en el desarrollo, desaceleración en la velocidad de crecimiento de la cabeza y movimientos característicos de la mano de línea media debe provocar pruebas genéticas para una mutación o eliminación o duplicación de MECP2, el gen implicado en el síndrome de Rett.  Otro ejemplo específico sería un niño con TEA con macrocefalia marcada y máculas pigmentadas en el pene, hallazgos que justificarían la secuenciación y la eliminación o el análisis de duplicación del gen PTEN.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Se recomienda la CMA si no se conoce la etiología para la discapacidad del desarrollo.</strong> CMA permite identificar variantes de número de copia (CNV) que son duplicaciones o eliminaciones de ADN que alteran la función de los genes. CMA revela un CNV en 5.4% a 14% (mediana 9%) de individuos con TEA. Cuando se incluyen CNVs de importancia incierta, aproximadamente del 17% al 42% de los pacientes con TEA tienen hallazgos en el CMA.</p>
<p style="text-align: justify;">Debido a que el <strong><u>síndrome X frági</u></strong>l aumenta el riesgo de TEA, se deben recomendar pruebas de ADN para el síndrome X frágil para todos los niños con TEA, pero especialmente para niños y niñas con antecedentes familiares sugerentes de miembros masculinos con discapacidad intelectual. El examen físico en estos niños puede revelar un tamaño grande de la cabeza, mandíbula prominente, orejas grandes, laxitud ligamentosa y, en pacientes varones, testículos grandes después de la pubertad. La expansión de repetición de trinucleótido de citosina-guanina-guanina que es responsable del síndrome X frágil no se detecta en CMA y debe ordenarse como una prueba separada. La estimación actual es que aproximadamente el 0,45% de las personas con TEA tienen la mutación completa para el síndrome X frágil, y muchos de ellos son mujeres. Debido a que las pruebas del síndrome X frágil son relativamente baratas y la afección tiene importantes implicancias de asesoramiento genético, es razonable considerar la posibilidad de testear a todos los pacientes masculinos y femeninos con TEA.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando la historia y el examen físico, la CMA y el análisis X frágil no identifican una etiología, el siguiente paso en este momento en la evaluación etiológica para el TEA es la <strong>secuenciación del exoma total (WES).</strong> La tecnología WES permite la identificación de variantes de un solo nucleótido, incluidas mutaciones de pérdida de función y mutaciones con sentido erróneo, que se han encontrado asociadas con TEA. Un asesor en genética es útil para explicar la razón de las pruebas, así como los resultados. Grandes estudios clínicos WES identificaron un diagnóstico molecular en 26% a 29% de las personas para quienes los trastornos del neurodesarrollo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Es importante que las familias entiendan que las pruebas genéticas pueden explicar la causa del TEA de su hijo o proporcionar información sobre el riesgo estadístico de TEA, pero no son diagnósticos de TEA; el diagnóstico de TEA se realiza sobre la base de síntomas clínicos</strong>. La tecnología genómica está evolucionando rápidamente, al igual que nuestra comprensión de la arquitectura genética del TEA, y estas recomendaciones para las pruebas tendrán que actualizarse a medida que se publiquen nuevos estudios.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, cuando las pruebas genéticas no se han completado o no han revelado la etiología, el asesoramiento de riesgo de recurrencia se basa en promedios de grupo. <strong>Para una pareja con 1 hijo con TEA de causa desconocida, la mejor estimación actual de la recurrencia en un niño posterior es de aproximadamente 10</strong>% (rango 4%–14%151–153). <strong>Si una pareja ya tiene 2 hijos con TEA de etiología desconocida (idiopática), la probabilidad de que un niño posterior tenga TEA puede ser tan alta como 32% a 36%</strong>. Sin embargo, el riesgo no se limita a TEA. Los hermanos de niños con TEA que no tienen TEA ellos mismos pueden tener un riesgo de 20% a 25% de trastornos del lenguaje y otros trastornos del neurodesarrollo y psiquiátricos.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Neuroimagenes:</strong></em> los hallazgos específicos de neuroimagen clínica no son más frecuentes en los TEA en comparación con otros trastornos del neurodesarrollo, ni las anomalías específicas se correlacionan con aspectos clínicos, etiológicos o fisiopatológicos del TEA. La necesidad de una resonancia magnética clínica debe estar dirigida por un historial y un examen físico. <strong>La RMN puede indicarse en la evaluación de regresión atípica, microcefalia, macrocefalia, convulsiones, manifestaciones intracraneales de trastornos genéticos, examen neurológico anormal u otras indicaciones clínicas</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Pruebas metabólicas: </strong></em><strong>El rendimiento de las pruebas metabólicas rutinarias para niños con TEA es bajo y no se recomienda para uso regular</strong>. Sin embargo, faltan grandes estudios basados en la población, por lo que no se dispone de estimaciones precisas de prevalencia y rendimiento diagnóstico. El estudio metabólico podría incluir la medición de los niveles de aminoácidos plasmáticos en ayunas, los niveles de ácido orgánico de la orina y los niveles de metabolito de acicarnitina y otras pruebas para trastornos metabólicos específicos. <strong>Los antecedentes de regresiones atípicas (más tarde de 2 años de edad, regresión motora o regresiones múltiples), antecedentes familiares de muerte en la primera infancia o trastornos metabólicos diagnosticados, y características físicas, como hipotonía o debilidad significativa, discapacidad visual y auditiva, y características dismórficas, sugerirían consulta con un especialista para guiar la evaluación de los trastornos metabólicos o mitocondriales</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Los niños que presenten retraso motor deben ser evaluados con pruebas de creatina quinasa y TSH. Aunque los trastornos metabólicos son causas poco frecuentes de TEA, el impacto potencial es alto porque el tratamiento puede estar disponible y el patrón de herencia puede ser conocido.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay evidencia en este momento para las pruebas rutinarias de cabello, sangre u orina para toxinas ambientales o metales pesados fuera de la detección de laboratorio para la exposición al plomo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>EEG:</strong></em> Los niños con TEA tienen un mayor riesgo de convulsiones, y las anomalías del EEG son comunes en ausencia de convulsiones clínicas. Sin embargo, no se recomienda EEG como una evaluación de referencia de rutina en ausencia de preocupación clínica sobre convulsiones, regresión atípica u otros síntomas neurológicos en antecedentes o exámenes que sugieran un EEG. En cambio,<strong> si existe pérdida tardía o atípica del lenguaje</strong>, como podría observarse en estado eléctrico epiléptico de sueño con pérdida de lenguaje, <strong>debe evaluarse con un EEG durante la noche.</strong> Los médicos de atención primaria deben discutir el aumento del riesgo y los signos y síntomas de las convulsiones con las familias de los niños diagnosticados con TEA, mantener un alto índice de sospecha clínica de convulsiones, y derivar con un neurólogo pediátrico ante regresión atípica o la posibilidad de convulsiones.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Neurobiología</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">La tasa de TEA en los hermanos es mucho mayor que la tasa en la población general, con una concordancia del 98% en gemelos monocigóticos, del 53% al 67% en gemelos dicigoticos, y estimaciones de heredabilidad de 64% a 91%. Los hermanos también pueden tener riesgo de síntomas relacionados con TEA que no cumplen con los criterios formales y han sido descritos como “fenotipo ampliado del autismo”<br /> El riesgo de TEA también aumenta en los hijos de los padres de edad avanzada y de las madres mayores. El aumento de la edad materna y paterna se asocia independientemente con el riesgo de TEA, y también parece producirse un efecto conjunto.<br /> Se han identificado variantes de gran efecto que parecen estar asociadas causalmente con los TEA, incluidos los CNV, que son eliminaciones o duplicaciones mayores a 1000 bp en tamaño. Estas variantes raras pueden surgir de novo o ser heredadas como mutaciones autosómicas dominantes, autosómicas recesivas o ligadas al X.<br /> Los investigadores han establecido que, aunque las variantes raras son colectivamente comunes, ninguna variante individual representa más del 1% de los casos de TEA. <strong>Es importante tener en cuenta que no se ha identificado ninguna mutación específica que sea exclusiva de los TEA</strong>; existe una superposición genética sustancial entre el TEA y otros trastornos del neurodesarrollo, incluyendo discapacidad intelectual, epilepsia y esquizofrenia.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Genes, Exposiciones Ambientales y TEA</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los posibles factores ambientales que pueden estar relacionados con el aumento de la prevalencia no están claramente demostrados.<br /> Influencias prenatales como exposición en el embarazo a valproato y la talidomida, intervalos cortos entre embarazos, la gestación múltiple, la obesidad materna, el sangrado gestacional, la diabetes gestacional, la edad parental avanzada y las infecciones (por ejemplo, rubéola y citomegalovirus), pueden estar asociadas con un mayor riesgo de TEA.<br /> Los factores perinatales, como el nacimiento prematuro, el bajo peso al nacer, la restricción del crecimiento fetal (es decir, pequeño para la edad gestacional), la hipoxia intraparto y la encefalopatía neonatal, se asocian con un mayor riesgo de TEA.<br /> La investigación sobre exposiciones ambientales puede ser de gran importancia. Es prudente limitar la exposición de niños y mujeres embarazadas a neurotoxicos conocidos.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Vacunas</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">La literatura científica no apoya una asociación de la vacunación como un factor ambiental que aumente el riesgo de TEA. Los niños con TEA deben vacunarse de acuerdo con el calendario recomendado. Los estudios epidemiológicos no demuestran ninguna asociación de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola, la exposición al mercurio por vacunas que contienen timerosal, el aluminio en las vacunas o el aumento del nivel de exposición inmunológica atribuible a un mayor número de vacunas (ya sea dado en 1 momento o acumulativamente) con TEA.<br /> <strong>Hay evidencia abrumadora acerca de la seguridad de las vacunas.</strong><br /> La comunicación de información sobre la seguridad de las vacunas es un componente crítico de la práctica pediátrica.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Estructura cerebral y TEA</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Se reportan anomalías cerebrales del desarrollo en el neocórtex cerebral; estructuras del sistema límbico, incluyendo la formación del hipocampo y la amígdala; ganglios basales; tálamo; tronco encefálico; y cerebelo. Estas incluyen displasia, neurogénesis alterada y migración neuronal anormal. La gran mayoría de las anomalías descritas se originan durante el desarrollo cerebral prenatal. Una disminución del número de células de Purkinje en el cerebelo es 1 de los hallazgos neuropatológicos notificados más consistentemente asociados con TEA. Aunque inicialmente se pensó que era de inicio prenatal, la evidencia ahora indica que este fenómeno es más probable que sea un proceso adquirido que ocurre postnatalmente, potencialmente relacionado con convulsiones, medicamentos y/o isquemia cerca del momento de la muerte o factores distintos del TEA. No hay hallazgos uniforme en la neuropatologia de las personas con TEA.<br /> Estudios sugieren que los niños diagnosticados más tarde con TEA pueden tener una circunferencia media o inferior a la media de la cabeza al nacer, con un aceleramiento en el crecimiento cefálico antes de los 2 años. Este rápido crecimiento cerebral conduce a circunferencias de la cabeza significativamente por encima de la media y volúmenes cerebrales de RMN en los niños pequeños, seguido de una meseta en el crecimiento cerebral, con volúmenes cerebrales en la adolescencia y la edad adulta similares a los de los controles. Casi el 16% de los niños pequeños con TEA tienen una circunferencia de la cabeza mayor que el percentil 97.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Patrones de neuroimagen asociados con TEA </em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Aunque hay hallazgos contradictorios, Estudios volumétricos de RMN estructurales sugieren que los niños pequeños con TEA difieren de los controles en el volumen total del cerebro, el volumen cortical de materia gris y blanca (particularmente frontal, temporal y corteza cingulado), el volumen de líquido cefalorraquídeo extraaxial y el volumen de amígdala. Estudios de tensor de difusión mostraron alteraciones en sustancia blanca a los 6 meses de edad en lactantes que luego fueron diagnosticados como TEA. Los estudios de RMN funcional han demostrado en áreas del procesamiento visual, función ejecutiva, lenguaje y habilidades básicas y complejas de procesamiento social.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Pruebas electrofisiológicas y medición de seguimiento ocular</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Demuestran diferencias en el procesamiento auditivo (incluido el procesamiento del lenguaje), procesamiento visual (incluido el procesamiento facial), respuesta somatosensorial, integración multisensorial, atención selectiva, memoria de reconocimiento y conectividad neuronal en personas con TEA. Se ha utilizado test de seguimiento ocular para determinar si los bebés que son hermanos menores de niños con TEA y, por lo tanto, con un mayor riesgo de TEA muestran diferencias en la fijación en las caras. La evidencia preliminar sugiere que los bebés diagnosticados más tarde con TEA muestran una disminución en la fijación de la mirada desde los 2 hasta los 6 meses de edad.<br /> Aunque algunos estudios han intentado diferenciar a las personas con y sin TEA sobre la base de diferencias en los perfiles de laboratorio de serotonina plaquetaria, melatonina plasmática, sulfato de melatonina en la orina, estado de redox, inclusiones de trofoblasto placentario, y la función inmune, actualmente no se han aprobado pruebas de laboratorio de diagnóstico para TEA. <strong>Hasta la fecha, ninguno de estos biomarcadores potenciales bajo estudio tiene suficiente evidencia para ser recomendado.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Intervenciones</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las familias deben participar en la selección de los enfoques de intervención y seguir participando en las decisiones educativas y terapéuticas posteriores. </strong>En esta sección se describen las intervenciones terapeuticas, educativas, alternativas y farmacológicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los objetivos del tratamiento de los niños con TEA son:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>minimizar los déficit básicos (comunicación e interacción social y comportamientos e intereses restringidos o repetitivos) y las deficiencias asociadas;</li>
<li>maximizar la independencia funcional facilitando el aprendizaje y la adquisición de habilidades adaptativas; y</li>
<li>eliminar, minimizar o prevenir comportamientos problemáticos que puedan interferir con las habilidades funcionales.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Los tratamientos deben ser individualizados, apropiados para el desarrollo e intensivos, con datos que permitan evaluar y ajustar las intervenciones. Éstas se proporcionan a través de prácticas educativas, terapias de desarrollo e intervenciones conductuales.</p>
<p style="text-align: justify;">Las estrategias de tratamiento pueden variar según la edad y las fortalezas y debilidades del niño. Por ejemplo, la intervención para un niño pequeño con un diagnóstico reciente de TEA puede incluir enfoques conductuales y de desarrollo y, a medida que avanza, la participación en un programa preescolar especializado o típico. Para los niños mayores, es más probable que la intervención ocurra en entornos educativos, con la integración de terapias conductuales y de desarrollo para promover el desarrollo de habilidades.</p>
<p style="text-align: justify;">Además de la variaciones por edad, las intervenciones difieren en el enfoque teórico y el alcance (por ejemplo, enfocados y dirigidos o integrales), los entornos y/o la modalidad de entrega (por ejemplo, individual versus grupal, realizados por un profesional versus un padre capacitado, en la escuela o en domicilio), y los objetivos de intervención.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las familias deben participar en la selección de los enfoques de intervención y seguir participando en las decisiones educativas y terapéuticas posteriores. </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Se han descripto 2 categorías de intervenciones basadas en evidencia, el modelo de tratamiento integral (CTM) e intervenciones puntuales. Estas intervenciones pueden ser proporcionadas en diferentes entornos (por ejemplo, el hogar, el aula, el entorno naturalista o la comunidad), por diferentes proveedores (por ejemplo, especialista en desarrollo, terapeuta conductual, educador o padre capacitado), individualmente o en entornos grupales, y mediante el uso de un plan de estudios o guía establecido.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Los tratamientos integrales utilizan un marco conceptual central para abordar una amplia gama de síntomas y están diseñados para abordar habilidades o síntomas específicos. Estos programas deben ser replicables, intensos y diseñados para abordar múltiples objetivos terapéuticos durante un período de tiempo. La prestación de servicios puede ocurrir en entornos individuales de instrucción o clase (especializados o inclusivos), debe incluir a los padres, y puede implicar la intervención asistida por tecnología.En estos programas integrales pueden aplicarse Análisis de comportamiento  (ABA), enfoques relacionales y/o enfoques naturalistas. Ejemplos incluyen intervención conductual intensiva temprana, tratamiento y educación de niños autistas y relacionados con la comunicación (TEACCH), y el modelo de Early Start Denver Focused (ESDM).</li>
<li>Las prácticas de intervención puntual están diseñadas para abordar ciertas habilidades, como aumentar la comunicación social o aprender una tarea específica, y se indican durante un corto período de tiempo. Estas prácticas pueden ser conductuales, de desarrollo y/o educativas. Estas intervenciones son proporcionadas en un entorno estructurado por un adulto, en entornos naturalistas con compañeros, o como componente de un enfoque más integral.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Enfoques para la intervención</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>ABA/ TCC</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La mayoría de los modelos de tratamiento basados en la evidencia se basan en los principios de la ABA.</strong> ABA se ha definido como &#8220;el proceso de aplicación sistemática de intervenciones basadas en los principios de la teoría del aprendizaje para mejorar los comportamientos socialmente significativos, y para demostrar que las intervenciones empleadas son responsables de la mejora del comportamiento&#8221;. El uso de métodos ABA para tratar los síntomas de los TEA sugiere que los comportamientos exhibidos pueden ser alterados mediante programación reforzando las habilidades relacionadas con la comunicación y otras habilidades de adquisición. Así, los tratamientos ABA pueden apuntar al desarrollo de nuevas habilidades (por ejemplo, compromiso social) y/o minimizar comportamientos (por ejemplo, agresión) que pueden interferir con el progreso de un niño. <strong>Las intervenciones de ABA varían desde enfoques altamente estructurados dirigidos por adulto</strong>s (por ejemplo, entrenamiento o instrucción de ensayo discreto, aplicaciones de comportamiento verbal y otros) <strong>hasta intervenciones en entornos naturales que pueden ser dirigidas e implementadas en el contexto de actividades lúdicas o rutinas y actividades diarias y se modifican sobre la base del desarrollo de habilidades del niño</strong> (por ejemplo, capacitación de respuesta pivotal (PRT), capacitación de imitación recíproca y otros).</p>
<p style="text-align: justify;">Los programas ABA suelen ser diseñados y supervisados por profesionales certificados en análisis de comportamiento. Un enfoque integral de ABA para los niños más pequeños, también conocido como intervención conductual intensiva temprana, está respaldado por algunos ensayos controlados (RCT). Cuando sólo se consideran los RCT, pocas intervenciones tienen pruebas suficientes para ser aprobadas ya sea para niños menores de 12 años o para adolescentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Se encontró que los niños menores de 12 años que recibían más horas por semana de ABA eran más propensos a alcanzar los objetivos individualizados identificados en sus programas. En estudios retrospectivos, una terapia ABA más intensa se asoció con el logro de resultados óptimos de desarrollo. Dada la heterogeneidad de los TEA, las necesidades de servicio de niños, jóvenes y adultos deben ser individualizadas mediante el uso de los datos clínicos disponibles. En algunos casos, se necesita una intervención conductual para abordar comportamientos graves agudos que deben tener prioridad, por ejemplo, debido a problemas de seguridad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="color: #000000;">Terapias del desarrollo– Intervenciones enfocadas</span> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La intervención para niños pequeños también puede derivarse de la teoría del desarrollo, que se centra en la relación entre el nivel de respuesta del cuidador y el desarrollo de la comunicación social del niño. A través de la interacción con los demás, los niños aprenden a comunicarse y regular las emociones y establecer una base para el pensamiento cada vez más complejo y la interacción social. </strong>Por lo tanto, los modelos de desarrollo diseñados para promover el desarrollo social en niños con TEA se centran en la relación entre el niño con TEA y su cuidador a través del entrenamiento para ayudar a aumentar la capacidad de respuesta al adulto (es decir, el intervencionista o padre o cuidador) imitando, expandiendo o uniéndose a actividades de juego iniciadas por niños. Este enfoque puede abordar los síntomas fundamentales del TEA, como la atención conjunta, la imitación y el compromiso social afectivo. <strong>Los modelos de desarrollo para la intervención se centran en enseñar a los adultos a participar en estrategias interactivas no directivas para fomentar la interacción y el desarrollo de la comunicación en el contexto del juego. </strong>Uno de estos enfoques se conoce como DIR Floortime). En 1 RCT comparando el entrenamiento de los padres utilizando este enfoque (N -112) en niños de 2 a 5 años, los padres fueron menos directivas, y sus hijos fueron calificados como más sensibles socialmente, aunque los puntajes de CI y lenguaje no fueron diferentes entre grupos, y la mitad de los niños en el grupo de control mejoraron en sus calificaciones afectivas.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>La Intervención Conductual naturalista</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Las intervenciones conductuales de desarrollo naturalista (NDBI) incorporan elementos de ABA y de las terapias relacionales en el contexto de actividades sociales naturales. Usan ejemplos de enseñanza iniciados por niños, oportunidades naturales para el aprendizaje, e interacciones dentro de las rutinas de juego. A si mismo, implementan enfoques basados en ABA para abordar objetivos medibles.<br /> El enfoque NDBI más ampliamente estudiado es el ESDM (modelo Denver). En un estudio, la edad temprana de inicio de la terapia y más horas de terapia total se asociaron con un mejor resultado de la intervención</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Enfoques combinados </em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los factores comunes en los enfoques combinados de desarrollo y comportamiento incluyen el uso de principios de ABA para reforzar el desarrollo de habilidades; un enfoque sistemático con un manual para utilizar la intervención de manera estándarizada; objetivos de tratamiento individualizados para el niño y medios para medir el progreso; enseñanza, imitación y modelado iniciados por los niños; y la inspiración de los adultos que se desvanece con el tiempo para promover la independencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Terapias mediadas por padres</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Incluir a los padres en el proceso de intervención es de vital importancia.<br /> Cada vez más evidencias revelan que las intervenciones impartidas por padres capacitados u otros cuidadores pueden ser una parte importante de un programa terapéutico.<br /> Estas capacitaciones se dividen en 2 categorías:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Las intervenciones de apoyo a los padres, que están centradas en el conocimiento y proporcionan beneficios indirectos al niño, incluyen la coordinación de la atención y la psicoeducación.</li>
