El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) y el trastorno del espectro autista (TEA) tienen un impacto negativo en las personas que los sufren y en sus familias por su gravedad y persistencia a lo largo del ciclo vital.

Aunque los criterios diagnósticos no muestran coincidencias, las características nucleares del TDAH (problemas de atención, exceso de actividad e impulsividad) son componentes del autismo.

A la inversa, conductas características del TEA, como escasa empatía, pobres habilidades sociales o las dificultades pragmáticas, están presentes en el TDAH, conectadas a los déficits en control inhibitorio o en memoria de trabajo.

La presente revisión, que incluye los estudios publicados entre 2010 y 2014. Tras aplicar los criterios anteriores de inclusión y exclusión, el material quedó conformado por 33 artículos.

Tasas de prevalencia del TEA + TDAH

La bibliografía muestra una prevalencia de comorbilidad de TEA + TDAH del 31-37%, incluso en muestras con discapacidad intelectual.

La prevalencia de la presentación comórbida es superior en hombres que en mujeres (4 a 1). La presencia de problemas psicológicos asociados al TEA + TDAH es muy notoria, con datos que ascienden al 46,1%. Las cifras que se consignan son particularmente elevadas en el caso del trastorno de ansiedad (13%), trastorno del estado de ánimo (14%), trastornos conductuales (4%) y discapacidad intelectual (18%).

Perfil de la coexistencia de TEA y TDAH en procesos ejecutivos y en cognición social

Los déficits en las funciones ejecutivas son característicos del TDAH y del TEA, aunque los niños con TDAH presentan problemas de inhibición y memoria de trabajo, mientras que los niños con TEA exhiben más dificultades en planificación y en flexibilidad cognitiva.

Respecto al perfil de los déficits ejecutivos en la presentación de TEA + TDAH, los estudios que han analizado diferentes  procesos cognitivos, como control inhibitorio, memoria de trabajo verbal o atención sostenida, muestran la mayor afectación en el grupo comórbido respecto al TEA y TDAH puros.

Cuando se ha adoptado un enfoque más global, que abarca el funcionamiento ejecutivo, la cognición social y estimaciones de los padres, el grupo con TDAH + TEA ha obtenido peores resultados en memoria de trabajo visuoespacial y una deficiencia más pronunciada en cognición social, centrada en peor identificación de emociones faciales y un estilo de procesamiento focalizado en los detalles.

 

Asociación del TEA + TDAH con otros trastornos

El análisis de los déficits en el plano social apoya un deterioro mayor en el grupo comórbido que en el grupo con TEA puro en conductas de interacción social y en capacidad de respuesta social: conciencia social, procesamiento de la información social, competencia pragmática lingüística y no lingüística, ansiedad social, y preocupaciones autísticas y manierismos. Asimismo, el grupo con TEA + TDAH, comparado con el grupo con TEA puro, tiene peor calidad de vida relacionada con la salud en el plano físico, emocional y social, así como un perfil más negativo en el funcionamiento adaptativo, incluyendo comunicación (lenguaje receptivo, expresivo y escrito), habilidades para la vida diaria (autocuidado y habilidades domésticas) y habilidades de socialización (interpersonales, de ocio y de afrontamiento). Además de experimentar más problemas sociales, conductas desadaptadas, estereotipadas y repetitivas, los niños con TEA + TDAH tienen más retrasos cognitivos que los niños con solo TEA (61% frente a 25%), mientras que no aparecen diferencias en trastornos de ansiedad y del afecto, al menos en edades tempranas, antes de los 11 años. Por el contrario, otros resultados sugieren que el grupo con TEA + TDAH, según la percepción de las madres, tiene más dificultades en el sueño y, según los profesores, es más irritable y muestra más inquietud que cuando se asocia el TDAH con tics. Los profesores también denotan más gravedad en el grupo con TEA + TDAH en síntomas de depresión relacionados con baja energía y poco interés. Una cuestión interesante se refiere a si la presentación del TDAH en el TEA es similar a la del TDAH en cuanto a síntomas.

La presencia de TDAH potencia el dominio de la hiperactividad/impulsividad, comportamientos como ‘dificultad para esperar el turno’ e ‘interrumpir o entrometerse’. El grupo de pacientes con TEA + TDAH tiene síntomas más graves de otras psicopatologías que los niños con TEA o con TDAH puro, que se concentran en los problemas de conducta, síntomas de preocupación/depresión, fobias y rabietas.

 

Conclusiones

La presente revisión indica una prevalencia de síntomas de TDAH en niños con TEA que oscila, en la mayoría de los trabajos, entre el 33-37% . Ese cuadro, que representa seis veces más las cifras de prevalencia del TDAH en la población general, excluye que la asociación sea un producto del azar. Es más, después del trastorno de ansiedad (41%), el TDAH es el trastorno comórbido más común en los casos de TEA (31%) .

Los trabajos sobre perfil neurocognitivo orientan hacia una superposición ‘aditiva’ en el TEA + TDAH con déficits de ambos trastornos. Se ha detectado una mayor variabilidad y una mayor lentitud de respuesta en el grupo con TEA + TDAH respecto al TDAH puro, con déficits más acusados tanto en el control inhibitorio como en la orientación atencional.

Las tareas neuropsicológicas, en general, señalan que el TDAH tiene un impacto negativo sobre el control inhibitorio en el TEA . Sin embargo, no todas las investigaciones han llegado a los mismos resultados. Mayor consistencia tienen los hallazgos que muestran la afectación en atención sostenida y en memoria de trabajo en la condición de TEA + TDAH. Las últimas investigaciones sobre teoría de la mente son coherentes con investigaciones previas y señalan una mayor afectación en el TEA + TDAH en el reconocimiento de emociones, causada principalmente por los síntomas de inatención. El perfil clínico que se desprende de la investigación sobre TEA + TDAH indica que éste es mucho más grave que el perfil clínico de TDAH o TEA puro.

Entre los marcadores que ayudarán a identificar este grupo tempranamente se encuentran el retraso del lenguaje y la frecuencia e intensidad de rabietas en la primera infancia, cuya presencia debe ser un motivo para llevar a cabo una evaluación de TEA y TDAH en un marco interdisciplinar.

En resumen, las condiciones negativas que acarrea el TEA + TDAH exigen el despliegue de múltiples recursos comunitarios con terapias farmacológicas y psicoeducativas diferentes a las que requieren los dos trastornos por separado. Los profesionales deberán, pues, evaluar la presencia de sintomatología de TDAH en pacientes con TEA para determinar el tratamiento con más posibilidades de eficacia. Desafortunadamente, a pesar de los datos sobre gravedad y número de comorbilidades, un número muy significativo de jóvenes con TEA + TDAH no está recibiendo tratamiento.

Modificado de “Comorbilidad del trastorno del espectro autista y el déficit de atención con hiperactividad. Estudio de revisión” Carmen Berenguer-Forner, Ana Miranda-Casas, Gema Pastor-Cerezuela, Rocío Roselló-Miranda. Rev Neurol 2015; 60 (Supl 1): S37-S43

Ver original: http://www.neurologia.com/pdf/Web/60S01/bnS01S037.pdf

Foto: BryonLippincott Flickr via Compfight cc