<li>Las intervenciones mediadas por los padres, que se centran en la técnica y proporcionan beneficios directos al niño, pueden apuntar a los síntomas básicos del TEA u otros comportamientos o habilidades y pueden basarse en enfoques de aba en entornos naturales.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Las sesiones de capacitación para cuidadores pueden realizarse en el hogar, clínica, escuela u otros entornos comunitarios o remotamente por telemedicina.<br /> Un estudio que involucró a 86 niños pequeños y sus cuidadores demostró que 10 semanas de capacitación práctica de los padres en atención conjunta, juego simbólico, compromiso y regulación (un NDBI) fue superior a una intervención psicoeducativa sólo para padres para aumentar el compromiso articular.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Intervenciones educativas</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Modelos basados en el aula</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Se espera que los niños en edad escolar sean educados en un aula. Educar a los estudiantes con TEA en un ambiente menos controlado requiere desarrollar un programa individualizado para cumplir con diferentes metas. Esto es lo que forma el Proyecto Pedagogico Individualizado (PPI) y los objetivos son establecidos por la familia, el estudiante y el equipo escolar. Algunos estudiantes que no califican para un PPI por criterios educativos pueden recibir apoyo con adaptaciones. Muchos estudiantes con TEA son educados en aulas inclusivas con apoyos. Otros niños en edad escolar y jóvenes se benefician de enfoques terapéuticos específicos. Ejemplos de modelos basados en el aula incluyen Experiencias de Aprendizaje y Programas Alternativos para Preescolares y sus Padres (LEAP) y TEACCH.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>LEAP </strong>combina los principios de aba con técnicas de enseñanza de educación especial y general para los alumnos de primaria en entornos inclusivos para la enseñanza de la interacción social. Un estudio de 294 niños en edad preescolar reveló que LEAP estaba asociado con la mejora en la socialización, la cognición, el lenguaje y el comportamiento método de tratamiento habitual.</li>
<li>El <strong>enfoque TEACCH</strong> para la adquisición de habilidades incluye el desarrollo curricular basado en la evaluación y un énfasis en la estructura, incluida la organización predecible de las actividades y el uso de horarios visuales, la organización del entorno físico para optimizar el aprendizaje y evitar la frustración (por ejemplo, minimizando las distracciones y/o la desregulación sensorial), y la adaptación y organización de los materiales y la organización para promover la independencia de las direcciones o mensajes de los adultos. La instrucción se organiza de manera predecible y utiliza horarios visuales con promoción de la independencia en las actividades planeadas en la instrucción.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Una comparación de los efectos de las aulas LEAP y TEACCH con las de las clases de educación especial estándar reveló que estas intervenciones pueden ser útiles para todos los estudiantes, no solo para los que tienen discapacidad. TEACCH se asoció con una mejoría en la gravedad del TEA para los estudiantes que tenían mayores retrasos cognitivos.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>La educación en entornos menos restrictivos</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los estudiantes tienen derecho a una educación pública gratuita y apropiada. Los programas educativos para niños en edad escolar con TEA deben promover el desarrollo del idioma, académico, adaptativo y de habilidades sociales y prepararlos para la educación postsecundaria o el empleo.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de los estudiantes con TEA requerirán cierta individualización de su educación bajo la guía de un PPI determinado por el equipo multidisciplinario de la escuela en conjunto con la familia. Otros pueden recibir adaptaciones y/o modificaciones ambientales. Los PPI deben individualizarse según las necesidades individuales de los estudiantes. La mayoría de los jóvenes con TEA probablemente requerirán intervención académica debido a dificultades de aprendizaje coexistentes, desafíos en las funciones ejecutivas, TDAH, déficits de procesamiento motor, los efectos de sus diferencias de lenguaje pragmático en la lectura y la escritura, y /o desafíos en la comprensión del lenguaje.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, pasar más del 75% de su tiempo en un entorno educativo inclusivo por sí solo no fue suficiente en jóvenes en edad de transición para aumentar las tasas de asistencia a la universidad, graduación de la escuela secundaria o calificaciones funcionales. Se necesitan mas estudios para determinar cual es la mejor forma de apoyar a los estudiantes con TEA en el entorno del aula común.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Introducción de habilidades sociales</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los déficit de habilidades sociales pueden presentarse de manera diferente dependiendo de las habilidades del lenguaje, el nivel de desarrollo y la edad. Algunos ejemplos de déficit de habilidades sociales son los siguientes:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>desafíos para comenzar, mantener y finalizar interacciones sociales;</li>
<li>dificultad para atender, comprender y usar señales sociales no verbales y verbales, como contacto visual, expresiones faciales y gestos;</li>
<li>dificultad para entender las reglas sociales &#8220;no escritas&#8221; del medio ambiente</li>
<li>no entender la perspectiva de los demás</li>
<li>luchar con la negociación, el compromiso y la resolución de conflictos</li>
<li>problemas con el juego interactivo o la participación en actividades de ocio.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Reforzar la interacción social es fundamental para el éxito de los enfoques de ABA, desarrollo y NDBI basados en evidencia. Aunque las familias identifican la necesidad de abordar el desarrollo de las habilidades sociales en entornos fuera de la escuela, el éxito de este tipo de intervenciones es variable. Las intervenciones pueden dividirse en mediadas por adultos (desarrollo de habilidades con el niño individual), mediadas por pares (desarrollo de habilidades con el niño y típicamente compañeros de clase en desarrollo) y enfoques mixtos.</p>
<p style="text-align: justify;">Un método popular utiliza historias sociales para ayudar a un niño a definir el contexto social de una situación anticipada o experimentada, ponerlo en perspectiva y luego desarrollar declaraciones sobre cómo hace que el niño se sienta y sobre qué hacer en respuesta al evento y los sentimientos. Esta estrategia de ensayo entrenada puede incluirse dentro de otros enfoques programáticos.</p>
<p style="text-align: justify;">Una revisión sistemática de terapias de habilidades sociales para niños de 6 a 21 años reveló que las intervenciones mejoraron la competencia social y la calidad de la amistad, pero no dieron lugar a diferencias en el reconocimiento emocional y la comunicación social. La generalización de las habilidades a otros entornos fue inconsistente.</p>
<p style="text-align: justify;">Se han desarrollado intervenciones de habilidades sociales para su implementación en los entornos naturales que incluyen a compañeros y pares, como el salón de clases y el patio de recreo. Estas intervenciones demuestran una mejor conexión y un aislamiento sociales reducido y proporcionan evidencia para apoyar el uso de estas intervenciones en escuelas y ámbitos naturales como clubes, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Una terapia con evidencia científica diseñado para la administración grupal es el Programa para la Educación y el Enriquecimiento de Habilidades Relacionales (PEERS). Este enfoque puede mejorar tanto el funcionamiento social reportado por el maestro como la cognición social reportada por los adolescentes. También ha demostrado efectos en las habilidades sociales en adultos jóvenes con TEA.</p>
<p style="text-align: justify;">Se debe aconsejar a las familias que incluyan el desarrollo de habilidades sociales con metas e intervenciones discretas en el PPI o plan educativo, para promover la interacción social en el medio natural y en el contexto de otras terapias. Estas habilidades incluyen: promover la conversación y la comunicación no verbal, contacto visual, dirigir expresiones faciales y usar gestos apropiados, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Otras intervenciones terapéuticas</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Intervenciones del habla y del lenguaje</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los trastornos en el lenguaje son una preocupación temprana para muchos niños que más tarde son diagnosticados con TEA. Los síntomas de comunicación incluidos en los criterios DSM-5 reflejan los déficit básicos en la comunicación social tales como:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>el fracaso de la comunicación reciproca,</li>
<li>los déficits en la comunicación no verbal (como la mirada y el uso de gestos),</li>
<li>dificultad para ajustar el comportamiento para adaptarse al contexto social,</li>
<li>comportamientos restringidos y repetitivos que conducen a vocalización, ecolalia</li>
<li>preocupación por temas restringidos de interés.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Todos los niños con TEA deben tener una evaluación formal del habla y el lenguaje. </strong> La terapia del habla y el lenguaje es la intervención más comúnmente identificada que se proporciona a los niños con TEA. Las estrategias utilizadas por los patólogos del lenguaje incluyen el refuerzo de los sonidos del habla y los actos comunicativos, la imitación de los sonidos que hace el niño, y la imitación exagerada y el tempo lento. La literatura ofrece mayor evidencia para los enfoques con niños preverbales con PROMPT, desvanecimieto y el refuerzo de sus propios intentos de comunicación. La intervención en entornos naturalistas y la participación de los cuidadores pueden ayudar a reforzar el inicio de la comunicación y el uso funcional de sonidos, gestos y palabras.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Una minoría significativa (hasta un 30%) de las personas con TEA en última instancia no adquieren el habla verbal. </strong>El inicio tardío del habla puede asociarse a discapacidades intelectual o trastornos del lenguaje coexistentes, como la apraxia del habla en la infancia. Aunque el uso de frases habladas comunicativas antes de los 4 años de edad se considera un buen signo de pronóstico para el desarrollo del lenguaje en los jóvenes con TEA, la aparición del discurso de frases puede ocurrir al menos a los 10 años de edad, especialmente en niños con habilidades no verbales preservadas y evidencia de compromiso social.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando los niños no hablan espontáneamente, se puede introducir comunicación aumentativa y alternativa (SAAC). Algunos ejemplos de estrategias de SAAC son el lenguaje de señas, el sistema de comunicación de intercambio de imágenes y los dispositivos generadores de voz. <strong>El uso de SAAC puede ayudar a promover la interacción social y la comprensión del propósito de la comunicación y no retrasa el inicio de la voz. De hecho, puede mejorar la aparición de palabras habladas emparejando la comunicación no verbal y verbal. </strong></p>
<p style="text-align: justify;">El sistema de comunicación de intercambio de imágenes (PECS) se utiliza para crear comunicación a través de la identificación e intercambio de imágenes como comunicación. Con la capacitación, las imágenes se pueden secuenciar para construir frases sobre tiras de imagen.</p>
<p style="text-align: justify;">El uso de dispositivos y programas generadores de voz que utilizan SAAC en tabletas digitales también está aumentando. Estos dispositivos proporcionan retroalimentación acústica al niño, y las tabletas de pantalla táctil son relativamente baratas y portátiles. A menudo se pide a los proveedores médicos que justifiquen la compra de tabletas de pantalla táctil o dispositivos SAAC. Sin embargo, no se puede suponer que el uso de SAAC por sí solo conduzca a una comunicación oral funcional sin un plan terapéutico.</p>
<p style="text-align: justify;">Los niños y jóvenes con TEA a menudo tienen déficits en lenguaje pragmático que pueden afectar la interacción social con adultos y compañeros y el rendimiento académico a medida que se requiere un lenguaje más complejo para la comprensión de la lectura y el análisis de la información. Además, la interpretación literal del lenguaje y la dificultad para entender la intención de otras personas conduce a desafíos de comportamiento y afecta el éxito en la escuela, las actividades de ocio y el empleo. Por ello, es importante evaluar en los estudiantes escolares verbales el lenguaje pragmático.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Terapias Motoras </em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los niños con TEA pueden tener un tono muscular bajo o un trastorno de coordinación. Aunque las edades para sentarse y caminar no difieren entre los niños con TEA y los niños con desarrollo típico, las habilidades motoras finas y gruesas pueden retrasarse en niños en edad preescolar con TEA.</p>
<p style="text-align: justify;">Los servicios de terapia ocupacional pueden estar indicados para promover las habilidades motoras y adaptativas finas, incluyendo el autocuidado, el uso de juguetes y la escritura a mano. <strong>Casi dos tercios de los niños en edad preescolar con TEA reciben servicios de terapia ocupacional. </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Caminar en puntas de pie es común entre los niños con TEA, así como en otros trastornos del desarrollo. La etiología no es clara, aunque se ha propuesto aversión sensorial y hábito o perseverancia. Las intervenciones para tratar esta forma de caminar pueden incluir estiramiento pasivo y/0 ortesis.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Terapias de integración sensorial</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los criterios DSM-5 ahora incluyen síntomas sensoriales en los criterios de diagnóstico para el TEA en reconocimiento del hecho de que <strong>las personas con TEA tienen desafíos sensoriales que pueden estar relacionados con comportamientos repetitivos y otros</strong>, exhibido por niños pequeños, como la selectividad de los alimentos, cubrir sus oídos ante ciertos sonidos, y el escrutinio visual de los aspectos de los objetos. Estos síntomas pueden ser una de las primeras diferencias que las familias identifican en el desarrollo de sus hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las metas sensoriales pueden incluirse en los objetivos de tratamiento. A pesar de la creciente comprensión científica de la base neurobiológica de los síntomas sensoriales en individuos con TEA, las intervenciones sensoriales de uso común, incluyendo el cepillado de la piel, la estimulación propioceptiva mediante el uso de chalecos de peso, o la estimulación cinestésica (como el balanceo o el uso de asientos especializados, como una bola de terapia, para modular el nivel de excitación), todavía no tienen suficiente evidencia científica para justificar su uso .</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Este tipo de terapia requiere de un profesional capacitado, a menudo un terapeuta ocupacional, trabaje con un niño mediante el uso de actividades sensoriales y de juego para reforzar las respuestas adaptativas. </strong>El terapeuta explica los comportamientos y respuestas del niño a los cuidadores en términos sensoriales y les proporciona estrategias para disminuir el deterioro funcional y tolerar los desencadenantes ambientales. Los defensores de estas intervenciones afirman que la disfunción en la integración del aporte sensorial contribuye a las ineficiencias en el aprendizaje y a los desafíos conductuales y que los enfoques terapéuticos para la integración sensorial deben considerarse por separado de otras terapias.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Gestión médica de las comorbilidades</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">La presencia  de otras condiciones médicas, tales como convulsiones, trastornos del sueño, trastornos gastrointestinales (GI), trastornos de la alimentación, obesidad, catatonia, y otros, tienen un efecto significativo en la salud y la calidad de vida de los niños y jóvenes con TEA y sus familias.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Convulsiones</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hay un mayor riesgo de TEA entre los niños y jóvenes con epilepsia y un mayor riesgo de convulsiones en las personas con TEA.</strong> El riesgo de TEA en los niños con epilepsia es del 6,3%, y 5 veces más en población con discapacidad intelectual co-ocurrente. La tasa de convulsiones entre las personas con TEA se ha informado que oscila entre<strong> el 7% y el 23%</strong>. Los factores de riesgo para el aumento de la probabilidad de convulsiones incluyen discapacidad intelectual, sexo femenino y menor edad gestacional. Los trastornos genéticos específicos asociados con el TEA, como la esclerosis tuberosa, también pueden contribuir a riesgo de convulsiones en la primera infancia.<strong> El inicio se distribuye bimodalmente, con la mayoría de las primeras convulsiones que ocurren en la primera infancia y en la adolescencia; El 20% de las primeras convulsiones ocurren en adultos con TEA.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los niños con TEA y las convulsiones tienden a tener más problemas de comportamiento, independientemente de las habilidades cognitivas. El EEG de rutina no se recomiendan para pacientes asintomáticos. Se debe considerar un EEG durante la noche cuando la historia clínica sugiera convulsiones y regresión atípica. La respuesta a la terapia antiepiléptica convencional varía mucho, con algunos informes que sugieren un mayor riesgo de epilepsia resistente al tratamiento en individuos con inicio temprano de convulsiones y retraso en el desarrollo.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Síntomas gastrointestinales</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Síntomas GI, como el dolor abdominal, el estreñimiento, la diarrea, el reflujo gastroesofágico y los problemas de alimentación, se notifican con mayor frecuencia en niños y adolescentes con TEA que en aquellos con retraso del desarrollo o desarrollo típico. </strong>Un estudio prospectivo reveló diferencias a partir de los 6 a 18 meses de edad en los patrones de heces y comportamientos de alimentación en niños que más tarde fueron diagnosticados con TEA. Debido a los retrasos del lenguaje y la percepción sensorial atípica o el informe de dolor, las personas con TEA pueden ser menos propensas a reportar malestar gastrointestinal específico y puede presentarse con agitación, trastorno del sueño u otros síntomas conductuales en lugar de malestar gastrointestinal. <span style="font-size: 14px;">Características que podrían causar los síntomas gastrointestinales en TEA incluyen resistencia al cambio (alimentación y estreñimiento), comorbilidad ansiedad (dolor, alimentación y trastornos de la motilidad), y alteración de la percepción sensorial (dolor, alimentación y estreñimiento). </span><span style="font-size: 14px;">En la actualidad, no hay evidencia de una asociación de TEA con enfermedad celíaca, disfunción inmune específica, o trastornos de la motilidad (por ejemplo, reflujo gastroesofágico) en niños con TEA. Se esta investigando si existen diferencias en la función inmunológica, la motilidad o el microbioma en individuos con TEA. </span><span style="font-size: 14px;">La alimentación selectiva es común en niños con TEA. Una dieta limitada puede influir en los síntomas gastrointestinales, como el estreñimiento alterar la microbiota intestinal. </span><strong style="font-size: 14px;">Los trastornos gastrointestinales deben considerarse en pacientes con TEA si presentan síntomas como agitación, rechazo de alimentos o trastornos del sueño. </strong> Se pueden usar enfoques conductuales para el estreñimiento y la encopresis</p>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Trastornos de la alimentación</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hasta tres cuartas partes de los niños con TEA tienen problemas relacionados con la alimentación, incluida la selectividad alimentaria basada en la textura, el color o la temperatura; rituales en torno a la presentación de los alimentos; y el consumo compulsivo de ciertos alimentos. Otras dificultades pueden incluir negativa a tragar , emesis, pica (comer objetos no alimentarios) y rumiación.  </strong>A la edad de 16 meses, se observa que los niños que más tarde son diagnosticados con TEA son más selectivos en sus patrones de alimentación que otros niños pequeños. Los problemas relacionados con el comportamiento de la hora de la comida y la elección de alimentos a menudo persisten en la adolescencia. La frecuencia de los desafíos de alimentación en niños y jóvenes con TEA puede estar relacionada con los síntomas principales de comportamiento restrictivo y repetitivo y las diferencias en la percepción sensorial relacionadas con el olfato, el sabor y la textura. </p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El malestar o dolor puede llevar a dificultades de alimentacion, por lo que la evaluación inicial debe incluir la consideración del reflujo gastroesofágico, el dolor dental, las alergias alimentarias, la intolerancia a la lactosa y el estreñimiento significativo. </strong>Si se observan problemas orales, se indica la evaluación del habla o de la terapia ocupacional. Debido a que los problemas de alimentación son tan comunes entre los niños con TEA, se debe obtener un historial dietético en las visitas de supervisión de la salud. <strong>Las necesidades fisiológicas de macronutrientes y micronutrientes son las mismas para los niños con TEA que para otros niños. Si los suplementos se utilizan para corregir la ingesta deficiente de vitamina D o calcio, es importante confirmar que la dosis es suficiente para la edad y el sexo del niño.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La consulta con un dietista registrado puede ser útil para poder guiar a las familias con respecto a la suficiencia nutricional de su hijo. El médico puede aconsejar a las familias sobre cómo ofrecer a los niños comidas y refrigerios de rutina, desalentar la merienda a lo largo del día, promover la autoalimentación y usar enfoques conductuales básicos para fomentar la estructura de la hora de comer y la previsibilidad con una distracción mínima.<br /> A los niños con TEA se les deben ofrecer nuevos alimentos varias veces para familiarizarse con ellos. Es probable que los problemas de alimentación que afectan la nutrición o la función familiar necesiten el apoyo de profesionales con experiencia en el manejo del comportamiento y/o terapias oral-motoras (terapia del habla o ocupacional).</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Obesidad </em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los niños y jóvenes con TEA tienen un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad que los de la población general. Las personas con TEA tienen menos oportunidades y tal vez menos interés por el ocio activo o los deportes organizados, tienen patrones de alimentación repetitivos que pueden incluir alimentos densos en energía, y son más propensos a ser medicamentos recetados, como neurolépticos atípicos (o medicamentos antipsicóticos) y anticonvulsivos, que a menudo contribuyen a la ganancia excesiva de peso. Los trastornos del sueño pueden predisponerlos aún más a la obesidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Salud Dental</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">La dificultad para cooperar con la higiene y la atención profesional son las barreras reportadas para el cuidado dental. Incluso cuando la cobertura del seguro está disponible, los niños con TEA tienen menos visitas para la atención de rutina.<br /> Hay datos limitados sobre la prevalencia de caries o enfermedad gingival en niños con TEA. Al igual que con otros niños se debe incluir atención a la higiene dental y al uso de flúor, si procede, desde una edad temprana.<br /> Las estrategias conductuales pueden ser útiles para prevenir la necesidad de atención dental bajo sedación.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Pica</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los niños y jóvenes con TEA pueden poner objetos no alimentarios en la boca. La pica se presenta en hasta una cuarta parte de los niños en edad preescolar con TEA y persiste en el tiempo en individuos con discapacidad intelectual. Los médicos deben ser conscientes de la persistencia de pica en niños y jóvenes con TEA debido al riesgo de ingestión tóxica, intoxicación por plomo, potencial de infección y el riesgo de ingestión mecánica que van desde baterías hasta clavos. La presencia de obstrucción y perforación gastrointestinal deben ser consideradas en niños con pica que tienen síntomas abdominales agudos. La deficiencia de hierro se asocia con pica en la población general. Se sugiere monitoreo de laboratorio de plomo sanguíneo y deficiencia de hierro en niños con pica en el contexto de la atención primaria. La intervención conductual incluye reforzar los comportamientos apropiados, garantizar la supervisión de los adultos y poner en marcha salvaguardias ambientales para la prevención.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Problemas de sueño</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">La alteración del sueño es común en individuos con TEA y puede estar asociada a una exacerbación diurna de los trastornos de conducta. <strong>Los problemas para iniciar y mantener el sueño se notifican en el 50% al 80% de los niños con TEA.</strong> Estas dificultades suelen persistir y casi la mitad de los adolescentes con TEA siguen teniendo síntomas de alteración del sueño. Los adolescentes son más propensos a tener una duración más corta del sueño, somnolencia diurna y retraso en el inicio del sueño en comparación con los niños más pequeños con TEA, que son más propensos a tener resistencia a la hora de acostarse, parasomnias, y despertar de la noche. Las causas de las alteraciones del sueño pueden incluir</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Alteraciones en el metabolismo de la melatonina y otros neurotransmisores críticos para dormir<br /> la falta de expectativas sociales</li>
<li>Trastornos genéticos, como el síndrome de Smith-Magenis, que se asocian con interrupción del sueño.</li>
<li>Causas medicas que pueden afectar al sueño y que no son exclusivas de los niños con TEA como el síndrome de las piernas inquietas, epilepsia, ansiedad, TDAH o trastornos del estado de ánimo.</li>
<li>La causa más común tanto del inicio del sueño retrasado como de los despertares nocturnos son los conductuales.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Al igual que con otros niños, la evaluación del niño con TEA con retraso en el sueño, despertares nocturnos y/o despertares matutinos debe incluir antecedentes de enfermedades comorbilidades que podrían interrumpir el sueño, como reflujo gastroesofágico, convulsiones, asma, alergias, eczema o enuresis. Los ronquidos podrían sugerir apnea obstructiva del sueño. </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los niños que juegan videojuegos o participan en otro tiempo de pantalla cerca de la hora de acostarse tienen más dificultades para dormirse. Una historia ambiental del hogar puede ayudar a determinar si el ruido del hogar, las horas de trabajo de los padres u otros factores pueden afectar el sueño. La rutina de acostarse y la respuesta al despertar nocturno deben revisarse para determinar los enfoques de comportamiento a considerar. Existe evidencia de la eficacia de la educación de los padres y las intervenciones conductuales para los niños con TEA y trastornos del sueño. La intervención conductual incluye establecer rutinas para acostarse y la necesidad de que el niño duerma en su propia cama. Esto puede ser difícil pero las estrategias de comportamiento son exitosas cuando se implementan consistentemente. Ningún medicamento está aprobado actualmente por la FDA para el tratamiento del insomnio en niños con o sin TEA. Cualquier medicamento elegido debe iniciarse en una dosis baja y monitoreado para efectos adversos. Algunos de los fármacos que se usan incluyen:<br /> <strong>Melatonina</strong>: El inicio del sueño puede ayudarse con melatonina en dosis de 1 a 6 mg y puede mantenerse con melatonina de acción prolongada. Efectos adversos son poco frecuentes, pero pueden incluir pesadillas.<br /> <strong>Agentes a-adrenérgicos (por ejemplo, clonidina) y antihistamínicos (por ejemplo,, difenhidramina)</strong> a menudo se prescriben para ayudar con el inicio del sueño o para abordar el despertar nocturno en los niños, pero la literatura proporciona poco apoyo para su uso.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Accidentes</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los accidentes durante episodios de huidas, incluidos los ahogamientos, son una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en niños y jóvenes con discapacidades del desarrollo, incluidos los TEA. </strong>Los niños y jóvenes con TEA suelen tener menor conciencia sobre las convenciones sociales y las normas comunitarias, así como impulsividad e intereses restringidos que pueden atraerlos a peligros potenciales, como el agua y las carreteras concurridas.</p>
<p style="text-align: justify;">Deambular (también llamado fuga) los pone en riesgo de lesiones. En un estudio en 1218 familias casi la mitad de los niños con TEA entre las edades de 4 y 10 años habían intentado fugarse y en la mitad de los casos sus padres llamaron a la policía. De esos niños, aproximadamente dos tercios corrió el riesgo de sufrir lesiones relacionadas con automóviles y un tercio había tenido episodios de riesgo de ahogamiento. Los padres informaron que las razones más comunes para las fugas fueron disfrutar correr, intentos de llegar a un lugar deseado (como un parque), la búsqueda de un interés intenso (por ejemplo, el agua), y escapar de situaciones o eventos sensoriales que los hicieron ansiosos. Debido a que el riesgo de fuga aumenta con la gravedad del autismo, muchas de las personas con mayor riesgo tienen un lenguaje limitado y no pueden decirles a los socorristas sus nombres, direcciones o números de teléfono si se pierden. La policía puede interpretar la agresión causada por el miedo como un comportamiento combativo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La prevención es la intervención más importante para evitar las fugas</strong>. La supervisión constante y adecuada de los adultos es importante en todos los entornos. Es posible que las familias deban considerar colocar cerrojos, cerramientos, sistemas de alarma para la seguridad, así como los dispositivos GPS personales y las pulseras de identificación u otra identificación. Enseñar comportamientos comunitarios apropiados es fundamental para la prevención.</p>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Trastornos motores</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los tics ocurren con frecuencia en niños con TEA. <strong>Distinguir los tics complejos de las estereotipias puede ser muy dificil</strong>. La Catatonia se añadió como una posible condición coexistente al TEA en el DSM-5.</p>
<p style="text-align: justify;"><em></em></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Trastornos de conducta</em></span></p>
<p style="text-align: justify;">Los síntomas conductuales comunes en TEA incluyen:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>hiperactividad o falta de atención;</li>
<li>agresión;</li>
<li>berrinches; y</li>
<li>comportamientos autolesivos.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Estos comportamientos comúnmente interfieren con el funcionamiento en la escuela, en el hogar y en la comunidad y contribuyen sustancialmente a los desafíos que enfrentan las familias. Siempre ante la aparición de conductas inadecuadas se deben considerar fuentes físicas de malestar e intervención conductual<br /> Se estima que un 25% de los niños con TEA tienen comportamientos agresivos. La agresión se asoció con hiperactividad, menores habilidades cognitivas, problemas de sueño e internalización de comportamientos como la ansiedad.  El análisis conductual funcional y la implementación de estrategias conductuales pueden ser un paso inicial importante en el manejo de estos síntomas. Se debe considerar el tratamiento farmacológico si no se identifica ninguna etiología médica y si el comportamiento está asociado con la irritabilidad, no responde a las intervenciones conductuales disponibles.</p>
<p style="text-align: justify;">Los comportamientos autolesivos se notifican en el 40% al 50% de las personas con TEA en algún momento a lo largo de la vida útil y ocurren con mayor frecuencia en personas que también tienen comportamientos agresivos y problemas de sueño. Los comportamientos autolesivos pueden ser repetitivos y autoestimulantes (como rascarse, pica o rumiación). Al igual que la agresión y otros comportamientos disruptivos, los comportamientos autolesivos pueden servir como comunicación para escapar de demandas o situaciones en las que el individuo no quiere estar.</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante mencionar que hay algunos sindromes geneticos especificamente asociados con comportamientos autolesivos como el sindrome de Lesch-Nyhan Cornelia de Lange , syndrome X fragil , y syndrome de Smith-Magenis syndrome.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Deficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH)</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Aproximadamente la mitad de los niños y jóvenes con TEA también pueden cumplir con los criterios diagnósticos para TDAH</strong>. Sin embargo, es importante considerar el diagnóstico diferencial de falta de atención e hiperactividad en el contexto de la discapacidad del lenguaje y el enfoque perseverante que a menudo acompaña al TEA. Los niños con lenguaje retrasado pueden parecer más inatentos. Si se espera que realicen actividades (incluidas las tareas escolares) que no son capaces de entender o lograr, un niño con TEA puede presentar episodios de deambulación, que pueden interpretarse como falta de atención e hiperactividad. Las estrategias conductuales para tratar el déficit de atención deben incluir el refuerzo de los comportamientos en las tareas, desglosar las tareas en unidades que se pueden completar con éxito, descansos pautados para la actividad (a menudo incluidos en actividades sensoriales) y supervisión de adultos adecuada a las demandas. Los mismos medicamentos que se utilizan para los síntomas del TDAH en niños sin TEA se utilizan en dosis similares para niños con TEA. El monitoreo de rutina es importante porque los niños con TEA pueden tener un mayor riesgo de efectos adversos.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Trastornos de ansiedad</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Se informa que entre el 40% y el 66% de los niños y adultos con TEA también tienen trastornos de ansiedad</strong> (con mayor frecuencia en niños sin discapacidad intelectual). Los síntomas pueden estar presentes en la primera infancia y manifestarse como desafíos conductuales, como la sobrerreactividad. Hay mucha evidencia para el uso de estrategias de TCC para el tratamiento de la ansiedad y en algunas personas son útiles actividades sensoriales. Otras personas pueden encontrar alivio de los síntomas con la introducción de rutina y estructura. Los medicamentos utilizados para la ansiedad en la población general pueden considerarse como parte de un plan de tratamiento general para niños y jóvenes con TEA</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em>Trastornos del estado de ánimo</em></span></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Los trastornos depresivos son más frecuentes entre los niños y adultos con TEA que en la población general. </strong>Las tasas reportadas de depresión coexistente en adultos y niños son muy variables, que oscilan entre el 12% y el 33%. Se informa que el riesgo de suicidio ocurre con más frecuencia en personas con TEA que en la población general. Los factores de riesgo incluyen bulliyng, problemas de comportamiento, raza o etnia minoritaria, sexo masculino, menor estatus socioeconómico y menor nivel de educación. Al igual que en los niños y jóvenes con desarrollo típico, la evaluación de la depresión y otros trastornos del estado de ánimo debe incluir antecedentes familiares, antecedentes de factores estresantes ambientales, el potencial de ingestión tóxica y evaluación de comorbilidades. Las intervenciones para la depresión incluyen terapia de apoyo, terapia cognitivo-conductual y medicamentos. Las recomendaciones de medicamentos se basan en datos de la población pediátrica general y el consenso de expertos.</li>
<li><strong>La co-ocurrencia de enfermedad bipolar y TEA en individuos con inteligencia típica oscila entre 6% a 21%</strong> y el diagnóstico de por vida de enfermedad bipolar en adultos con TEA es 9%</li>
<li><strong>Trastornos relacionados con TOC</strong>: Aunque los comportamientos restringidos y repetitivos son síntomas nucleares de TEA, algunas personas con TEA también pueden tener TOC coexistente. Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes, no deseados y persistentes que causan angustia. Las compulsiones son comportamientos o pensamientos repetitivos con reglas rígidas realizadas para reducir la ansiedad. A diferencia de los comportamientos estereotípicos del TEA, las compulsiones generalmente siguen una obsesión, disminuyen la ansiedad, y no son deseadas por el individuo o percibidas como placenteras.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Los comportamientos repetitivos en general pueden ayudar a una persona con TEA a recuperar una sensación de previsibilidad. La ansiedad, las fobias y/o la depresión pueden coexistir con el TOC en los jóvenes con TEA. Los enfoques conductuales se recomiendan como la primera línea de tratamiento de los síntomas del TOC, dependiendo del lenguaje y el nivel cognitivo del paciente. La terapia cognitiva conductual, con o sin un inhibidor selectivo de la recaptacion de serotonina (IRSS), se consideran cómo el tratamiento más eficaz para los jóvenes con TOC.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><strong>Fármacos y autismo</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No hay medicación actual que corrija los síntomas sociales y de comunicación principales del TEA.</strong> Se requiere un diagnóstico preciso de la presencia de condiciones psiquiátricas coexistentes. El medicamento se utiliza para ayudar a controlar:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>comorbilidades (por ejemplo, TDAH, trastornos del estado de ánimo o trastornos de ansiedad);</li>
<li>los comportamientos o síntomas problemáticos que causan impacto significativo (agresión, comportamiento autolesivo, trastornos del sueño, ansiedad, hiperactividad, impulsividad, falta de atención)</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Los medicamentos sólo deben ser considerados después de:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>registro cuidadoso de cuándo comenzó el comportamiento y lo que parece exacerbarlo;</li>
<li>una evaluación funcional del comportamiento: Considere si la conducta sirve como forma de comunicación de angustia o rechazo;</li>
<li>considere la posibilidad de derivar a un terapeuta del comportamiento; y,</li>
<li>buscar factores médicos que puedan causar o exacerbar comportamientos desafiantes (por ejemplo, reflujo gastroesofágico y fuentes agudas de dolor, como otitis media, lesiones dentales, fracturas y otros).</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Incluir a la familia y el paciente en la toma de decisiones compartidas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Algunas líneas futuras en investigación implican medicamentos que modulan el metabolismo de neurotransmisores excitatorios (como glutamato y ácido g-aminobutírico), bloquean los receptores de acetilcolinesterasa y/o ácido nicotínico, y actúan como hormonas que promueven naturalmente la afiliación social (como la oxitocina y vasopresina). El uso de psicofarmacogenomica para identificar qué pacientes podrían genéticamente  tener mayor probabilidad de beneficio o mayor riesgo de efectos adversos de medicamentos específicos es un área importante de investigación.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Terapias integrativas, complementarias y alternativas </strong></p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de los avances en la comprensión de la neurobiología del TEA, muchas preguntas sobre por qué se produce TEA y la mejor manera de tratarlo permanecen sin respuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Las familias a menudo consideran intervenciones nutricionales y terapias no médicas para abordar los síntomas que las intervenciones convencionales no pueden resolver. Entre el 28% y el 74% de los niños con TEA reciben al menos una terapia complementaria. Ensayos adecuadamente diseñados han proporcionado evidencia para apoyar algunas intervenciones, como el suplemento de melatonina, y han desmentido otros, como la secretina. La mayoría, siguen sin estar probados.</p>
<p style="text-align: justify;">Las terapias complementarias, alternativas e integrativas utilizadas para el TEA agruparse en 3 áreas generales:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>productos naturales incluidas hierbas, vitaminas, minerales, y probioticos;</li>
<li>terapias físicas y mentales (incluyendo yoga, quiropráctica, acupuntura, relajación progresiva e mindfullness); y,</li>
<li>otras terapias (incluyendo medicina tradicional y naturopatías).</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">La <strong>eliminación dietética de alimentos que contienen gluten y caseína</strong> a menudo se implementa en un intento de mejorar los síntomas centrales del TEA,  sin antecedentes de alergia o celiaquía. Los ensayos clínicos hasta la fecha no han demostrado un efecto de tratamiento con dieta. Sin embargo, un subgrupo de niños con síntomas gastrointestinales podría beneficiarse de estas u otras intervenciones dietéticas. Los niños  en esta dieta pueden requerir suplementos de calcio y vitamina D. Se recomienda el asesoramiento nutricional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Suplementos dietéticos</strong> se dan a menudo a los niños que tienen alimentación restringida para compensar una dieta limitada. Sin embargo, muchos niños reciben vitaminas y minerales para tratar las anomalías bioquímicas propuestas que se han propuesto que son exclusivas de los TEA. Los suplementos dietéticos más populares incluyen vitamina D, vitamina B12,  vitamina B6 con magnesio, ácidos grasos omega-3,y preparaciones multivitamínicos. En este momento, no existe evidencia concluyente de que las personas con TEA requieren una ingesta de nutrientes diferente a la recomendada en las ingestas de referencia dietética De los suplementos dietéticos en uso común, la <strong>melatonina</strong> se ha demostrado que es una intervención segura y eficaz para dormir en niños con TEA.</p>
<p style="text-align: justify;">Diferentes <strong>intervenciones no biológicas</strong> han sido utilizadas para los síntomas del TEA:  Ha habido pruebas contradictorias sobre el efecto de la <strong>musicoterapia, yoga, masaje, y terapia asistida por equinos </strong>sobre los síntomas del TEA en los niños, pero la evidencia no apoya estas terapias.  Las pruebas hasta la fecha no apoyan el uso de la <strong>integración auditiva,</strong> danza<strong> terapia, terapia dramática y terapia quiropráctica.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Diferentes intervenciones farmacológicas para fines no estándar también se prescriben a veces. Los ensayos clínicos no apoyan el uso de agentes <strong>antifúngicos, inmunoterapia o tratamiento de oxígeno hiperbárico</strong>, y hay mucha preocupación por la seguridad, además de la falta de datos de apoyo, advierte contra la <strong>terapia de quelación</strong> para niños con TEA.</p>
<p>&nbsp;</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;"><strong>Modificado de</strong>: Hyman SL, Levy SE, Myers SM, AAP Council on Children with Disabilities, Section on Developmental and Behavioral Pediatrics. (2020) Identification, Evaluation, and Management of Children With Autism Spectrum Disorder. <em>Pediatrics </em>145(1):e20193447</p>
<p><strong>Tabla 1</strong>: Pediatría integral: <a href="https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2017-03/los-trastornos-del-espectro-autista-tea/">Los trastornos del espectro autista</a></p>
<p><strong>Tabla 2: </strong><a href="http://apacu.info/wp-content/uploads/2014/10/Nueva-clasificaci%C3%B3n-DSMV.pdf">DSM-5: la nueva clasificación de los TEA. Por Rubén Palomo Seldas</a></p>
<p><strong>Foto:</strong> <a href="https://www.freepik.com/free-photos-vectors/hand"> Hand photo created by freepik &#8211; www.freepik.com</a></p></div>
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]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.bibliotecabrincar.org.ar/identificacion-evaluacion-y-manejo-de-ninos-en-el-espectro-autista-guia-actualizada-de-la-academia-americana-de-pediatria-parte-1/feed/</wfw:commentRss>
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		<title>Cómo la ansiedad conduce a conductas inadecuadas</title>
		<link>https://www.bibliotecabrincar.org.ar/como-la-ansiedad-conduce-a-conductas-inadecuadas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[freedom]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Nov 2020 16:34:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación y conducta]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad]]></category>
		<category><![CDATA[conducta]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
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				<span class="et_pb_image_wrap has-box-shadow-overlay"><div class="box-shadow-overlay"></div><img loading="lazy" decoding="async" width="659" height="465" src="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2017/03/Young_boy_hugging_his_mothers_leg-e1520512461341.jpg" alt="" title="como la ansiedad conduce a conductas" srcset="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2017/03/Young_boy_hugging_his_mothers_leg-e1520512461341.jpg 659w, https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2017/03/Young_boy_hugging_his_mothers_leg-e1520512461341-480x339.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 659px, 100vw" class="wp-image-12705" /></span>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/Young_boy_hugging_his_mothers_leg-e1520512461341.jpg" alt="" /></p>
<p style="text-align: justify;">Un niño de 10 años llamado Juan tiene un berrinche en la escuela. Alterado por algo que le dice otro alumno, empuja al otro niño y empieza una pelea de empujones. Cuando interviene el maestro para poner fin a la pelea, Lucas pierde el control, tirando papeles y libros por el aula y sale corriendo por el pasillo. Finalmente es controlado en la oficina del vice-director, dónde el personal trata de calmarlo. Pero él, le da una patada al vice-director en una frenética tentativa por escaparse. El personal llama al 911, y Juan acaba en la sala de emergencias.</p>
<p style="text-align: justify;">A primera vista, Juan parece un niño con serios problemas de enojo. No es la primera vez que sale corriendo fuera de control. La escuela insiste en que sus padres vengan a recogerlo y se lo lleven a la casa durante el almuerzo todos los días porque se le ha prohibido el acceso al comedor.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cuando la ansiedad pasa desapercibida </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Pero ¿qué está ocurriendo realmente? “Resulta que, tras ser evaluado, su nivel de ansiedad social está por las nubes”, informa el Dr. Jerry Bubrick, director del Anxiety &amp; Mood Disorders Center (El Centro para Trastornos de Ansiedad y Estado de Ánimo) del Child Mind Institute. “No tolera ningún tipo de crítica, inclusive si es constructiva”. Él simplemente deja de funcionar. A Juan le aterra el sentir vergüenza, por lo que cuando un niño le dice algo que le hace sentirse avergonzado, no dispone de las habilidades necesarias para enfrentarse a ello y pierde el control. Es el instinto de lucha y huida.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia de Juan ilustra algo que los padres y los maestros tal vez no se dan cuenta: que a menudo las conductas inadecuadas son causadas por una ansiedad que ha pasado desapercibida. Un niño que parece ser agresivo u hostil puede estar actuando así en respuesta a la ansiedad, ansiedad que, dependiendo de su edad, quizás no sea capaz de articular eficazmente, o incluso no sea completamente consciente de que la está sintiendo.</p>
<p style="text-align: justify;">La  Dra. Rachel Busman, psicóloga clínica del Child Mind Institute dice que “especialmente en el caso de niños más jóvenes con ansiedad se les puede observar quedándose inmóviles o aferrándose a sus padres, pero también ocurren rabietas y crisis emocionales”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La ansiedad puede presentarse enmascarada</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La ansiedad se presenta en una sorprendente variedad de formas, en parte porque se basa en una respuesta fisiológica a una amenaza ambiental, una respuesta que maximiza la capacidad del cuerpo de hacer frente o escapar de un peligro. Mientras que algunos niños manifiestan la ansiedad evitando las situaciones u objetos que les causan miedo, otros experimentan una necesidad irrefrenable de huir de situaciones que le producen vergüenza. Este comportamiento, que puede ser incontrolable, a menudo se confunde con ira y rebeldía.</p>
<p style="text-align: justify;">“La ansiedad es uno de esos diagnósticos que se puede presentar enmascarado”, explica la Dra. Laura Prager, directora del Child Psychiatry Emergency Service (Servicio de Emergencias Psiquiátricas Infantiles) del Hospital General de Massachusetts. “Se puede presentar de muchas formas. Especialmente en niños que no tienen palabras para expresar emociones, o porque nadie les escucha, la ansiedad se puede manifestar como un trastorno del comportamiento”.</p>
<p style="text-align: justify;">Los síntomas de ansiedad más comunes que se observan en un niño son la dificultad para dormir en su propio cuarto o estar separado de sus padres, evitar ciertas actividades o un temperamento cohibido conductualmente. “Cualquiera podría reconocer esos síntomas”, dice la Dra. Prager, quien también es profesora adjunta de la Escuela de Medicina de Harvard, y coautora de <em>Suicide by <a href="http://www.goodreads.com/book/show/16589020-suicide-by-security-blanket-and-other-stories-from-the-child-psychiatry">Security Blanket, and Other Stories from the Child Psychiatry Emergency Service</a>.</em> “pero en otros casos la ansiedad puede estar oculta.”</p>
<p style="text-align: justify;">Ella explica que “cuando la queja principal son rabietas, o mala conducta en la escuela, o tirarse al suelo en un centro comercial, es difícil saber lo que eso significa. Pero no es raro que, cuando un niño así va a la sala de emergencias, el diagnóstico puede que sea un trastorno grave de ansiedad”.</p>
<p style="text-align: justify;">Para demostrar la sorprendente gama de formas en que los jóvenes pueden expresar la ansiedad, la Dra. Prager habla del caso de un niño que sufría alucinaciones, pero ella pronosticó que el diagnóstico podría encontrarse en algún lugar del espectro de la ansiedad. “Por ejemplo, puede ser que los niños pequeños que dicen que oyen o ven cosas estén diciendo o no la verdad. Tal vez no sean las alucinaciones reales las que ven los pacientes de más edad que sufren de esquizofrenia, por ejemplo. Puede ser una representación de su ansiedad que el niño expresa de ese modo”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Problemas en la escuela</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No es raro que los niños que sufren de ansiedad severa que no ha sido diagnosticada se porten mal en la escuela, un lugar donde las demandas y expectativas ejercen una tensión sobre ellos que les supera. Y puede ser muy confuso para los profesores y los otros miembros del personal “leer” ese comportamiento, que parece presentarse de repente.</p>
<p style="text-align: justify;">La Dra. Nancy Rappaport, profesora de la Escuela de Medicina de Harvard especializada en salud mental en entornos escolares, considera que la ansiedad es una de las causas de mal comportamiento que hace que sea tan difícil enseñar en un aula. La Dra. Rappaport dice que “el problema es que cuando los niños con ansiedad se vuelven problemáticos y se distancian de los adultos que necesitan para ayudarles a sentirse seguros. Además, en vez de aprender a controlar su ansiedad, ellos acaban pasando la mitad del día en la oficina del director”.</p>
<p style="text-align: justify;">La Dra. Rappaport considera que muchos arrebatos que suceden en la escuela son el resultado de algún trauma en el hogar.  Ella asevera que “Los niños que están teniendo problemas, que no se sienten seguros en el hogar pueden portarse como terroristas en la escuela con tipos de comportamiento bastante intimidantes”. El grupo de mayor riesgo, según ella, son los niños con TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad) que también han sufrido algún trauma. “Ellos son hipervigilantes, no cuentan con funcionamiento ejecutivo, interpretan mal las situaciones y empiezan a pelearse”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Dando a los niños herramientas para manejar la ansiedad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando una profesora es capaz de entablar una relación con un niño, para averiguar qué le ocurre en realidad, la causa de su comportamiento, podrá frecuentemente brindarle las herramientas necesarias para superar la ansiedad y evitar crisis emocionales. En su libro, <a href="http://www.childmind.org/en/posts/articles/2012-5-18-breaking-behavior-code-disruptive-students"><em>The Behavior Code: A Practical Guide to Understanding and Teaching the Most Challenging Students</em></a>, la Dra. Rappaport ofrece estrategias que se les puede enseñar a los niños para calmarse, desde ejercicios de respiración hasta técnicas para distraerse.</p>
<p style="text-align: justify;">La Dra. Rappaport dice que “cuando una profesora entiende la ansiedad subyacente tras la rebeldía, en lugar de suponer que el niño intenta deliberadamente hacer que se sienta mal, cambia la forma de abordar la situación. La profesora puede colaborar con el propio niño y con el terapeuta escolar para encontrar estrategias para evitar estas situaciones”. Si parece una ardua tarea para el profesor, lo es, pero también lo es resolver las consecuencias de una crisis emocional en el niño.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cuando la ansiedad es confundida con TDAH</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La ansiedad también provoca muchos síntomas en el entorno escolar que se pueden confundir fácilmente con el TDAH o comportamiento desafiante.</p>
<p style="text-align: justify;">La Dra. Busman explica: “Veo casos de niños que tienen dificultades en la escuela: no prestan atención, se levantan de su silla todo el tiempo, hacen muchas preguntas, van mucho al baño, invaden el espacio personal de otros niños. Su comportamiento, molesta a los otros niños, y resulta frustrante para la profesora, que se pregunta por qué tiene que contestar tantas preguntas, y por qué le preocupa lo que hacen los otros niños, si ellos siguen las reglas”.</p>
<p style="text-align: justify;">La gente tiende a dar por sentado que lo que sucede con este niño es TDAH tipo inatento, pero a menudo se trata de ansiedad. Los niños con TOC (trastorno obsesivo-compulsivo), etiquetados erróneamente como inatentos, en realidad no hacen todas esas preguntas porque no presten atención, sino porque necesitan que se les diga muchas veces que todo va bien.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo identificar la ansiedad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La Dra. Busman añade que “la ansiedad probablemente ocurre más de lo que pensamos, ya sea ansiedad que parece un problema de conducta o ansiedad coexistente con problemas de conducta. Los niños son complicados y los síntomas se pueden encontrar en varias categorías diagnósticas. Por lo cual necesitamos hacer una evaluación del diagnóstico realmente completa y detallada”.</p>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, para hacer una evaluación detallada necesitamos recopilar datos de múltiples fuentes, no sólo de los padres. “Tratamos de hablar con los profesores y otras personas que forman parte de la vida del niño”, añade, “porque a veces los niños que vemos son exactamente iguales en la casa y en la escuela, a veces son como dos niños distintos”.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, necesitamos usar escalas de calificación que cubran la gama completa de comportamientos, no sólo el área que parezca más obvia, para que no se nos escape nada.</p>
<p style="text-align: justify;">La Dra. Busman también señala que una niña que sufre ansiedad severa y que tiene dificultades en la escuela también puede tener problemas de atención o aprendizaje, pero que pueda necesitar tratamiento para la ansiedad antes de poder evaluar lo demás. Ella utiliza el ejemplo de una adolescente con TOC a quien “le va muy mal” en la escuela. “Hace sus rituales entre tres a cuatro horas al día y continuamente tiene pensamientos involuntarios no deseados, así que tenemos que tratar eso primero y controlar la ansiedad antes de empezar a preguntarnos: ¿Cómo está yendo su aprendizaje?”.</p>
<p><a href="http://farrellsmartialarts.com/blog/2017/11/09/could-my-child-have-anxiety"></a></p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong>Levemente modificado de</strong>: <a href="https://childmind.org/article/como-la-ansiedad-conduce-a-comportamientos-conflictivos/">Cómo la ansiedad conduce a comportamientos conflictivos.</a> Los niños que parecen más desafiantes tienen con frecuencia más ansiedad. <a href="https://childmind.org/bio/caroline-miller/">Caroline Miller</a></p>
<p><strong>Foto</strong>: <a href="http://farrellsmartialarts.com/blog/2017/11/09/could-my-child-have-anxiety">Could my child have anxiety?</a></p></div>
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		<title>La falta de regulación emocional como síntoma de autismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[freedom]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Oct 2020 17:03:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación y conducta]]></category>
		<category><![CDATA[conducta]]></category>
		<category><![CDATA[Regulación Emocional]]></category>
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					<description><![CDATA[adres y médicos han subrayado desde hace tiempo el importante papel desempeñado por las respuestas emocionales desadaptativas que podrían ser un resultado de emociones desreguladas. Estas respuestas tienen la forma de irritabilidad, falta de control de la ira, rabietas, conductas autolesivas, la agresión, y la desregulación del estado de ánimo. Algunos hallazgos sugieren que las respuestas emocionales desadaptativas pueden contribuir a problemas de funcionamiento y podría en consecuencia afectar el resultado a largo plazo.]]></description>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14px; text-align: justify;">La desregulación emocional-entendida como el fracaso para regular las emociones de manera apropiada y efectiva- no es considerada como un déficit básico en TEA.  Sin embargo, padres y médicos han subrayado desde hace tiempo el importante papel desempeñado por las respuestas emocionales desadaptativas que podrían ser un resultado de emociones desreguladas. Estas respuestas tienen la forma de irritabilidad, falta de control de la ira, rabietas, conductas autolesivas, la agresión, y la desregulación del estado de ánimo. Algunos hallazgos sugieren que las respuestas emocionales desadaptativas pueden contribuir a problemas de funcionamiento y podría en consecuencia afectar el resultado a largo plazo.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Estrategias desadaptativas o idiosincrásicas  tales como la evitación y el llanto son más comunes en niños con autismo. Recientemente, un estudio sugirió que los niños y adolescentes con TEA hicieron un uso menos frecuentes y menos eficaz de estrategias de adaptación de regulación emocional como conductas dirigidas a un objetivo o la búsqueda de apoyo social en comparación con jóvenes con desarrollo típico. Esta disminución del uso de estrategias de regulación emocional también se ha demostrado en adultos. Lo que no se sabe, sin embargo, es cómo las características del autismo están relacionadas con la desregulación emocional.</p>
<p style="text-align: justify;">En este estudio examinó la asociación entre desregulación emocional y las características principales de los trastornos de espectro autista, incluyendo déficits en la vida social y la comunicación, intereses restringidos y comportamiento repetitivo, y sensibilidades sensoriales. Un índice desregulación emocional (EDI) fue calculado sobre la base de los elementos de la Conducta Infantil (CBCL) que mejor representan la desregulación emocional basada en las opiniones de expertos.</p>
<p style="text-align: justify;">Los resultados fueron consistentes con investigaciones previas que registran altas tasas de desregulación emocional en los individuos con TEA.  Sin embargo, este es el primer estudio en proporcionar evidencia preliminar de apoyo a una relación entre todas las características centrales del autismo y la desregulación emocional.</p>
<p style="text-align: justify;">Los hallazgos indican que la severidad de los síntomas en cada una de las características centrales del autismo, incluyendo déficits en la vida social y de comunicación, conductas repetitivas y alteraciones sensoriales, se relacionaron significativamente con la desregulación emocional. Estas observaciones, en concreto la asociación entre EDI y los déficits sociales y de comunicación, son coherentes con informes anteriores de una asociación entre habilidades sociales pobres y desregulación emocional; y los estudios que proporcionaron evidencia inicial de un vínculo entre desregulación emocional y competencias sociales.</p>
<p style="text-align: justify;">Curiosamente, los intereses restringidos y las conductas repetitivas aparecieron como los mejores predictores de la desregulación emocional, cuando otros factores se mantienen constantes. Este hallazgo podría indicar que los individuos con TEA con intereses restringidos fuertes y comportamientos repetitivos muy marcados son menos capaces de regular sus emociones debido a las dificultades que inhiben comportamientos en curso. Una explicación es que desregulación emocional en TEA dispara mecanismos de control compensatorias expresadas por un interés restringido y comportamientos repetitivos. En consecuencia, los grupos de síntomas que incluyen la preocupación excesiva por un patrón, la inflexibilidad, las conductas estereotipadas y repetitivas podrían ser la manifestación de un sistema de regulación emocional deficiente favorecidos por las redes frontales y subcorticales.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque plausible esta hipótesis requiere investigaciones multimodales para examinar más a fondo estas relaciones en un diseño longitudinal. También se necesitan investigaciones futuras para abordar la especificidad de las relaciones entre desregulación emocional y la gravedad de las características principales de autismo. Es esencial para determinar si la gravedad de todas las características básicas podrían predecir la desregulación emocional o si está solo relacionada con los intereses restringidos y comportamientos repetitivos. Además, hay que platear si la desregulación emocional debe ser considerada como parte de las principales características de TEA, o como un síntoma asociado.</p>
<p style="text-align: justify;">La comprensión de la sintomatología del autismo podría ayudar a un tratamiento eficaz para la desregulación emocional, que también podría mejorar las características centrales del autismo, especialmente los comportamientos restringidos y repetitivos. Esta estrategia ofrece una oportunidad única para orientar estos comportamientos tradicionalmente resistentes al tratamiento con el desarrollo de programas de formación que tienen como objetivo la promoción de procesos reguladores de las emociones. Finalmente, la disponibilidad de este tipo de programas de capacitación también podría disminuir el uso de agentes farmacológicos asociados con efectos secundarios graves (por ejemplo, los medicamentos antipsicóticos), para reducir los comportamientos perjudiciales relacionados con la desregulación emocional, tales como irritabilidad, rabietas, la agresión o conductas autolesivas.</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong>Modificado de</strong>: Samson A, Phillips J, Parker K, Shah S, Gross J, Hardan A. 2014. Emotion Dysregulation and the Core Features of Autism Spectrum Disorder. <em>J Autism Dev Disord</em> <strong>44</strong>:1766–1772. DOI 10.1007/s10803-013-2022-5</p>
<p><strong>Foto</strong>: <a href="https://www.freepik.com/free-photos-vectors/love">Love photo created by freepik &#8211; www.freepik.com</a></p></div>
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		<title>Agresión, frustración y comportamiento oposicionista en niños: ¿qué podemos hacer?</title>
		<link>https://www.bibliotecabrincar.org.ar/agresion-frustracion-y-comportamiento-oposicionista-en-ninos-de-primaria-que-podemos-hacer/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[freedom]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Oct 2020 02:02:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación y conducta]]></category>
		<category><![CDATA[autoagresiones]]></category>
		<category><![CDATA[colegio]]></category>
		<category><![CDATA[conducta]]></category>
		<category><![CDATA[inflexibilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[No todos los niños con autismo tienen problemas de comportamiento. Los que lo hacen reaccionan a menudo a un mundo que encuentran confuso e impredecible. Tenemos que mantener la calma y mirar la conducta como un acto de comunicación.]]></description>
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				<span class="et_pb_image_wrap has-box-shadow-overlay"><div class="box-shadow-overlay"></div><img loading="lazy" decoding="async" width="499" height="333" src="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2017/10/37128433766_66b5414cf0_e.jpg" alt="" title="agresion, frustración, berrinches niños en primaria" srcset="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2017/10/37128433766_66b5414cf0_e.jpg 499w, https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2017/10/37128433766_66b5414cf0_e-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 499px, 100vw" class="wp-image-12703" /></span>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">Es importante tratar de establecer por qué el comportamiento está ocurriendo. Así, podremos tratar el comportamiento según la causa.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Ante un berrinche, evitar dar mensajes verbales o visuales hasta que se haya detenido y luego prestar toda la atención al niño. Elogiar el buen comportamiento.</li>
<li>Es importante tener en cuenta las actividades que el niño encuentra difíciles y, si es necesario, simplificarlas o modificarlas. Por el contrario, complejizarlas o cambiarlas si le resultan demasiado fácil. Darle al niño mucho estímulo y tranquilidad. Si surge un comportamiento agresivo tratando de evitar hacer la tarea, ayuda usar un lenguaje claro y sencillo para decirle al niño con firmeza lo que se espera. Si el niño sigue actuando de manera agresiva, retirarlo con calma de la situación durante unos minutos. Después ayudalo a terminar lo que estaba haciendo y elógialo.</li>
<li>Consultar a un terapeuta ocupacional si el niño parece tener problemas sensoriales. Los tapones para los oídos pueden ayudar a filtrar el ruido excesivo si esto es un problema</li>
<li>Dar al niño rutinas claras y predecibles.</li>
<li>Se puede hacer un cartel que indique claramente qué es un comportamiento aceptable en el aula y colgarlo donde todos los niños puedan verlo.</li>
<li>Establecer conductas apropiadas y enseñarlas al niño. Por ejemplo, enseñar comportamientos sociales apropiados tales como tomarse de las manos, o tocar a alguien en el hombro en lugar de golpear; comportamientos de interacción apropiados tales como compartir, esperar, etc. Puede enseñarle algún gesto o frase para que utilice para comunicar algo que le molesta.</li>
<li>Usar historias sociales para que entienda cómo se espera que se comporte.</li>
<li>Enseñarle a reconocer e interpretar sentimientos de malestar para que, de a poco, pueda pedir ayuda antes de que &#8220;explote&#8221;. Las cartas visuales pueden ser útiles para esto.</li>
<li>El comportamiento disruptivo es probable que disminuya a medida que las habilidades sociales y de comunicación mejoren.</li>
<li>Siempre tenemos que reforzar con elogios el buen comportamiento</li>
<li>Los niños con autismo pueden tener dificultades para regular sus emociones y por ende, tener conductas de un niño más pequeño. Explicar esto a sus maestros puede ser necesario.</li>
<li>Primero tenemos que pensar si el niño está actuando así por ansiedad, miedo al fracaso, falta de comprensión, falta de interés o búsqueda de atención.</li>
<li>Mantené la calma y llevalo a un espacio tranquilo. Si se trata de un incidente menor, y si no representa ningún riesgo, ignorar totalmente al niño, y, prestar atención al otro niño que está herido.</li>
<li>Esperá a que estén los dos tranquilos para hablar sobre el comportamiento ya que hay más posibilidades de que el niño procese la información. Cuando está estresado o enojado, la habilidad del niño para entender el lenguaje disminuye y no ayuda que nosotros también estemos nerviosos.</li>
<li>A menudo, los niños en el espectro encuentran difícil hablar de situaciones cuando son &#8220;personalizadas&#8221; y encuentran más fácil cuando la discusión es &#8220;despersonalizada&#8221;. Esto puede hacerse mediante el uso de juguetes, dibujos o juegos de rol.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/"></a></p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_text et_pb_text_13  et_pb_text_align_center et_pb_bg_layout_light">
				
				
				
				
				<div class="et_pb_text_inner"><p><span style="color: #003366;"><strong>No todos los niños con autismo tienen problemas de comportamiento. Los que lo hacen reaccionan a menudo a un mundo que encuentran confuso e impredecible. Tenemos que mantener la calma y mirar la conducta como un acto de comunicación.</strong></span></p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_text et_pb_text_14  et_pb_text_align_left et_pb_bg_layout_light">
				
				
				
				
				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;"><strong>Comportamiento oposicionista</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Primero tenemos que pensar si el niño está actuando así por ansiedad, miedo al fracaso, falta de comprensión, falta de interés o búsqueda de atención.</p>
<p style="text-align: justify;">El niño puede discutir para evitar hacer lo que se le pidió. Tratar de no involucrarse en el argumento. Repasar lo que le hemos pedido: ¿Estamos dando órdenes en vez de preguntando? ¿Le estamos pidiendo muchas cosas a la vez? ¿Está muy ocupado? ¿Logramos que nos preste atención?</p>
<p style="text-align: justify;">Negarse a hacer algo: Si el niño se niega constantemente a realizar una petición en particular, podemos darle la oportunidad de hacer lo que le pedimos solo durante un periodo muy corto de tempo, luego lo elogiamos. Con el tiempo, aumentamos gradualmente el período en el que se involucra en el comportamiento y disminuimos la cantidad de refuerzo.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ser consistente</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta particular que tengamos ante un comportamiento debe ser igual, y cada vez que se presente el mismo comportamiento, tenemos que aplicar la misma consecuencia. Quienes estén a cargo, como maestros o terapeutas, también deben hacerlo. Esto puede ser agotador y consume mucho tiempo, así que tenemos que estar preparados. Si le pedimos que haga algo, tenemos que asegurarnos que lo haga, incluso si tenemos que ayudarlo físicamente.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>Mantener el sentido del humor</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Esto puede ser muy difícil, pero es importante mantener el sentido de humor y utilizarlo en situaciones apropiadas. Esto no sólo nos ayuda a ver el lado divertido de las situaciones, sino que evitará que estemos muy estresados. Actuar gracioso a menudo puede ser realmente eficaz porque estamos haciendo exactamente lo contrario de lo que el niño espera.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/"></a></p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_divider et_pb_divider_4 et_pb_divider_position_center et_pb_space"><div class="et_pb_divider_internal"></div></div><div class="et_pb_module et_pb_text et_pb_text_15  et_pb_text_align_left et_pb_bg_layout_light">
				
				
				
				
				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong>Modificado</strong> <strong>de</strong>: <a href="https://www.autismhelp.info/primary-years/primary-years-behaviour">Aggression, Frustration and Temper Tantrum</a><a href="https://www.autismhelp.info/primary-years/primary-years-behaviour">s</a></p>
<p><strong>Foto</strong>: <a href="https://www.flickr.com/photos/74637221@N00/37128433766/">evilpeacock</a> Flickr via <a href="http://compfight.com">Compfight</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/">cc</a></p></div>
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		<title>Barcos en el aire</title>
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		<dc:creator><![CDATA[freedom]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2020 14:27:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Familia: apoyo y reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[testimonios]]></category>
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					<description><![CDATA[Estoy parada en el 55, volviendo del jardín con Javi. El sentado, tranquilo, en un asiento de 2. Va vestido con ropa de colegio. El hombre de al lado le sonríe. Parece buena gente.]]></description>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: center;"><em>“El viento es una golondrina</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>de rutas imprecisas”</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> </em><strong><em>Daniela Feoli</em></strong></p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_image et_pb_image_7">
				
				
				
				
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="padding-left: 600px; text-align: center;"><strong><em></em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Crónicas sobre autismo</em></strong></p>
<p><strong style="font-size: 14px;"><em>1</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Estoy parada en el 55, volviendo del jardín con Javi. El sentado, tranquilo, en un asiento de 2. Va vestido con ropa de colegio. El hombre de al lado le sonríe. Parece buena gente.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Y por qué lo mandás al colegio tan lejos?</p>
<p style="text-align: justify;">-Tiene autismo, va a una escuela especial –contesto con naturalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">-Ahh mirá… no parece.</p>
<p style="text-align: justify;">-No, y además, tiene 4 años. Es chico.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, es cierto. Yo le daba 7.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Tuvo algún trauma de chico? ¿Alguna situación violenta? Porque dicen que el autismo viene por eso –aclara.</p>
<p style="text-align: justify;">-No, la verdad que no.</p>
<p style="text-align: justify;">-Entonces ya vino así.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, ya vino así –sigo con una naturalidad que a mí misma me sorprende-. Hacemos muchos tratamientos. Va a la psicopedagoga, a la fonoaudióloga, y otras cosas más (paso por alto a la terapia ocupacional con integración sensorial)-. Es mucho trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, me imagino… ¿y no probaste con algo más casero?</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Cómo qué? –le pregunto.</p>
<p style="text-align: justify;">-Con un curandero.</p>
<p style="text-align: justify;">-No se me había ocurrido –le contesto.</p>
<p style="text-align: justify;">-Porque la ciencia a veces no sirve –siguió el hombre que, acto seguido, me comentó que era de Salta.</p>
<p style="text-align: justify;">-Mirá, yo no me cierro a nada. Por ahora probamos por este lado, si no, después veremos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Yo no sé si la fonoaudióloga te lo va a hacer hablar –dice vacilando y yo pienso lo mismo a la vez pero no digo nada-. ¿A vos te queda cerca Liniers? -pregunta.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí –contesto.</p>
<p style="text-align: justify;">-Ahí, cerca de la estación, hay unos puestos donde venden comida y hay tarotistas y también unos médicos muy buenos.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Médicos?</p>
<p style="text-align: justify;">-Médicos curanderos. A mi papá lo arreglaron.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Tu papá es autista?</p>
<p style="text-align: justify;">-No, pero tenía un problema en el estómago o en el intestino. Terrible. No podía controlar… me entendés. Y lo dejaron perfecto.</p>
<p style="text-align: justify;">El colectivo ya casi doblaba por Acoyte.</p>
<p style="text-align: justify;">-¡Qué bien! –le digo sinceramente-. Mirá, yo no descarto nada a esta altura. Cualquier cosa más adelante lo vemos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Me parece bien. Parece buen pibe. Seguro que sale adelante.</p>
<p style="text-align: justify;">-Gracias –le digo contenta.</p>
<p style="text-align: justify;">-Pero haceme caso. La ciencia no sirve a veces. Llevalo a un curandero. Ahí por Liniers hay muchos de mis pagos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Dale. Lo voy a tener en cuenta. Muchas gracias por el dato –digo y es cierto que se lo agradezco. Y también es cierto que no lo llevaría en mi vida a un curandero pero lo que dice sobre la ciencia es cierto y tantos cosas más que se me pasan por la cabeza.</p>
<p style="text-align: justify;">Javi ya estaba parándose porque se ubica cuando estamos llegando. Lo mira pero no le sonríe. Siento que es la mejor conversación sobre autismo que tuve en mucho tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>2</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El día que Javi cumplió un año y medio lo llevé a una sala de juegos para nenes, en un shopping. Cuando entramos se soltó con fuerza de mí y se tapó los oídos. Corrió hacia una pared como un animal asustado. Corrió hacia la otra. Amenazado. Yo ya sabía que algo pasaba, lo sabía desde antes sin poder ponerle palabras. Intenté abrazarlo, tomarle la cara entre mis manos y mirarlo pero desvió la vista y se soltó como un animal furioso.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>3</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hace tres años comencé a hacerme tatuajes. En mi antebrazo derecho tengo a un panda bebé de líneas finas. Simples. Está en posición fetal. Descansa. Tenía miedo al dolor pero no sentí casi nada. Ese fue el primero. En mi antebrazo izquierdo tengo a una osa polar con su cría. Ella apoya el hocico en su bebé. Él descansa agarrado a ella. No se distingue dónde termina un cuerpo y dónde comienza el otro. Dolió más. Ese fue el segundo. Luego vinieron otros. Al principio, Javi los miraba extrañado. Intentó agarrar a los osos varias veces, como queriendo sacarlos del brazo. Después ya no. Se da cuenta de que, de alguna manera, viven ahí. A veces los mira largamente. Le gustan los osos; tenemos varios en casa, en muñecos, en libros. Al principio solía tomarme de las muñecas, levantaba mis brazos, los miraba y sonreía. Con complicidad. Como si fueran viejos conocidos. Como si todos fuéramos los hilos de un mismo tejido.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>4</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y hay momentos difíciles. Le pasa a veces, pocas, pero le pasa. Javier totalmente desconectado, en su frecuencia personal, feliz, pero totalmente ajeno a todo lo que no sea de su interés inmediato. Pasa pocas veces pero a veces le pasa. Dejaste las compras para hacer con él porque tantas veces funciona bien y porque aprovechaste el tiempo sin él para trabajar y hacer cosas tuyas. Pero ese día la cosa no funciona porque la desconexión es plena y entonces la palabra es nada y todo está en el violeta chillón del cartel de 70% de descuento de Farmacity y ese cartel lo mira y lo toca y hasta lo saca de su lugar y se lo lleva a la boca. Y el de seguridad mira porque encima parece de 7 y la gente mira y cuando lo tenés que llevar a la caja no hay forma y casi lo tenés que arrastrar porque él no se quiere parar y quiere permanecer sentado en el piso de la góndola contemplando el cartel de 70% de descuento como si fuera una violeta. Y sacás la tarjeta de crédito y el DNI para pagar rápido con un ojo en la caja y el otro en Javier y es tu mochila, la de él y las compras y en un momento se cae tu DNI y por más onda que le ponga el chico de la caja de no pedírtelo para pasar la tarjeta lo tenés que buscar igual y la gente que mira y Javier muerto de risa sigue tirándote el cuerpo para abajo por más que intentes que se pare. Y ya mira con ganas la puerta de Farmacity que se abre y se cierra se abre y se cierra y da a Acoyte y Rivadavia y los autos afuera y las luces porque ya es de noche y no hay nada pero nada en ese momento que sirva porque Javier es una fuerza vital, es puro sentido, sin límites y en esos momentos entiende menos de lo que habitualmente entiende porque no está escuchando nada y entonces yo quiero desaparecer. Dejar de estar ahí. Apretar un botón y volver  atrás en el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>5</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-¿Como van los tratamientos de tu hijo? –preguntó Daniel, venezolano, mientras promediaba mi nuevo tatuaje en el brazo derecho.</p>
<p style="text-align: justify;">-Bien. Vamos. Lento. Pero vamos.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Dice algo?</p>
<p style="text-align: justify;">-Ma-má. Pa-pa. A veces todo junto.</p>
<p style="text-align: justify;">-Eso es importante.</p>
<p style="text-align: justify;">-A veces es una mochila pesada –dije-. No saber… Hasta dónde va a poder. A veces no te dejan los fantasmas –reflexioné.</p>
<p style="text-align: justify;">Daniel estaba muy concentrado en el sombreado de las hojas de la espiga floral que me estaba tatuando.</p>
<p style="text-align: justify;">-Entiendo –y se quedó en silencio unos minutos-. Es importante que diga ma-má y pa-pa. Junto o separado –vaciló-. Mi padre nunca me quiso. Le dio a mi madre la plata para hacerse un aborto. Hace 34 años, en Venezuela, eso era carísimo. Hacerlo bien, quiero decir. Mi madre guardó la plata y empezó a ahorrar como pudo. Para recibirme. Con sus precarios trabajos.</p>
<p style="text-align: justify;">-Entiendo –dije yo-. Esa es tu mochila.</p>
<p style="text-align: justify;">-Y es muy pesada. Nunca me quiso. De chico lo vi poco. Cada vez menos. Estaba en buena posición económica. Le pedí que me ayudara cuando termine el Bachillerato, yo quería estudiar Diseño Gráfico. Ni me contestó.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Tu mamá hizo pareja después?</p>
<p style="text-align: justify;">-Si. Tuve varios padrastros… pero ahí se equivocó. Algunos no me trataron muy bien. Y hay cosas que me cuesta superar.</p>
<p style="text-align: justify;">-Entiendo –dije- y me quedé en silencio. Cerca de las tintas Daniel tenía un libro de Borges.</p>
<p style="text-align: justify;">-Por eso no quiero tener hijos. Lo tengo muy hablado con mi novia. En cada niño me veo a mi mismo, de chico.</p>
<p style="text-align: justify;">-El papá de Javier no estaba convencido… de querer hijos –le dije- El quería vivir de otra forma. Yo quería hacer lo que hacen todos. Pero no lo engañé, si le insistí. Mucho –y paré de hablar-. Javier fue buscado.</p>
<p style="text-align: justify;">-Si no quería, realmente, no tendría que haber aceptado.</p>
<p style="text-align: justify;">-No, supongo que no.</p>
<p style="text-align: justify;">El tatuaje estaba casi terminado.</p>
<p style="text-align: justify;">-¿Te gusta Borges? –cambié de tema.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí, mucho.</p>
<p style="text-align: justify;">Hablamos un rato de literatura.</p>
<p style="text-align: justify;">Daniel ya estaba en los detalles finales. Le sacó fotos a su trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Quedó genial –le dije con una sonrisa.</p>
<p style="text-align: justify;">Asintió. Tenía la mirada menos opaca.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>6</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Fuimos a hacer un trámite. Me costó que entrara pero lo logré. Cuando salimos comenzó la lluvia; por la avenida pasaban camiones de carga. Javi miraba feliz. Empezó un viento fuerte y alzó las manos. Lo miré: estaba fascinado observando las copas de los árboles. Lo alcé para que tocara las hojas más gruesas. Chorreaba el verde en el viento. Miró al cielo. Pensé qué diría si pudiera usar las palabras, en cómo podría decirse toda esa felicidad, con palabras. Después dejé de pensar; seguí mirando el cielo con él. Chorreaba el verde en el viento. Nada más.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>7</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“Detrás de su negra torre de viento, dos mariposas sueñan un cielo naranja”.</p>
<p style="text-align: justify;">-Hola nene, ¿cómo te llamás? ¡Tiremos piedras!</p>
<p style="text-align: justify;">Y yo respondo por él que se llama Javier y el nene que sigue diciendo y haciendo preguntas. Y yo que le digo que Javier está muy concentrado y no lo escucha. Y el nene habla y habla y habla y Javier concentrado en cómo cae el agua del chorro que alimenta una de las fuentes del Parque Rivadavia y en los surcos que hace el agua cuando caen las piedras que tira. Y por qué no desaparecerá el nene que habla y quiere entablar contacto con mi hijo con autismo no verbal que ni siquiera está escuchando&#8230; Y por qué no desaparecerá el nene y sus palabras y por qué no desaparecerán todos los que hacen de esto que le pasa a mi nene algo tan visiblemente insoportable.</p>
<p style="text-align: justify;">Y a veces es la gente que grita o que habla con la voz tan alta, y yo pidiéndole que haga algo, el ladrido de los perros, el llanto de otro nene, las sirenas de las ambulancias, la frenada de un colectivo, el hombre con el taladro rompiendo la vereda, las murgas en carnaval. Se tapa los oídos, ahora, menos que antes. Javier es un valiente. Yo lo sé. Lo sé, aunque a veces me olvido. El otro día había mucha gente en el baño del shopping, y nenas gritando, y yo pidiéndole que haga pis, y el secador de manos que prendían una y otra vez y dos señoras que discutían y el pis que no venía pero él quería igual tirar el botón de la mochila porque la repetición lo tranquiliza. Y yo veía su carita y que se iba poniendo nervioso entonces subimos su calzoncillo descartable, porque el pis no venía, y subimos el pantalón. Se estaba portando bien y hasta aceptó lavarse las manos con mi ayuda en medio de ese barullo y a la salida del baño lo felicité y le di un beso en la mejilla y él me miró como diciendo “sí mamá lo pasé mal ahí dentro pero sí hago lo que puedo”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>8</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“Cuando anochece, vuelan pájaros, como barcos en el aire”, y enseguida veo a Javier, fascinado con las palomas y todo pájaro surcando los cielos de las plazas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>9</strong></p>
<p style="text-align: justify;">A mí me gustan los días lunes porque cuando paso a buscarlo por el Centro Educativo Terapeutico Javier no tiene ninguna terapia y tenemos un montón de horas para nosotros. Entonces la tarde se abre como una mandarina. “Cuando la tarde se derrama como un vaso de agua, pasa un hada redonda y violeta como una ciruela”, creo que Javier percibe mi entusiasmo ante la tarde para hacer cualquier cosa que tengamos ganas y él se entusiasma también. Javier es excesivo, como es el padre, como soy yo. Desde que camina, Javier camina excesivamente, hoy día, a veces cuento ocho kilómetros por tarde.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>10</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“Subibajas de colores, las hojas. Revuelven el mundo y vuelan, alrededor”.</p>
<p style="text-align: justify;">Tendrá treinta y pico. Vende globos. La primera vez que lo vi estaba en la puerta del Village Caballito. Parecía que iba a salir volando con tremendo manojo de globos en la mano. Es delgado. Javi se detiene ante tremenda frondosidad de globos. Intenta agarrar uno. Varios. Le pregunto al muchacho cuánto salen. Para mi sorpresa, saca de bolsillo un papel donde tiene anotado, muy prolijamente, a mano, el tipo de globo y su precio. Me lo muestra. No emite sonido. Creo que tengo 100 pesos en la billetera, no me alcanza ni para el más barato. “Javi hoy mamá no tiene plata”, le agradezco al muchacho y sigo con Javi para casa. Vuelvo contenta. “¿Será autista?”, me pregunto. “Si es así, qué bueno que pueda estar vendiendo globos en la calle… que pueda hacer algo”. Porque ese es mi peor fantasma… Que Javi no pueda desempeñarse, de alguna manera. Enseguida mi mente me juega una mala pasada. “Se lo habrán escrito”, pienso con decepción. “Quizá puede venderlos pero, además de no poder hablar, no puede escribir”. Al rato me olvido del tema. Días después voy al Parque Rivadavia con Javi y vuelvo a verlo. Tiene más globos aún. Javi va y viene entre sus globos. Luego se distrae con las flores. Usa el tobogán, pero termina entre los globos nuevamente. Me decido. Me acerco. Javi: “¿cuál querés”?, pregunto medio retóricamente porque sé que no va a elegir. Esta fascinado con el conjunto. Con la marea de globos. Hay un padre antes que yo y, para mi sorpresa, veo que el muchacho saca su lista de precios pero conversa algo con él. Luego me toca a mí. “Cómo le gustan”, dice. “Sí”, digo. “A ver, a ver… ¿de 200 cuál tenés?…”. Eso cuesta el más barato. El muchacho maniobra, calculo, entre 50 o 60 globos y me indica. Yo me pregunto entonces cuál es su discapacidad. Porque algo parece no funcionar del todo bien pero puede hablar. “Dame este”, le digo tomando un globo redondo de PAW PETROL. Lo ayudo. “No ve bien”, pienso. Pero para no ver bien se maneja muy bien. Tomo el globo, le pago. Pasamos la tarde Javi, el globo y yo. Lo ato a su mochila. Me quedo pensando cómo será la vida del muchacho. En el curso de la tarde me lo cruzo como tres veces más, la última, a la salida del Shopping Caballito. Cuando Javier lo ve parece querer más globos, especialmente los que parecen huevos fritos, los de los MINIONS.</p>
<p style="text-align: justify;">-Le gustan los amarillos –dice.</p>
<p style="text-align: justify;">-Si, estos, más que globos, parecen flores… Es autista, los colores le llaman mucho la atención, todo lo sensorial… -y paro de hablar.</p>
<p style="text-align: justify;">-Si, ya sé –parece saber de qué le hablo.</p>
<p style="text-align: justify;">Mira en dirección a mí pero no puede fijar la vista con precisión. Hace media sonrisa.</p>
<p style="text-align: justify;">-Qué lindo nene –dice y le agradezco. Sigo pensando cómo será la vida de este chico y si Javier podrá vender globos en el parque, cuando sea grande. Si podrá decir algo. Me desea suerte, lo mismo hago. Pienso que la necesito, a la suerte.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>11</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando era muy chiquito a Javi le escribí muchos poemas. “Media luna de lluvia es un río de mariposas con resfrío”. Me encantaba escribirle de chiquito. Y me recuerdo embarazada pensando en los libros que le leería y sus respuestas. En las obra de teatro que veríamos porque él mismo me pediría ver. Las veces que intenté llevarlo a Teatro para Bebés y fue fracaso tras fracaso, tras fracaso. A los meses, al año, al año y pico, a los dos años y después me cansé porque parecería que lo estuviera sometiendo a un castigo, y después supe que en el autismo la sensorialidad está totalmente alterada. Pienso que la vida es una cosa paradójica, al menos. Yo amé ir al teatro, al cine, leer libros y Javier usa los pocos libros que quedan en mi biblioteca (he vendido casi todos), especialmente los diccionarios que se salvaron, como step de gimnasio. Yo contemplo mis diccionarios devenidos en esto y pienso en mi familia y en la familia del padre, en los que los libros significaron para todos nosotros. Pienso en mi vida cambiada. En lo que ya no leo y en lo que sí leo para tratar de entender todo esto. En que tengo que aprender a hacer cosas más útiles.  En todas las literaturas que cursé en la facultad. En el tiempo en que yo me dedicaba a escribir cuentos y poemas para chicos porque era ese el mundo que yo tenía para darle y para él las palabras son duras como rocas y para mí eran piedras preciosas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>12</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El otro día fui a un Outlet de Nike. Quería comprar ropa deportiva urbana para Javier y para mí. Vi remeras para él y, en el mismo sector de niños, los talles grandes de adolescente que suelen irme perfecto porque soy menuda. Lindas remeras para él, para mí. De golpe está todo bien y se opaca. Pienso. La ropa. Los colores. Los diseños.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué va a poder elegir?</p>
<p style="text-align: justify;">Todo se nubla. No veo más nada. No entiendo más lo que veo. Veo colores que no tienen sentido, todo gira, gente que habla a mi alrededor y dice cosas que no entiendo, como debe sentir Javier: murmullos sinsentido alrededor. Viene el llanto. Es digno, es discreto, lo más disimulado que puedo. Dejo las remeras, me alejo y me siento en unos bancos que están en medio del salón. No sé si Javier va a poder elegirse su ropa, pienso mientras todo sigue girando a mi alrededor.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>13</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“La noche, es un pedazo de luna, rodando en el descampado”. Era casi de noche, estaba terriblemente disperso, caótico, y me costaba que hiciera aun las cosas que sí hace habitualmente. Lo agarré enérgicamente del brazo y le fui pidiendo que juntara y guardara las pelotas, los muñecos, los libros y todo lo que estaba regado en el piso. Le indiqué que pusiera cada cosa en la caja que correspondía. Lo dirigí al baño porque se había hecho caca y me empujó un poco, manifestando su disconformidad. Yo le pegué una cachetada. Se puso la mano en la cara y me miró de una manera que, creo, me va a acompañar hasta el último día de mi vida. Nunca le había pegado. Nunca volví a hacerlo. Sentí fuego en el cuerpo. Sentí que el cielo me aplastaba. Sentí que soy una miserable. No supe cómo mirarlo a los ojos por un rato.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>14</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y hay días en que tenés que decir como cuatro veces en la misma tarde “es autista”, “es autista”, “es autista”, “es autista” cuando te reta el del supermercado “Señora hay que decirle al nene que no saque las cosas de la góndola” y yo con cara de odio “ES AUTISTA” y la gente mira y yo quiero que miren eso y el del supermercado  “ahhh, no parece, perdón no dije nada” y yo no lo perdono un carajo pero me callo. Y si vas al Mac Donald´s le divierte sacarle alguna papa frita al de la mesa de al lado, por más que él se haya comido o esté comiendo las suyas y la cara con la que te miran y vos “ES AUTISTA”, entonces “ahh perdón”… y yo ya no perdono, no perdono esos comentarios y es una mentira la inclusión y menos mal que mi hijo va a un Centro Educativo Terapéutico con otros nenes con autismo y no a la escuela común con maestra integradora, como fue dos años, que servirá para niveles de autismo más bajos pero no para el de Javi y va a costar horrores que vea agua y no quiera meterse, que vea una paloma y no quiera ir tras ella, que vea una papa frita en cualquier lado y no la tome, que vea un cartel violeta llamativo y no lo agarre. No sé hasta dónde va a poder llegar Javier pero la integración es un discurso vacío porque a veces parece que cuanta más instrucción más intolerancia… Y también observo, en las plazas, cuánto mejor es la gente que ha decidido tener perros, gatos, plantas o nada pero no hijos. Definitivamente tenés más posibilidades de hablar con ellos. “ES AUTISTA” “ES AUTISTA” “ES AUTISTA” “ES AUTISTA”, y vos que querés desaparecer del cansancio, de hastío, de la indignación, de tener que explicar y explicar y explicar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>15</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Conocí a Alberto en una placita chica como un pañuelo, un cuadrado verde entre avenidas que Javi adora, a la salida de su Centro Educativo Terapeutico. Javier llega allí, toca los pastos altos como si estuviera en una pradera en los Alpes Suizos y sonríe. Había un señor recostado en uno de los asientos de esa placita, con un paquete de galletitas Maná encima. Javi fue directo a las galletitas, no alcancé a impedirlo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Perdón, es autista –dije mecánicamente, corriendo detrás.</p>
<p style="text-align: justify;">-Dejalo, está bien – me dijo el señor–. No hay problema.</p>
<p style="text-align: justify;">Sentí alivio. Parecía sincero al decirlo. Tenía cara de buena gente.</p>
<p style="text-align: justify;">-Estoy haciendo tiempo para ir a buscar a mi hijo del colegio. Y pronunció el nombre de una escuela especial, para niños y adolescentes con alguna problemática.</p>
<p style="text-align: justify;">Sentí más alivio aún. No había nada que explicar. Ese día hablamos un buen rato. Eso que yo no encontré en los grupos de padres para niños con TEA empecé a encontrarlo así, de casualidad. El hijo del señor es mucho más grande que Javi, y tiene otra problemática, pero con pocas palabras nos entendimos perfectamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>16</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El poema mio que a mí más me gusta se llama “El amor” y dice:</p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Él miraba la hierba</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>como la casa</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>que nunca tuvo.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Pasó una rana.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Buscaba</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>las venas del agua.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Era delicada</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>como una bailarina.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Desde ese día</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>recorren los campos</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>buscando manantiales.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>17</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es sábado a la tarde. Estoy con Javi en el Village Caballito. Estamos por comer papas fritas y tomar coca cola. Está inquieto. El pedido tarda. Trato de ser firme y de que espere a mi lado; está familiarizado con el lugar y eso le da y me da tranquilidad. El Village está lleno. Finalmente me entregan la bandeja, digo gracias. Es una coca gigante, siempre compartimos. Javi revolotea alrededor. No veo mesa libre pero de golpe visualizo una. Digo: “Javi, vení” y se cruza por delante. Se me vuelca la coca entera. Miro el río de coca cola por la bandeja, por el piso. Me siento, igualmente, en la mesa que había elegido. Javi me sigue. Empieza con las papas fritas. Saco una botellita de agua, la que siempre llevo en la mochila. Empiezo a limpiar un poco con servilletas; se me vienen mil ideas a la cabeza. Tengo miedo. Pienso si voy a poder. Se me llenan los ojos de lágrimas. Javier disfruta de las papas fritas pero no parece muy conforme con la botella de agua. Yo sigo empapando servilletas con coca cola. Se acerca alguien.</p>
<p style="text-align: justify;">-Disculpame –me tocan el hombro. Lo miro-. Vi lo que te pasó. Yo trabajo en Mostaza, si les explicás te vuelven a dar una coca.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo lo miro pero no reacciono.</p>
<p style="text-align: justify;">-No quiero dejarlo solo. Es autista –le explico.</p>
<p style="text-align: justify;">Las chicas de la mesa de al lado me dicen que ellas lo miran mientras yo voy.</p>
<p style="text-align: justify;">Me quedo callada. Estoy en blanco.</p>
<p style="text-align: justify;">-Dame el ticket –dice el pibe-. Yo te la traigo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y a los pocos minutos aparece con otra coca gigante.</p>
<p style="text-align: justify;">-Gracias. Muchas gracias –lo miro y siento un profundo agradecimiento.  Pienso que a veces alguien te manda a la persona que necesitás en el momento adecuado para seguir adelante.</p>
<p style="text-align: justify;">-Por nada –dice-. No tenés por qué- y vuelve a su mesa, cercana a la mía y sigue comiendo su hamburgesa de Mostaza.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>18</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un día  Javier me apartó con sus manos cuando me acerqué a su cama y le dije buen día. Me miró con una seriedad dolorosa. Es tan digno que percibe lo que siento a veces, cuando me lamento por lo que él no es, por lo que no puede hacer. Por lo que no puede decir.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa noche yo esperé que me convocara a hacer algo con él, cualquier cosa, aunque fuera ir a tocar y agarrar las piedritas de la gata. En general me enojo y le digo “no” cuando va a tocarlas, así como cuando va a agarrar su alimento balanceado, que saborea como si fuera maní con chocolate. Esa noche me sentí tan agradecida cuando me tomó de la mano para ir a saltar a la cama grande aunque no hubiera terminado la cena. No me importó mucho que hubiera pedacitos de milanesa alrededor de la cama grande porque a veces agarra un pedazo y le gusta deshacerlo como si fuera una flor. Esa noche fui feliz saltando con él en la cama grande. Javier me había puesto un límite. Ese día fui feliz cuando de a ratos paraba de saltar y acercaba su mejilla a la mía y me abrazaba. Esa noche le agradecí profundamente que me tomara de la mano cuando se iba quedando dormido y yo miraba el cielo de su habitación, tirada en la bolsa de dormir que guardo bajo su cama para casos de emergencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>19</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ayer, en medio del patio de juegos al que a veces vamos a la salida de la psicopedagoga, Javier me tomó la cara con sus manos y acercó sus labios a mi mejilla. Así se quedó un rato y después dejó su mejilla pegada a la mía. Sonreía. Plenamente. Con esa sonrisa que él tiene. Que abre caminos. Que envuelve. En esos momentos yo siento que haría cualquier cosa por él. En esos momentos siento que no soy una miserable.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>20</strong></p>
<p style="text-align: justify;">A veces no sabés qué lo detona. No sé qué fue ayer, después del baño: los fantasmas, la literalidad con la que comprende la porción de mundo que va entendiendo. Lo abracé fuerte. Jamás abracé a nadie así. No hay que reprimir el llanto cuando viene. Cuando viene, viene.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lo estás haciendo muy bien –lo miré directo a los ojos.</p>
<p style="text-align: justify;">Me miró. Me abrazó fuerte. Fuertísimo, también.</p>
<p style="text-align: justify;">-Te quiero Javi. Lo estás haciendo muy bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Le toqué el pelo. Sonrió.</p>
<p style="text-align: justify;">“¿Qué va a pasar dentro de 5, 10, 15, 30 años?”, pensé.</p>
<p style="text-align: justify;">“¿Vas a estar siempre en desventaja en este mundo de mierda?”.</p>
<p style="text-align: justify;">“¿Cómo vas a hacer?”</p>
<p style="text-align: justify;">“¿Cómo sigue esto?”</p>
<p style="text-align: justify;">Al llanto no hay que reprimirlo pero sí tratar de conducirlo. Más, si estás con tu hijo. Era tarde, estábamos en su habitación. Nadie sabe nada, después de todo. Con o sin patología. En esto avanzar se avanza. Siempre: mucho, poco, mediano. Pero se avanza.</p>
<p style="text-align: justify;">“¿Hasta dónde vas a poder?”, seguí pensando.</p>
<p style="text-align: justify;">-Te quiero Javi. Te adoro pichón. Lo estás haciendo bárbaro. Sonrió más, cerró los ojos y se durmió. Yo me fui reponiendo. Me lavé la cara con agua fría. Me saqué los restos de maquillaje. A veces no sabés qué lo detona. La tristeza es parte de la vida pero yo ya estaba menos triste. No tengo ninguna respuesta. Estamos haciendo todo. Llegaremos hasta donde podamos. Las cosas son como son. Me recosté a ver una serie y disfruté de parte de la madrugada.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>21</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Conocí a Sebastián porque me pidió solicitud de amistad en facebook. Inmediatamente me escribió por Messenger. Sebastián está privado de su libertad, en una Unidad de Regimen  Abierto, en La Plata. Sale dentro de seis meses, aproximadamente. Escribe muy bien. Hablamos mucho, yo más que él. Es ermitaño. La cárcel lo ha vuelto así, dice. Cuando le hablo de los pocos amigos que he conservado, de los pocos que entienden el terremoto que es mi vida actualmente, de cualquier manera lo celebra porque él me dice no le ha quedado casi nadie. Pero sí una buena parte de su familia, con quienes está en contacto permanente.</p>
<p style="text-align: justify;">-Bueno, bien, en mi familia están todos peleados con todos -dije.</p>
<p style="text-align: justify;">Me explicó, mínimamente, cómo es el régimen en el que está y yo le pregunté por qué no salía a dar una vuelta, diariamente, a despejarse.</p>
<p style="text-align: justify;">-Porque no tengo domicilio acá. Entonces no puedo. Los que salen van a ver a su familia o a trabajar, en algunos casos. Soy de otro lado –escuchaba yo mientras me iba poniendo colorada-. Si pudiera salir a pasear, saldría. Pero no está contemplado –terminé de escuchar el audio y en su tono de voz había una risa contenida.</p>
<p style="text-align: justify;">Hacía mucho tiempo que no me sentía tan imbécil. Me habló de una película con Bruce Willis que vio hace años, donde había un chico autista.</p>
<p style="text-align: justify;">“Otra versión edulcorada del autismo”, pensé enseguida. Le dije que la vería, sin estar convencida. No quise parecer descortés. “Seguro, otra versión de autismo onda Netflix”, pensé “con chicos brillantes pero retraídos, que resuelven crímenes y todo tipo de misterios y cuyo único problema es conseguir novia o amigos para salir”.</p>
<p style="text-align: justify;">Sebastián sabe de autismo lo que yo sé del mundo carcelario. Le hablé más de Javi. Parece una persona sensible. Es interesante hablar con él.</p>
<p style="text-align: justify;">-Perdoname no sabía –me contestó como pidiendo disculpas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>22</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“Voy a cavar la tierra la tierra hasta encontrar tu risa, color marrón”… Encontré este pedacito de poema que escribí hace varios años. Nunca se lo di. Era para el papá de Javier y empieza así. No sé por qué nunca llegué a dárselo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>23</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Gabriela es la mamá de Juan, de 4 años y un autismo como el de Javi. También van al Parque Rivadavia y Juan se encandila y persigue a las palomas, como Javi. Gabriela está embarazada. Me pareció el primer día que la conocí pero no me animé a preguntarle. Luego lo confirmé.</p>
<p style="text-align: justify;">“Hay que tener huevos”, pienso cada vez que la veo “para animarse a otro”.</p>
<p style="text-align: justify;">Tiene mucha ayuda de sus padres, como yo. Prácticamente los abuelos de Juan viven pendientes de su hija y su nieto, noto yo, por lo que hablé con ella y con su mamá, las veces que Juan va al Parque con la abuela.</p>
<p style="text-align: justify;">La señora lo cuida todos los días casi todo el día.</p>
<p style="text-align: justify;">“Debe estar casada con un hombre maravilloso, además”, pensé cuando confirmé que Gabriela estaba embarazada.</p>
<p style="text-align: justify;">Gabriela es más joven que yo, ahí hay un tema también. Igualmente, por momentos, Juan parece más difícil de manejar que Javi. “Aunque es más chiquito, más menudo”. Hice mis cálculos. Igualmente, ante un berrinche, así embarazada… ¿Cómo hace?</p>
<p style="text-align: justify;">Además, escucho su tono de voz… ¿Cómo hace para sonar así? Medicación no debe tomar si está embarazada.</p>
<p style="text-align: justify;">No sé mucho de su vida. Veo a sus padres pendientes, como los míos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es más joven que yo pero ¿tanto?&#8230; ¿hará eso la diferencia?</p>
<p style="text-align: justify;">“Su umbral de tolerancia debe ser mucho más alto que el mío”, pienso para mí. Eso seguro.</p>
<p style="text-align: justify;">Obviamente, no está separada. Pero su hombre maravilloso debe, además, ganar muy muy muy bien.</p>
<p style="text-align: justify;">“Debe tener ayuda todo el tiempo, más allá de sus padres”, sigo calculando.</p>
<p style="text-align: justify;">“O estar loca”.</p>
<p style="text-align: justify;">Me animé a preguntarle si lo había buscado. Al embarazo.</p>
<p style="text-align: justify;">Me dijo que sí.</p>
<p style="text-align: justify;">“Será de las personas que creen que cuando tenés un hijo con un problema, hay que tener otro, para que lo cuide a futuro”. Eso lo escuché tantas veces… Obviamente eso no llegué a preguntárselo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>24</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“Un universo pequeño, descalzo, se hace camino a la sombra de un durazno”. Un día estábamos en el subte y todos estaban viendo su celular y subió una banda de música y cantó una canción de “Los Abuelos de la Nada”, Costumbres Argentinas. Javi los miraba, miraba para otro lado, luego volvía a mirar y se mecía en el asiento. Primero pensé que se estaba “autorregulando”, palabra muy de la jerga de los trastornos del espectro autista, cuando viene un ruido fuerte, algo impactante, es necesaria esa autorregulación para tolerar algo sensorialmente muy intenso. Lo filmé y le pasé el video a Gabriel, un amigo, que conduce un programa de radio de música de rock, los domingos por la tarde. “Mirá cómo le gusta”, me dijo por whatsapp. “Nadie le da bola a la música y él escucha. Y mira”. Me quedé pensando. Era cierto, nadie parecía prestar atención a la música, todos estaban con el celular, Javier era el único que miraba a los chicos que tocaban. No sé si se balanceaba en su asiento para autorregularse o porque lo entusiasmaba la música o por las dos cosas a la vez pero a mí no se me hubiera ocurrido que pudiera gustarle. Eso se le ocurrió a él.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>25</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Una gran luna</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>de azúcar</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>que es mar, que es viento,</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>o una montaña</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>se hace río</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>y cae</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>por su destino</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>de agua.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>26</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hace días sucedió algo. Yo le había preparado el baño con agua tibia, fuimos a la bañadera y entró, un poco solo un poco ayudado. Me quede unos minutos con él y sacamos la jabonera, la familia de patos, la familia de ranas. A los más pequeños él suele llevárselos a la boca y yo suelo decirle que “no” aunque por lo general lo sigue haciendo. A veces sacamos un bebote y entre los dos jugamos a bañarlo. Luego fui a calentar más agua. Respondí algún whatsapp, canté algún trozo de canción o le dije algo en voz alta para que supiera que estaba por allí, como siempre. Le pasa a veces, pocas, pero le pasa. Ayer, cuando regresé de la cocina con más agua caliente lo vi nadando en trozos de caca. Su caca. No parecía compungido, creo que su caca no le da asco aún. Jugaba a meter trocitos de caca en la jabonera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>27</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“El mar hace caminos violeta”. Le pedí la jabonera y me la dio. Le pedí las ranas, los patos y al bebote. Al final yo hacía con él. Le pedí que se quedara parado en el banquito que tenemos al lado de la bañera, con el caloventor andando, para que no tuviera frío. Fui a buscar lavandina, procenex y limpié todo, para preparar la bañera nuevamente para el baño.</p>
<p style="text-align: justify;">-Javi está todo bien. No pasa nada. Esto pasa a veces. Pasa en todas las familias –le toqué la mejilla y recordé que era una frase de mi abuela. Volví a decírselo porque se había puesto serio mientras yo limpiaba la bañera con lavandina y procenex y metía a la familia de patos, ranas y al bebote en una balde.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>28</strong></p>
<p style="text-align: justify;">-Y- me dijo por audio un día, Sebastián –te habrás mandado alguna cagada grande, en otra vida, y entonces el de arriba te mandó un hijo diferente, especial, que requiere más cuidados. Así compensás las cagadas.</p>
<p style="text-align: justify;">-Sí –le dije con total convicción- debe ser así.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>29</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que Javier sonríe especialmente con Costumbres Argentinas, la canción de “Los abuelos de la Nada”. Ayer subimos a la línea “A” del subte y había otro grupo tocándola. Y Javier sonrió. Con esa sonrisa que él tiene. Infinita. Al son de la música se balanceaba. Más tarde le mandé un whatsapp a Gabriel, mi amigo del programa de radio, contándole.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>30</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un sonido largo</p>
<p style="text-align: justify;">rojo, verde</p>
<p style="text-align: justify;">se pierde</p>
<p style="text-align: justify;">vuelve.</p>
<p style="text-align: justify;">Como un elefante en el aire</p>
<p style="text-align: justify;">rueda, gira</p>
<p style="text-align: justify;">va, viene.</p>
<p style="text-align: justify;">Enloquece.</p>
<p style="text-align: justify;">Promete caminos.</p>
<p style="text-align: justify;">Envuelve.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>31</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Era una noche azul, brillante. “La luna es un abanico naranja y amarillo”, escribía hace años en un poema. Salimos del subte, veníamos de hacer 3 combinaciones, luego de pasear por el Abasto y comer papas fritas y tomar coca cola. Javier bajó de la línea A y corrió un poquito pero mirando hacia atrás, donde yo estaba. Su sonrisa era plena, todo hubiese indicado por la hora que había que volver a casa pero lo dejé. Ama ir a las mesas donde juegan los jubilados, en el Parque Rivadavia, cerca de los puestos de libros. Fuimos allí y subió y bajo de las mesas y fue al sector de los juegos sin elegir uno en particular. Yo atrás, corriendo, pero contenta. Arrancó hojas de las plantas de los canteros que están alrededor, tocó la tierra, la agarró. La luna estaba llena de una luz blanca y parecía una mariposa. Estaba disperso pero había una felicidad contagiosa en él. Fue hasta el lago del parque. Cerca de los lagos yo tengo mucho cuidado y elevo y vuelvo mi voz lo más vehemente posible. Por suerte él escuchó esta vez y llegó hasta el borde nomás y luego retrocedió y agarró unas piedras. Le estoy enseñando a tirar piedras al lago. El comenzó a tirar una y yo otra y luego él seguía y yo también y así por turnos un buen rato. Y fue un momento realmente feliz.</p>
<p><a href="https://www.freepik.com/photos/people"></a></p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong><em>Diciembre de 2019</em></strong></p>
<p><strong>Daniela Feoli</strong></p>
<p>Foto: <a href="https://www.freepik.com/photos/people">People photo created by jcomp &#8211; www.freepik.com</a></p></div>
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		<title>Ansiedad y Autismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[freedom]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Sep 2020 19:08:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación y conducta]]></category>
		<category><![CDATA[conducta]]></category>
		<category><![CDATA[diagnósticos]]></category>
		<category><![CDATA[Información General]]></category>
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					<description><![CDATA[]]></description>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">Existe una preocupación creciente por evaluar y tratar la co-ocurrencia de condiciones psiquiátricas en personas con trastornos del espectro autista (TEA), siendo la ansiedad una de las más comunes. En los últimos años, los clínicos han tomado conciencia del número significativo de personas con diagnóstico de TEA que tiene que batallar diariamente con una variedad de síntomas ansiosos, de mayor o menor intensidad.<img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/23131708056_bd21d11228.jpg" alt="" /></p>
<p style="text-align: justify;">El papel que la sintomatología ansiosa desempeña en la presentación clínica de los TEA ha ido cambiando a lo largo de los años, y sigue siendo fuente de confusión y controversia. No ha sido hasta muy recientemente cuando ha comenzado a recibir la atención que el tema merece a nivel científico, a pesar de las grandes lagunas que todavía persisten.</p>
<p style="text-align: justify;">Kanner  sugirió en los años cuarenta que algunos de los síntomas nucleares del autismo –en especial, el deseo de invarianza ambiental y los repertorios de patrones de comportamiento, actividades e intereses restringidos o estereotipados– están impulsados por la ansiedad. En 1965, Despert interpretó los comportamientos e intereses restringidos y estereotipados de los niños con autismo como defensas contra la ansiedad abrumadora que experimentan en el mundo social. Unos años después, Wing y Gould  pusieron de relieve la heterogeneidad de la manifestación de la ansiedad en el autismo, diferenciando entre el  subtipo activo, pero extraño, que tiende a mostrar reacciones emocionales extremas en determinadas situaciones, y el subtipo distante, que se muestra completamente ajeno a los cambios ambientales.</p>
<p style="text-align: justify;">Posteriormente, referentes como Schopler y Mesibov plantearon la resistencia a los cambios en el autismo como una reacción a las dificultades para comprender qué sucede y a un sentimiento de incertidumbre permanente. También los comportamientos restringidos y estereotipados han sido vistos como consecuencias de la ansiedad, provocados por las limitaciones en la comprensión del entorno. Dicha ansiedad actúa como estrategia de enfrentamiento  autocalmante, como papel clave para mantener el miedo y la angustia bajo control. Resulta significativa la aportación de Rescorla en el análisis factorial que realizó con la Child Behavior Checklist , un instrumento general de conducta en la infancia que permite la valoración de una amplia gama de psicopatologías. El análisis demostró que los casos más graves de autismo se diferenciaban de los más leves en función de la presencia o ausencia de ansiedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que está fuera de dudas, desde el punto de vista clínico y experimental, es que la prevalencia y gravedad del fenómeno de la ansiedad, con sus diferentes presentaciones –ansiedad social, ansiedad de separación, ansiedad generalizada, trastorno obsesivo compulsivo, fobias específicas&#8230;–, desempeña un papel importante y específico en las dificultades de las personas con autismo que excede los niveles registrados en la población general. Sin embargo, el concepto de comorbilidad en los trastornos del neurodesarrollo, donde las patogénesis no son claras, resulta, en ocasiones, ambiguo. Por ello se hace complicado determinar si la coocurrencia de ansiedad y autismo representa:</p>
<ul>
<li>Una comorbilidad ‘real’, donde la condición comórbida –la ansiedad– es fenotípica y etiológicamente idéntica a lo que supondría dicha ansiedad en personas con un desarrollo neurotípico.</li>
<li>Una ansiedad fenotípicamente alterada por los procesos patogénicos de los TEA, que resulta en una variante específica de los TEA.</li>
<li>Una comorbilidad falsa derivada de diagnósticos diferenciales poco exactos; por ejemplo, confundir sintomatología del trastorno obsesivo compulsivo con los patrones de comportamiento, actividades e intereses restringidos y estereotipados de los TEA</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Otro ejemplo es el de la <b>fobia social</b>, que tanto en personas con o sin autismo hace referencia a un temor acusado y persistente en situaciones sociales o actuaciones en público en las que el individuo se ve expuesto a otros que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa o el malestar que aparece en la situación social o actuación en público temida interfieren acusadamente con la rutina normal de la persona, en sus relaciones laborales, académicas o sociales, o bien producen un malestar clínicamente significativo. Teniendo en cuenta que los TEA se definen en parte como una alteración cualitativa de la sociocomunicación, sin clarificar si la evitación social está relacionada con la ansiedad, con la motivación o con ciertas habilidades, el diagnóstico dual exacto se hace muy complicado.</p>
<p style="text-align: justify;">En este artículo se opta por hablar de co-ocurrencia y no de comorbilidad para hacer referencia a la presencia de ansiedad en las personas con TEA, debido a la falta de evidencias sobre la patogénesis de  la ansiedad y del autismo. El último metaanálisis sobre la coocurrencia de la ansiedad con significación clínica en personas con autismo revisó 31 estudios que implicaron a 2.121 personas con autismo menores de 18 años y con las que se evaluó la sintomatología ansiosa que presentaban a través de cuestionarios estandarizados . A lo largo de los estudios analizados, se halló <b>que el 39,6% de las personas con TEA menores de 18 años presentaba algún trastorno de ansiedad.</b> Los más frecuentes son la fobia social (30%), seguidos por el trastorno obsesivo compulsivo (17%), la agorafobia (17%), la ansiedad generalizada (15%), la ansiedad de separación (9%) y las crisis de angustia (2%). El 10% restante correspondía a otros síntomas de ansiedad.</p>
<p><strong>De la condición universal de la ansiedad a la ansiedad clínicamente significativa</strong></p>
<p>La <strong>ansiedad</strong> es una condición universal y generalizada a todas las personas, que hunde sus raíces en una emoción tan básica y primaria como es el miedo. No es, pues, esta ansiedad la que preocupa clínicamente hablando. El <strong>miedo </strong>surge como manifestación saludable del instinto de preservación, que permite a la especie humana sobrevivir y perpetuarse. En el momento en que percibimos una amenaza real que puede comprometer nuestra integridad física o psicológica, nuestro sistema nervioso dispara un mecanismo defensivo de huida o lucha. Eso es el miedo. El miedo responde a un estímulo específico y tiende a tener una duración breve, desapareciendo una vez que la amenaza se ha disipado. ‘El miedo es un estado neurofisiológico automático primitivo de alarma que conlleva la valoración cognitiva de una amenaza o peligro inminente para la seguridad física o psíquica de un individuo’.</p>
<p>En ocasiones, tales amenazas son malinterpretadas por la persona como reales, cuando verdaderamente la situación más bien pudiera calificarse de neutral o no potencialmente peligrosa. El mecanismo ‘miedoso’ de huida o lucha se manifiesta en este segundo caso con la misma intensidad y da como resultado una respuesta desadaptativa que, lejos de preservar la integridad física y psicológica de la persona, la deteriora. Ésa es la ansiedad clínicamente preocupante y sobre la que se coloca el foco, la que puede experimentarse en ausencia de una amenaza física directa y persiste mucho más en el tiempo que el miedo. Algunos investigadores la denominan ‘estado de miedo sostenido’.</p>
<p>‘La <strong>ansiedad</strong> es un sistema complejo de respuesta conductual, fisiológica, afectiva y cognitiva, que se activa al anticipar sucesos o circunstancias que se juzgan como muy aversivas porque se perciben como acontecimientos imprevisibles, incontrolables, que potencialmente podrían amenazar los intereses vitales de un individuo’. Para reconocer dicha ansiedad maladaptativa, referente a un miedo excesivo y clínicamente significativo, han de plantearse cinco interrogantes que marcan la frontera –siempre inestable y difuminada– entre la ansiedad adaptativa y la ansiedad patológica:</p>
<ul>
<li>¿Se basa el miedo o la ansiedad en una asunción falsa o en un razonamiento erróneo relativo al potencial de amenaza o peligro de una determinada situación?</li>
<li>¿Interfiere el miedo o la ansiedad sobre la capacidad de la persona para afrontar las circunstancias aversivas o difíciles?</li>
<li>¿Está presente la ansiedad durante un período prolongado? Esta pregunta remite a la persistencia de la conducta ansiosa en el tiempo más de lo que cabría esperar</li>
<li>¿Experimenta la persona falsas alarmas o crisis de angustia?</li>
<li>¿Se activa el miedo o la ansiedad ante una gama relativamente amplia de situaciones que presentan un potencial leve de amenaza?</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta a estos interrogantes ayudará a determinar si la experiencia ansiosa es lo suficientemente distorsionada y generalizada como para requerir evaluación adicional, diagnóstico y posible tratamiento. El DSM-IV-TR ofrece una respuesta categorial a los diferentes subtipos específicos de la ansiedad: crisis de angustia (panic attack), agorafobia, trastorno de angustia con y sin agorafobia, agorafobia sin historia de trastorno de angustia, fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno por estrés postraumático, trastorno por estrés agudo, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica, trastorno de ansiedad inducido por sustancias y trastorno de ansiedad no especificado . El borrador del futuro DSM-5 saca de esta clasificación al trastorno obsesivo compulsivo y al trastorno por estrés y trauma, e incorpora los trastornos por ansiedad de separación, que, en la actualidad, se encuentran en ‘otros trastornos de la infancia, la niñez y la adolescencia’.</p>
<p><strong>Hipótesis del ‘error social’</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El cerebro neurotípico analiza, modula, integra, organiza y elabora un juicio en relación con la información entrante, de manera que la persona contextualiza lo que sucede a través de un proceso de inferencia social: extrae el significado de una situación social generando expectativas sobre el comportamiento de los demás y prediciendo lo que harán; prevé qué sucederá; intuye/sabe lo que los otros piensan, sienten, esperan y desean; valora la situación; elabora un juicio social; y toma una decisión. No todas las situaciones sociales son exactamente iguales, y no siempre las reglas y normas son claramente explícitas. Algunas son, verdaderamente, muy sutiles.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas dentro del espectro autista topan con una serie de disfunciones cognitivas en el proceso de integrar la información, analizarla y darle un sentido que obstaculiza el proceso de elaborar un juicio y tomar una decisión para la ejecución de un funcionamiento social efectivo. Esas disfunciones cognitivas se resumen básicamente en:</p>
<p><em><strong>Alteración de la pragmática del lenguaje </strong></em>Déficits para inferir la información que no es explícita, que no está escrita, que es sutil, los factores extralingüísticos que condicionan el lenguaje y que nos habilitan para reconocer las claves y normas sociales que regulan la interacción social: el contexto sociocultural, el tipo de relación con las personas que hablamos, quién está presente o no, la información que compartimos con el interlocutor y la que no, etc.</p>
<p><em><strong>Alteraciones en el reconocimiento de emociones propias y ajenas (disleximitia)</strong> </em>Dificultades para identificar necesidades señaladas por la emoción, para diferenciar una emoción de otra, no sólo respecto a los propios sentimientos, sino también respecto a las emociones de los demás en sus voces, expresiones faciales, posturas. El término ‘dislexitimia’ proviene de las raíces griegas dis (alteración), lexis (palabra) y thimos (afecto), es decir, alteración de las palabras para los afectos.</p>
<p><em><strong>Déficit en las habilidades mentalistas</strong> </em>Dificultad para atribuir estados mentales y emocionales en los demás; para anticipar comportamientos, intenciones, intuir o saber aquello que los motiva, pasando por alto información social clave para afrontar esa situación; para captar las pistas y claves que rigen el mundo social, por lo general, complejas, cambiantes, muchas veces impredecibles y poco consistentes; para identificar situaciones sociales o personas seguras o no, lo que puede llegar a ponerle en riesgo, etc.</p>
<p><em><strong>Disfunción ejecutiva </strong></em>Dificultad para planificar, elegir, diseñar, crear y mantener la información que es útil para el desarrollo de una tarea; la flexibilidad cognitiva o habilidad para transicionar a un pensamiento o acción diferente en función de los cambios que se dan en cada situación; y dificultades para el establecimiento de metas, prever cosas que no han pasado pero que somos capaces de imaginar y representar en nuestra mente para después plantearnos los objetivos adecuados con la planificación adecuada para cumplirlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, el cerebro neurotípico ejecuta una respuesta o la inhibe (output) en función de la valoración y juicio que realiza sobre la información entrante. La persona actúa en función de la decisión que ha tomado en la fase previa, y dice, hace, siente o piensa algo. En esta fase, los errores en el procesamiento de la información social se traducen en: malentendidos producto de una interpretación literal del lenguaje; dificultad para comprender metáforas, bromas e ironías; pobres habilidades conversacionales, no respetar los turnos de palabras, no detectar el interés del otro en relación con lo que cuento, si el otro tiene prisa o no, si es adecuado acaparar la conversación y no dejar hablar a la otra persona, si la otra persona es la adecuada a quien dirigir el discurso que está haciendo; no contextualizar lo que se está explicando la interlocutor; no adaptar el contenido de lo que se dice y lo que se hace en función de la especificidad situacional; hablar demasiado o no hacerlo cuando corresponde; decir cosas inapropiadas en el momento equivocado; no entender lo que la gente quiere de ellos, qué han de hacer o decir; no ajustar su comportamiento a la intensidad de la emoción; dificultades para desarrollar un proceso ejecutivo, poseer un plan propio, conocer o intuir los planes que tienen los otros en su mente, pudiéndose formar una representación mental de ello y considerar las consecuencias de ambos planes, los propios y los ajenos. El desajuste en el comportamiento social fruto de alteraciones en el funcionamiento de la cognición social es lo que denominamos ‘<strong>error social’</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">En el momento en que la expresión de los síntomas del autismo entra en conflicto con las expectativas y las demandas sociales –o cuando pueden provocar el rechazo de los demás–, la persona se siente confundida y agobiada en contextos sociales, algunos incluso ‘se ponen la máscara’ y aprenden a disimular sus síntomas y a fingir ‘que son normales’, evitan las situaciones problemáticas, se exacerban las dificultades interpersonales, aumentando el sentimiento de aislamiento y soledad. Las experiencias sociales negativas y los fracasos reiterados en sus relaciones interpersonales pueden contribuir a la aparición de ansiedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Es significativa la relación entre altos niveles de ansiedad y mayor gravedad de los síntomas de los TEA, como, por ejemplo, los patrones repetitivos y estereotipados de comportamiento. ¿Son los patrones repetitivos y estereotipados de comportamiento efecto de la ansiedad o mecanismo de afrontamiento ante ésta? El comportamiento repetitivo que manifiestan las personas con TEA ha sido asociado frecuentemente con la ansiedad. Las estereotipias, la rigidez e inflexibilidad cognitiva y conductual, la insistencia en la invariancia ambiental, los rituales y rutinas, las ecolalias inmediatas o diferidas se acentúan en situaciones de ansiedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los altos niveles de ansiedad en personas con autismo también se han asociado a mayor presencia de comportamientos repetitivos A mayor nivel de ansiedad, mayor presentación de comportamientos repetitivos e intereses restringidos o, dicho de otra manera, la manifestación de comportamientos repetitivos e intereses restringidos suele tener una función de reducción de la ansiedad y, por tanto, ser consecuencia de la ansiedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra consecuencia del ‘error social’ que conviene no ignorar y que la investigación aborda poco es la presencia de hostilidad y otras formas de agresión ligadas a la experiencia de ansiedad en personas con TEA. En estudios realizados con personas neurotípicas, la ansiedad social se asocia con frecuencia a sentimientos de ira o enojo hacia los demás. La persona considera que está siendo relegada al ostracismo, se siente excluida en su entorno social o es criticada y juzgada, lo que le hace adoptar un punto de vista poco favorable en relación con los demás y experimentar esos sentimientos de hostilidad, y, en ocasiones, entrar en un estado de hipervigilancia de potenciales situaciones hostiles de los demás hacia él/ella. Esta hipervigilancia a fuentes potenciales de evaluación negativa predispone a la persona a percibir hostilidad en los demás y a poner en juego sentimientos negativos hacia ellos . Así pues, en los adolescentes neurotípicos existen evidencias de que las atribuciones hostiles actúan de mediadoras entre el rechazo de los iguales y la agresión hacia los demás .</p>
<p style="text-align: justify;">Es un dato claro que las personas con autismo reciben menos aprobación por parte de los iguales y sufren un mayor nivel de rechazo o exclusión social. Esta toma de conciencia contribuye al desarrollo de problemas de ansiedad secundarios y a un aumento del miedo a la evaluación negativa de los iguales. La ansiedad en estos casos aparece, pues, como fenómeno secundario que resulta de la autoconciencia de la persona de sus propias limitaciones a la hora de afrontar situaciones en las que ha de poner en juego comportamientos y juicios sociales apropiados a su edad, lo que les provoca miedo a sentirse juzgados o vergüenza. Ello limita el número de interacciones sociales, priva a la persona de nuevas oportunidades para relacionarse –lo que les permitiría aprender nuevas y más refinadas habilidades sociales–, y se inicia un círculo vicioso de evitación, que aumenta los niveles de ansiedad y la conciencia de un funcionamiento social limitado. Por ejemplo, la fobia social se genera por la preexistencia de experiencias negativas con los iguales, ya que son penalizados por los otros a través de las burlas, incluso llegando a ser victimizados –bullying o acoso moral–, con prevalencias del 6-46% . Esas experiencias de victimización pueden configurarse en las precursoras de una fobia social creciente.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, el grado de desacuerdo entre las medidas de autoinformes de los jóvenes con TEA y las que ofrecen familiares y profesionales es muy evidente . La persona con TEA ofrece prevalencias más bajas de ansiedad en comparación con la información aportada por los clínicos y los padres, que ven la necesidad de que reciban tratamiento. En los casos de TEA de la parte baja del espectro, los autoinformes pueden ser poco válidos o complicados para aquellos que tengan limitaciones cognitivas significativas. Por ello, sería recomendable una combinación de instrumentos de evaluación como cuestionarios, entrevistas y observaciones del comportamiento, a través de múltiples fuentes de información, como familias, profesionales y personas cercanas. Es importante contar con la información que ofrecen los padres o la familia directa que convive con la persona con autismo, aunque exista la limitación de que ellos no tienen acceso a las experiencias internalizantes de sus hijos, al tratarse de síntomas menos visibles.</p>
<p><strong>Hipótesis neurobiológica de la carga alostática</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las reacciones instintivas a situaciones amenazantes generadoras de ansiedad y sus consiguientes respuestas regulatorias responden a un diálogo entre procesos de bottom-up y de top-down. Pongamos un ejemplo: vamos por la calle y nos encontramos de frente con un bulldog. Nuestra respuesta inicial es de alerta (proceso de bottom-up), pero la respuesta de afrontamiento a la amenaza aparece mediada por el hecho de observar que no supone un peligro inmediato, puesto que está atado con correa (control top-down). El contexto es un determinante crítico, puesto que si nos encontráramos con el bulldog solo, sin correa ni amo que lo controle, posiblemente iniciaríamos una respuesta de bloqueo seguida por una respuesta de huida o lucha (flight or fight).</p>
<p style="text-align: justify;">Precisamente, la interacción entre los procesos de bottom-up y top-down es la que determina la adaptación del comportamiento en cada situación específica y la capacidad para regular adecuadamente nuestras emociones en la vida cotidiana. Así pues, una alteración en la interacción de estos procesos puede desencadenar síntomas de ansiedad más o menos graves, desde la ansiedad ‘normal’ adaptativa a la ansiedad patológica desadaptativa. Esas estructuras neurológicas esenciales para el diálogo-interacción entre los procesos bottom-up y top-down son la amígdala, la corteza prefrontal medial y el hipotálamo, que permiten la activación adaptativa ante amenazas reales y posibilitan la inhibición y control ante situaciones de seguridad.</p>
<p style="text-align: justify;">Dadas las dificultades de las personas con TEA en el procesamiento y la respuesta a las señales socioemocionales, se sugiere que su base neurobiológica incluye anomalías en el desarrollo y función de las estructuras límbicas, que implican de manera especial a la amígdala y al hipocampo. Específicamente, se ha hallado un patrón de crecimiento anómalo y disfuncionalidad de la amígdala y el hipocampo en el autismo. Bauman y Kemper observaron por primera vez en 1985 signos de neuropatología en la amígdala del cerebro de personas autistas post mortem. Estos resultados, además de los datos de neuroimagen funcional, condujeron a Baron-Cohen et al a proponer que la disfunción de la amígdala puede ser responsable, en parte, del deterioro del funcionamiento social en el autismo, rasgo distintivo de esta condición. Posteriormente, se sugirió que la amígdala tenía un mayor volumen en niños con autismo de 36-56 meses de vida, y a partir de aquí ya han sido múltiples los datos empíricos que confirman el aumento bilateral de la amígdala –alrededor de un 15% más grande– en niños con autismo de entre 2 y 4 años en comparación con los grupos control.</p>
<p style="text-align: justify;">La hipótesis de que las personas con autismo que muestran un crecimiento temprano del cerebro y mayores alteraciones del comportamiento pueden mostrar un tamaño menor de la amígdala en la vida adulta necesita ser validada en estudios longitudinales sobre el crecimiento del cerebro a través del desarrollo de las personas con autismo. Dada la dificultad para evaluar los procesos metabólicos y celulares del cerebro con técnicas no invasivas y la escasez de datos post mortem disponibles de personas jóvenes con autismo, no disponemos de información sobre la base celular que justifique el crecimiento precoz de la amígdala.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas con TEA tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir estrés, que afecta al desarrollo de la amígdala. Dado que el hipocampo tiene un importante efecto regulador sobre la actividad de la amígdala a través de una densa red de conexiones recíprocas, es plausible que el hipocampo también aumente en respuesta a la mayor actividad de la amígdala. En el caso del autismo, el agrandamiento de la amígdala y del hipocampo sería un efecto del esfuerzo de adaptación que realiza la persona con autismo, traducido en una mayor actividad de estas estructuras durante la infancia y la adolescencia. La vida cotidiana, con sus demandas sociales y situaciones constantemente cambiantes, provoca un estrés grave en niños con autismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero ¿cómo debemos interpretar los datos que revelan una normalización de las medidas volumétricas en la amígdala y el hipotálamo en la adolescencia y la edad adulta, produciéndose incluso una pérdida relativa de volumen? Los estudios con animales han demostrado cómo el estrés provoca inicialmente la hipertrofia de la amígdala, pero la desregulación crónica de la respuesta al estrés –la carga alostática– puede conducir a una disminución del volumen de la amígdala y el hipocampo en la edad adulta.</p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La coocurrencia entre ansiedad y autismo pone en cuestionamiento el concepto de comorbilidad entre ambas manifestaciones clínicas. Cuando hablamos de comorbilidad real entre ansiedad y autismo, estamos confirmando que dicha ansiedad es fenotípica y etiológicamente idéntica a lo que supondría dicha ansiedad en personas con un desarrollo neurotípico. Verdaderamente, ¿las manifestaciones prototípicas de ansiedad presentes en la persona con TEA se relacionan con las mismas variables biopsicosociales evidenciadas en personas sin TEA? Parece ser que no siempre es así.</p>
<p style="text-align: justify;">La ansiedad en personas sin autismo está relacionada con una serie de variables, como, por ejemplo, relaciones sociales pobres o baja autoestima, lo que deteriora el funcionamiento social de la persona en comparación con población neurotípica sin dichos trastornos. En cambio, en las personas con TEA, la ansiedad se relaciona generalmente con:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Demandas de los demás, que no les permiten desarrollar sus rutinas o intereses restringidos.</li>
<li style="text-align: justify;">Dificultades para comprender la perspectiva de los demás.</li>
<li style="text-align: justify;">Burlas y rechazo que reciben por parte de los demás (bullying).</li>
<li style="text-align: justify;">Alteraciones de la integración sensorial: hiper o hiporreactividad a los estímulos sensoriales o inusual interés en aspectos sensoriales del entorno, entre otros.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Las evidencias apuntan a que las personas con autismo suelen tener una respuesta hiperreactiva en situaciones en que se sienten fuera de su zona de confort. Se muestran hipervigilantes, nerviosos, incapaces de relajarse, molestos, inquietos, y ello puede desencadenar una respuesta ansiosa excesiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Prácticamente, se podría decir que la ansiedad es para muchos de ellos un estado natural, porque forma parte de su ‘maquillaje neurológico’. La constante necesidad de hipervigilancia crea un nivel de ansiedad natural como medio primario de autopreservación. La ansiedad se convierte simplemente en una reacción instintiva y no en un comportamiento aprendido. Lamentablemente, solemos considerar estas reacciones como alteraciones del comportamiento, desafiantes o desobedientes, cuando, en realidad, se trata de una conducta adaptativa instintiva de respuesta a estresores o desencadenantes de la angustia.</p>
<p style="text-align: justify;">Para comprender por qué las personas con TEA manifiestan ansiedad en situaciones cotidianas aparentemente inocuas, es necesario comprender cómo perciben el mundo. Por lo general, las rutinas y los rituales gobiernan sus actividades de la vida diaria, por lo que les ayuda disponer de patrones de situaciones que ‘guionicen’ su vida. En una sociedad en la que precisamente todo es impredecible y está en constante cambio –a menudo sin lógica alguna tras esos cambios–, es normal que las personas con autismo se sientan confundidas, perdidas y sobrepasadas en muchas ocasiones. El mundo social es imprevisible y caótico: a veces lo que se dice no se cumple, o no es verdad, muchas preguntas no tienen respuestas claras, los planes pueden cambiar, existe el engaño, los malentendidos, la imprevisibilidad. Ingredientes complicados para personas que lo que más precisan es lógica, planificación, previsibilidad, invarianza situacional. En ocasiones, algo tan sencillo para nosotros como la transición de una actividad o situación a otra puede suponer un obstáculo para la persona con TEA. Estoy leyendo el periódico y suena el teléfono. Dejo de leer y lo atiendo. Cambiar de foco de atención en su caso puede suponer un problema y, cuando se sienten presionados a hacerlo, se desencadenan los síntomas de la ansiedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Si a ello añadimos las alteraciones de la integración sensorial, que convierte el entorno en demasiado ruidoso, demasiado luminoso, demasiado sobreestimulante, las posibilidades de sentirse amenazadoramente estresados son muy altas, aunque esas situaciones sean objetivamente neutrales para las personas neurotípicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Debora Lipsky, una mujer de 45 años con síndrome de Asperger, describió que la técnica de referncia de toda persona con TEA es el scripting (‘necesitamos cada segundo de cada minuto de cada hora guionizado’), la necesidad primaria de sentirse seguros y poder predecir lo que va a suceder en el entorno, dada la gran ansiedad que provoca lo impredecible. Salirse del guion o no disponer de él, la falta de estructura en el día a día, los conduce a la pérdida del control y a la angustia. Sin embargo, es muy complicado tener todo absolutamente ‘guionizado’, por lo que puede ser necesario un espacio para ayudar a la persona a responder a los ‘¿qué pasa si&#8230;?’, ofreciéndoles guiones alternativos a situaciones que pueden desarrollarse de maneras diferentes. La espontaneidad suele ser una mal aliada para personas con autismo. La rutina y los rituales, la mejor de las compañías.</p>
<p style="text-align: justify;">Se podría decir que la persona con autismo vive en un mundo de absolutos, sin grises, donde las cuestiones que surgen únicamente pueden resolverse de manera dicotómica. Existe una razón para todo y todo tiene una razón. Por ello, por la imposibilidad de ofrecerles ese mundo de seguridad, el mundo social neurotípico resulta muy poco ‘amigable’. Por lo general, aclarar una situación comunicativa que no han comprendido, manipular un estresor ambiental o sensorial, o clarificar una demanda o pregunta puede ser suficiente para, momentáneamente, rebajar los niveles de ansiedad. Éstas son las estrategias preventivas que permitirán minimizar futuros episodios ansiosos. Así pues, el tratamiento de las crisis ha de ser proactivo y no reactivo.</p>
<p style="text-align: justify;">La frontera entre lo que supone una comorbilidad real o una ansiedad propia de determinados procesos patogénicos en el autismo puede ser confusa. ¿Hasta dónde podemos hablar de fobia social o de ansiedad de separación, entre otros trastornos de ansiedad, o un efecto del ‘error social’ en las personas con TEA? El hecho de que la prevalencia de la ansiedad clínicamente significativa sea muy alta en población con autismo, pero no universal para todas las personas con el diagnóstico, plantea la cuestión de si no estaremos hablando de subtipos de TEA más que de una verdadera comorbilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto a la prospectiva de la investigación, sería interesante evaluar la presencia de sintomatología ansiosa a través de datos postratamiento, de manera que, cuando aplicamos la intervención cognitivo conductual específica para los trastornos de ansiedad, los síntomas de la ansiedad disminuyen en intensidad o remiten, mientras que se mantienen los síntomas nucleares del autismo. De hecho, en el estudio  sobre terapia cognitivoconductual para trastornos de ansiedad coocurrentes en personas con autismo, se observó que, a medida que remitían los síntomas de la ansiedad durante el tratamiento, los padres informaban de una mejora de la sintomatología autista.</p></div>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong>Modificado de </strong>“Coocurrencia entre ansiedad y autismo. Las hipótesis del error social y de la carga alostática”<strong> </strong>Isabel Paula-Pérez</p>
<p><strong>Foto</strong>: <a href="https://www.flickr.com/photos/14065787@N00/23131708056/">Ondine Bruch</a> Flickr via <a href="http://compfight.com">Compfight</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/">cc</a></p></div>
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		<title>Entrevista a Miguel Gallardo: el autismo desde una mirada de posibilidad</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Sep 2020 20:33:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Familia: apoyo y reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p>Creador de María y Yo, Academia de especialistas y El viaje de María entre muchos otros inspiradores trabajos.</p>
<ol>
<li><strong style="text-align: justify;">La relación entre un padre y una hija suele ser especial, aun en ausencia del autismo ¿Cómo es tu relación con María?</strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Bueeeeh, ahora estamos en la fase de la adolescencia y me imagino que debe ser complicado para cualquier padre, las cosas que antes funcionaban ahora lo hacen de otra manera, tienes que ponerle imaginación, intentar ponerte en la piel del otro. Yo soy un padre estacional, solo estoy con María en vacaciones y ahí debemos establecer una forma de entendernos y comunicarnos lo mas relajadamente posible.</p>
<ol style="text-align: justify;" start="2">
<li><strong>Nos gustaría que nos cuentes cómo empezaste a usar tu habilidad como dibujante para comunicarte con ella y si siempre te ha servido</strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Empecé cuando María era muy pequeñita, comprobé que le gustaba mucho que dibujara para ella y pronto se convirtió en una vía de contacto y comunicación. La verdad es que me ha sacado de muchos atolladeros e incluso ha cambiado mi forma de dibujar en general. Es una herramienta importante para mi, en cualquier sitio me puedo poner a hacer agendas para María y así poder hablar sobre lo que ha pasado en el día y lo que haremos el siguiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo que es un medio ideal ya que Maria como muchas de las personas con TEA es eminentemente visual. Lo recomiendo a todos los padres,tengan el nivel de dibujo que tengan.</p>
<ol style="text-align: justify;" start="3">
<li><strong>¿Cuáles son los desafíos más grandes a los que te enfrentas -o que enfrentan ambos-, ahora que María es una joven adulta?</strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Muchas de las cosas que hacía María y que servían para mantenerla entretenida, ahora no sirven, María ha crecido y está buscando otros intereses,se aburre como cualquier adolescente y es rebelde.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy lunes 14 de Septiembre empieza en un centro de adultos, nuevo curso, gente nueva, es un reto para ella pero también para nosotros…se amoldará? Encontrará personas que la entiendan ahí dentro?</p>
<p><img decoding="async" src="http://www.brincar.org.ar/biblioteca/wp-content/uploads/Maria-Gallardo-que-del-no_1352874711_2175248_1233x823.jpg" alt="" /></p>
<ol start="4">
<li style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo decidiste escribir María y yo? ¿Fue la última parte de un proceso de aceptación? ¿Un intento por comunicar al mundo cómo se vive con el autismo?</strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">La verdad es que lo escribí como un diario de viaje de unas vacaciones juntos y al final me dí cuenta de que era una historia que necesitaba ser contada, una parte tan importante de mi vida que tarde o temprano iba a salir. A partir de ahí y de poder contar la historia a mi manera y con sentido del humor, es cuando inicié de verdad un proceso de aceptación que yo creía zanjado.</p>
<p style="text-align: justify;">Y también, si, un intento por normalizar, para que la gente viera que no somos extraterrestres del todo, que también tenemos una vida, reímos, nos ponemos tristes, pero disfrutamos de la vida, como cualquiera.</p>
<ol style="text-align: justify;" start="5">
<li><strong>Has hecho un aporte muy importante en lo que se refiere a la toma de conciencia del autismo, ¿cómo pensas que debe seguir este camino de concientización?</strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Sobre todo pasa por la educación y la concienciación de los padres y de la sociedad, necesitamos padres preparados, no como profesionales sino como padres y necesitamos la ayuda de una sociedad que la mayoría de las veces nos da la espalda. Necesitamos los niños oigan hablar de diferencia en las escuelas, pero también sus padres, que los maestros estén preparados para recibir en el aula y que entre todos sean capaces de integrarlo. Necesitamos la ayuda de toda la sociedad y para eso debemos seguir con una labor de concienciación y educación, pero evidentemente no desde la pena o la caridad, sino desde el orgullo de padres y los derechos de las personas, de todos.</p>
<ol style="text-align: justify;" start="6">
<li><strong>¿Tenés algún consejo para los padres que recién empiezan? ¿y para los que ya tienen hijos adolescentes y/o adultos?</strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Mi primer consejo y el mas importante para los padres que comienzan es que nunca caminen solos.</p>
<p style="text-align: justify;">Al principio, cuando tenemos un diagnóstico positivo, nos encontramos aislados completamente, ni siquiera la familia mas cercana es capaz de entendernos. Mi consejo es que busquen a otros padres como ellos, que busquen asociaciones y personas que los comprendan.</p>
<p style="text-align: justify;">Que no busquen soluciones milagrosas,el día a día es lo que cambia todo.</p>
<ol style="text-align: justify;" start="7">
<li><strong>¿Algo más que quieras contarnos?</strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Que estaré encantado de estar ahí con todos vosotros porque es el sitio en el que mejor me encuentro. Cuando estoy con otros padres que tienen hijos con TEA es como jugar un partido de futbol en casa.</p>
<p>&nbsp;</p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_divider et_pb_divider_7 et_pb_divider_position_ et_pb_space"><div class="et_pb_divider_internal"></div></div><div class="et_pb_module et_pb_text et_pb_text_22  et_pb_text_align_left et_pb_bg_layout_light">
				
				
				
				
				<div class="et_pb_text_inner"><p><em><strong>Trailer de María y yo</strong></em></p>
<p><iframe loading="lazy" title="tráiler MARIA Y YO" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/aviGMwGRsr0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p></div>
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		<title>Relación entre las características del niño con autismo y la respuesta al tratamiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[freedom]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2020 22:35:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comunicación y conducta]]></category>
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				<span class="et_pb_image_wrap has-box-shadow-overlay"><div class="box-shadow-overlay"></div><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="684" src="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2020/08/49721113542_0717c748c3_b.jpg" alt="" title="49721113542_0717c748c3_b" srcset="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2020/08/49721113542_0717c748c3_b.jpg 1024w, https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2020/08/49721113542_0717c748c3_b-980x655.jpg 980w, https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/2020/08/49721113542_0717c748c3_b-480x321.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" class="wp-image-12709" /></span>
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				<div class="et_pb_text_inner"><p style="text-align: justify;">La heterogeneidad encontrada entre los individuos con TEA también se refleja en la respuesta al tratamiento. Las intervenciones basadas en los principios y técnicas de análisis aplicado del comportamiento poseen una fuerte evidencia de la efectividad en el tratamiento de las personas con TEA. Pero se han observado diferencias significativas en los resultados para diferentes niños.</p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" src="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/49721113542_0717c748c3_b.jpg" alt="" />En la mayoría de los estudios sobre tratamientos de la conducta de los niños con TEA, algunos niños hacen progresos significativos, mientras que otros hacen un avance mínimo. Hay pocos datos sobre cuáles son las características del niño que están asociados con la respuesta al tratamiento. Los datos relativos a los perfiles individuales de los niños que pueden beneficiarse de determinados enfoques de tratamiento potencialmente podrían permitir a los médicos recomendar un determinado método ajustado al perfil de cada niño en particular antes.</p>
<p style="text-align: justify;">La investigación relativa a las características individuales de los niños existentes asociados con diferencias en el resultado ha identificado resultados mixtos y a veces contradictorios. Puntuaciones de un CI de base más alto, niveles más altos de habilidades de adaptación y la capacidad de lenguaje se han asociado repetidamente con una mejor respuesta. Sin embargo, otros estudios no han encontrado esta asociación. Sin embargo, estas medidas pueden no proporcionar la información adecuada sobre las características del niño. <strong>Los estudios que examinaron variables infantiles más específicas han encontrado que una mejor atención conjunta, la imitación, el juego, las conductas de aproximación sociales, y las habilidades de comunicación no verbal en la primera infancia están asociados con mejores resultados después de la intervención</strong>. Los pocos estudios que incluyen variables demográficas no han encontrado diferencias significativas en los resultados asociados con el sexo o la etnia. <strong>Los niños más pequeños, sin embargo, muestran una mayor mejoría que los niños mayores en respuesta a la intervención.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los resultados de este estudio indican que <strong>el aumento de los síntomas de ansiedad social</strong>, y el aumento de la edad <strong>se asocia con peor pronóstico</strong> tras un año académico de intervención. El hallazgo de que los niños con niveles más altos de síntomas de ansiedad social, tenían peores resultados es novedoso y garantiza un examen cuidadoso. La fobia social se caracteriza por un miedo intenso y persistente a situaciones sociales con personas desconocidas. Para cumplir con los criterios, los niños deben demostrar que pueden relacionarse socialmente de forma apropiada para su edad con personas familiarizadas, pero presentar ansiedad en las interacciones con sus compañeros, no sólo los adultos desconocidos. Se sabe que la ansiedad frecuentemente co-ocurre con TEA.</p>
<p style="text-align: justify;">La literatura más reciente sugiere un reto en la identificación de la ansiedad social en los jóvenes con TEA debido a las dificultades sociales inherentes asociados con TEA. Es difícil determinar si la presencia de los síntomas asociados con la ansiedad social en los individuos con TEA son manifestaciones de ansiedad relacionados con situaciones sociales o la falta de motivación social, en gran parte debido a la ausencia de herramientas de evaluación que diferenciar adecuadamente entre ellos en los niños con TEA.</p>
<p style="text-align: justify;">La investigación preliminar apoya la eficacia de la terapia cognitivo conductual en la reducción de los síntomas de ansiedad para las personas con autismo. Además, una reciente revisión del tratamiento de miedos y fobias en los niños con TEA encontró que algunos estudios han utilizado con éxito los componentes de la TCC como la exposición, el modelado y refuerzo para reducir las respuestas fóbicas en los jóvenes con TEA que tienen habilidades verbales y cognitivas más limitadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la dificultad reside en la motivación social, entonces las intervenciones deben aumentar las oportunidades para mejorar la interacción social y como elemento fundamental de la intervención del autismo, en lugar de dirección de la ansiedad en sí. Muchos paquetes integrales de tratamiento para niños con TEA abordan funciones académicas, el comportamiento y rutinas, pero la participación social debería ser un área más significativa en la intervención.</p>
<p style="text-align: justify;">El hallazgo de que edades más tempranas se asociaron con diferencias en el resultado es consistente con investigaciones previas. Es ampliamente reconocido que la intervención temprana conduce a mejores resultados para los niños con autismo. Los resultados de este estudio apoyan este consenso, con una salvedad importante. Los niños en este estudio eran de la edad escolar. La ventana de desarrollo durante el cual las intervenciones son eficaces no se puede apagar cuando los niños llegan a la escuela, sino más bien cerrar gradualmente durante un período de tiempo más largo, lo que sugiere la posibilidad de aumentar las capacidades cognitivas (en lugar de sólo los comportamientos de adaptación) de los niños con TEA durante la escuela primaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Las investigaciones anteriores hallaron una asociación entre el comportamiento desafiante, capacidad de lenguaje, habilidades sociales, y la conducta adaptativa con diferencias en el resultado. Es posible que el uso de un modelo de intervención que está muy centrado en el lenguaje, el comportamiento y las habilidades sociales mejoran las diferencias en los resultados.</p>
<p style="text-align: justify;">De acuerdo con investigaciones anteriores, la severidad inicial del autismo o un mayor número de síntomas de autismo no se asoció con diferencias en la respuesta al tratamiento. El descubrimiento de que los niveles iniciales de gravedad de autismo no se asocian con el resultado es prometedor, e indica que los niños con problemas más graves tienen las mismas probabilidades potenciales de beneficiarse de la intervención.</p></div>
			</div><div class="et_pb_module et_pb_divider et_pb_divider_8 et_pb_divider_position_center et_pb_space"><div class="et_pb_divider_internal"></div></div><div class="et_pb_module et_pb_text et_pb_text_24  et_pb_text_align_left et_pb_bg_layout_light">
				
				
				
				
				<div class="et_pb_text_inner"><p><strong>Modificado de</strong>: Pellecchia M, Connell J, Kerns CM, Xie M, Marcus SC, Mandell D. 2016. Child characteristics associated with outcome for children with autism in a school-based behavioral intervention. Autism  20(3): 321–329</p>
<p><strong>Foto</strong>: <a href="https://www.flickr.com/photos/156445661@N02/49721113542/">shixart1985</a> Flickr via <a href="http://compfight.com">Compfight</a> <a href="https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/">cc</a></p></div>
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		<title>Actividades de la vida diaria en personas con TEA entre 2 y 21 años</title>
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		<dc:creator><![CDATA[freedom]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2020 00:10:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Autovalimiento y accesibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[AVD]]></category>
		<category><![CDATA[habilidades de la vida diaria]]></category>
		<category><![CDATA[Transición a la vida adulta]]></category>
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					<description><![CDATA[Las actividades de la vida diaria (AVD), como la higiene personal, la preparación de comidas y la administración del dinero, son importantes para la vida independiente. Muchas personas con TEA muestran deficiencias en estas actividades en relación con sus habilidades cognitivas. Este estudio examinó los predictores del logro y las trayectorias de las AVD en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center; padding-left: 30px;">Las actividades de la vida diaria (AVD), como la higiene personal, la preparación de comidas y la administración del dinero, son importantes para la vida independiente. Muchas personas con TEA muestran deficiencias en estas actividades en relación con sus habilidades cognitivas. Este estudio examinó los predictores del logro y las trayectorias de las AVD en una muestra longitudinal (2-21 años). De acuerdo con estudios previos, los participantes con TEA y diagnósticos fuera del espectro mostraron un desarrollo continuo de las AVD durante la niñez y la adolescencia. La edad mental no verbal de la niñez temprana fue el predictor más sólido del logro de dichas actividades para ambos grupos de diagnóstico. Los resultados sugieren que las habilidades de la vida diaria deben ser un foco de los planes de tratamiento para las personas con autismo, en particular los adolescentes en transición a la edad adulta.</p>
<p><img decoding="async" src="https://www.bibliotecabrincar.org.ar/wp-content/uploads/WhatsApp-Image-2017-12-22-at-19.13.47-1024x768.jpeg" alt="" /></p>
<p style="text-align: justify;">El comportamiento adaptativo abarca actividades diarias importantes para la independencia, incluidas las habilidades de comunicación, sociales y de la vida diaria. El comportamiento adaptativo se define por el rendimiento y no por la capacidad. Por lo tanto, uno puede tener un comportamiento adaptativo bajo a pesar de tener un funcionamiento cognitivo promedio, por lo que es necesario abordar por separado las habilidades adaptativas en intervenciones para individuos con trastorno del espectro autista (TEA). Las actividades de la vida diaria (AVD), como la higiene personal, la preparación de comidas y la administración del dinero y el tiempo, son importantes para vivir de forma independiente y obtener un empleo. Una mayor comprensión de las trayectorias de las AVD y los predictores de los resultados en esta área pueden proporcionar información sobre los objetivos de intervención que ayudarán a promover la independencia funcional en adultos con TEA.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos estudios indican que los individuos con TEA tienen cierta fortaleza en AVD en comparación con las habilidades de adaptación social y comunicativa. Sin embargo, muchas personas con TEA exhiben deficiencias significativas en las AVD en relación con sus habilidades cognitivas. Los estudios longitudinales muestran que los individuos con TEA obtienen ganancias en las AVD a lo largo de la infancia y en la adultez temprana; con cierta desaceleración de las ganancias a lo largo del tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Un CI más elevado en la infancia y / o la adolescencia ha sido el predictor más consistente y más fuerte de un mejor resultado de AVD en adultos. Los estudios que incluyen individuos con un CI más bajo sugieren ganancias menores o más lentas en comparación con pares que tienen un CI más alto. Se ha indicado que el cambio en el lenguaje y el cociente intelectual entre la primera infancia y la adolescencia tardía predicen con mayor fuerza las AVD en el adulto que cualquiera de las medidas por sí solas. Otros autores informaron que los adolescentes que tenían deterioro del lenguaje también tenían puntajes en estas áreas considerablemente más bajos que aquellos sin deterioro del lenguaje. Algunos estudios también han sugerido que las medidas simultáneas de comprensión del lenguaje, cociente intelectual verbal, síntomas de TEA y problemas de comportamiento / emoción están asociados con las AVD en adolescentes y adultos.</p>
<p style="text-align: justify;">Al igual que en estudios longitudinales previos, los participantes con TEA y diagnósticos no TEA de esta investigación, mostraron un desarrollo continuo de las AVD durante la infancia y la adolescencia. Para ambos grupos de diagnóstico, la edad mental no verbal de la primera infancia fue un predictor significativo del logro de AVD. Las habilidades del lenguaje receptivo también predijeron el logro en dicha área. Los niños con TEA mostraron una progresión más lenta de estas habilidades en comparación con los niños con otros diagnósticos. Independientemente del diagnóstico, los niños con una edad mental no verbal inferior mostraron una progresión más lenta y significativamente menos AVD que los niños con mayor edad mental no verbal. Estos resultados sugieren que, aunque los niños con TEA pueden estar en riesgo de un desarrollo de las actividades de la vida diaria más lento que los niños con otros trastornos del desarrollo, esto se puede atribuir principalmente a que los niños con TEA tienen más dificultades para resolver problemas no verbales y/o más dificultades en del lenguaje receptivo. Como tal, las intervenciones dirigidas a AVD beneficiarían a los niños pequeños con retrasos cognitivos tempranos, independientemente del diagnóstico.</p>
<p style="text-align: justify;">Se necesita investigación futura para investigar directamente la relación entre la intervención y el logro de AVD, prestando especial atención a los objetivos que se dirigen a dominios de habilidades específicas, como el cuidado personal, la preparación de alimentos y la seguridad. Algunos estudios han reportado mayores índices de adquisición de habilidades adaptativas para niños pequeños y niños en edad escolar cuyos programas de tratamiento incluían metas y objetivos para mejorar AVD. Además, se necesita investigación para desarrollar programas para apoyar el desarrollo de AVD en adolescentes y adultos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es notable que las trayectorias de las personas con TEA en este estudio sugirieron una desaceleración del logro de las AVD en la adolescencia posterior, en particular para las habilidades domésticas. Estos resultados enfatizan la necesidad de apoyo adicional para los adolescentes en transición a la edad adulta. Es importante destacar que el comportamiento adaptativo se define por el rendimiento típico y las expectativas o estándares de los cuidadores o aquellos que informan sobre su desempeño. Por lo tanto, una disminución en AVD puede reflejar cambios en el rendimiento o cambios en las expectativas de desempeño de los cuidadores a medida que las transiciones individuales a la edad adulta.</p>
<p><strong>Modificado de</strong>: Hus Bal V, Kim SH, Cheong D, Lord C. 2015. Daily living skills in individuals with autism spectrum disorder from 2 to 21 years of age. <em>Autism</em> <strong>19</strong>(7): 774–784. doi:10.1177/1362361315575840.</p>
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